Sánchez prolonga la parálisis política

El PSOE comunica al PP que prepare las elecciones salvo que Iglesias se rinda

En las filas del Grupo Popular cala el aviso socialista y empiezan a hacer análisis sobre el margen de crecimiento que tiene cada circunscripción para mejorar resultados

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Casado, en un encuentro en Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Casado, en un encuentro en Moncloa. (EFE)
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Aunque no ha habido contacto alguno entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, dirigentes nacionales y regionales del PSOE han transmitido durante esta semana a diputados del Grupo Popular el mensaje de que pueden irse preparando para la repetición de elecciones. Los socialistas aseguran que su jefe de filas va en serio en el órdago ante Pablo Iglesias y que, salvo que el líder de Unidas Podemos se haga a última hora a la idea de un apoyo programático y externo a un nuevo gabinete socialista, el presidente del Gobierno en funciones no presentará su candidatura y las Cortes serán disueltas el 23 de septiembre.

Ese mensaje, aunque menos contundente, es el mismo que destilan en todas sus declaraciones públicas los portavoces del Ejecutivo, pero en las conversaciones privadas con los populares los dirigentes socialistas añaden que están totalmente convencidos de que no es una operación de su jefe para ganar tiempo estos días y que la decisión está tomada. De hecho, Sánchez sigue volcado en culpar a los demás partidos, el primero Podemos, de que se tengan que repetir las elecciones, al tiempo de que aplaza las conversaciones con su presunto 'socio preferente'.

La Diputación Permanente del Congreso de esta semana fue testigo del actual grado de enfrentamiento entre el PSOE y la formación morada. El grupo parlamentario de Iglesias estuvo a punto de sumarse a la iniciativa del PP y de Ciudadanos para obligar a Sánchez a dar explicaciones sobre sus bandazos en la crisis provocada por el Open Arms. Los portavoces de UP solo dieron un paso atrás al ver que suponía la ruptura definitiva de relaciones con el PSOE y la sentencia definitiva para la legislatura, y se conformaron con citar a Carmen Calvo.

Fuentes del PP dan todo el crédito al aviso de la repetición de elecciones, entre otros motivos porque también les llega de parlamentarios del PSOE que consideran arriesgada la jugada de Sánchez. Mientras, en las filas del Grupo Popular, cala el mensaje y vuelan las conversaciones sobre el margen de crecimiento que tienen en cada circunscripción por el previsible desgaste de Ciudadanos y Vox en unos nuevos comicios.

Pablo Casado, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Pablo Casado, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

La idea de que el presidente del Gobierno en funciones afronta las próximas dos semanas como una precampaña electoral contra Podemos ha frenado, incluso, cualquier brote de quejas o malestar interno en el Grupo Popular por el reparto de cargos efectuado por Casado en julio. El ambiente de provisionalidad y las aspiraciones de los diputados veteranos que se quedaron fuera de la Cámara por pocos votos abren un paréntesis de paz forzosa por si se abre de nuevo la pelea de las listas en octubre.

La dirección del partido es oficialmente contraria a la repetición de elecciones y sus principales dirigentes reiteran que Sánchez está obligado a formar Gobierno, aunque tenga que ceder en algo, cargos incluidos, ante sus socios preferentes. Es lo que han tenido que hacer presidentes autonómicos y alcaldes en minoría de toda España, tanto del PP como del PSOE, obligados por la fragmentación del voto.

Los socialistas han cerrado gobiernos con Podemos e IU, con todos los partidos de izquierda de ámbito autonómico, nacionalistas, independentistas, herederos de Batasuna y hasta regionalistas de derechas como el PAR en Aragón. Desde la sede de Génova, rechazan cualquier llamada a la abstención del PP para que Sánchez pueda resultar investido sin necesidad del apoyo de Iglesias. Argumentan que el dirigente socialista no puede pedirles su apoyo, aunque sea pasivo, en la votación (numéricamente insuficiente, de todas formas), después de que el PSOE se haya hecho con el Gobierno foral de Navarra gracias al visto bueno de Bildu y frente a una coalición, Navarra Suma, que se impuso con por claridad en las elecciones.

En la sede de Génova no tienen muy claro si les interesa o no la repetición de elecciones. En su peor momento económico para pedir créditos y después de barrer a toda la vieja guardia y formar equipos de incondicionales de Casado en la dirección del partido, en el Congreso y en el Senado, solo un aumento importante de escaños serviría para fortalecer el proyecto del nuevo presidente. Así lo reconocen incluso sus partidarios.

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