NEGOCIACIONES PARA LA INVESTIDURA

Podemos recaba apoyos entre los sindicatos y la judicatura para forzar un cogobierno

Desde el mundo de la judicatura al sindical, pasando por el ecologismo. Distintos colectivos progresistas comienzan a sumarse a la opción de un Ejecutivo plural que dé cabida a Podemos

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de junio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de junio en el Congreso. (EFE)

En medio de las conversaciones discretas entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para negociar la investidura, todavía con posiciones divergentes por el deseo del primero de gobernar en solitario y la voluntad del segundo de formar un Gobierno de coalición, sectores sociales progresistas comienzan a inclinarse por la opción de un Ejecutivo plural que dé cabida a Podemos. Desde Juezas y Jueces para la Democracia se posicionaban este lunes a favor de "un Gobierno con amplio apoyo social", esto es, un Ejecutivo "de conformación plural" como el que reflejaría "el resultado electoral". En la misma línea, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, abogaba también este lunes en una entrevista en la revista 'El Siglo' por un "Gobierno estable", afirmando asimismo que "no se puede demonizar la hipótesis de un Gobierno de coalición". Por otra parte, este viernes, Pablo Iglesias y otros miembros del partido se verán con colectivos ecologistas, según ha podido saber este diario, donde entre otras cuestiones también se prevé abordar la idoneidad de un Gobierno de coalición de izquierdas.

Desde Unidas Podemos, tildan estos posicionamientos de espontáneos, y aunque no descartan que en los próximos días se sigan posicionamientos de más sectores progresistas, aseguran que su objetivo ahora se centra en "construir un Gobierno de izquierdas con el PSOE" y niegan que estén buscando apoyos a modo de presión. Sí reconocen que los apoyos son bienvenidos e insisten en que las encuestas, como la última del CIS, concluyen que la mayoría de gente quiere un Gobierno de coalición, además de incidir en que ya pidieron el voto con este fin.

Podemos recaba apoyos entre los sindicatos y la judicatura para forzar un cogobierno

Si bien desde CCOO evitan posicionarse como organización respecto al formato del próximo Gobierno, Sordo coincidía en la mencionada entrevista con las prioridades programáticas de Podemos para las negociaciones definidas en su última ejecutiva, poniendo la lucha contra la precariedad laboral en el centro. Si la portavoz del consejo de coordinación de Podemos, Noelia Vera, situaba la derogación de la reforma laboral como una exigencia casi irrenunciable, o al menos la eliminación de sus aspectos más lesivos, el líder sindical avanzaba que si el próximo Ejecutivo "no corrige la reforma laboral, habrá movilizaciones".

Sordo incide en la lucha contra la precariedad laboral y JJpD en la necesidad de revertir las políticas de austeridad y de limitación de derechos


Podemos tiene la vista puesta en las competencias correspondientes a la cartera de Trabajo, con el objetivo de limitar la contratación temporal para que la mayoría de contratos sean indefinidos, acabar con los falsos autónomos, subir el salario mínimo interprofesional hasta alcanzar los 1.200 euros al final de la legislatura, reducir la jornada laboral a 34 horas semanales y derogar la reforma laboral de 2012. Reivindicaciones muy concretas que, para sacarlas adelante con "garantías", pretenden acompañar por tanto ostentando el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En una línea similar, Juezas y Jueces para la Democracia marcaban como prioridad "cambios en las políticas de austeridad y limitación de los derechos fundamentales", incluyendo entre ellos la recuperación de "los instrumentos de defensa sindical" o negociación colectiva.

Sintonía Lastra-Montero

Entre hoy y mañana, está previsto que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se puedan volver a reunir, ya sin cámaras, aunque el encuentro todavía no está cerrado. Desde Podemos, se insiste en que la pelota está en el tejado del presidente en funciones, y esperan que les traslade una primera propuesta. "Hay relación fluida, no solamente entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sino también entre Irene Montero y Adriana Lastra como portavoces parlamentarias. Esa comunicación sigue estando ahí, a falta de concretar una reunión que esperemos que sea lo antes posible por urgencia, porque hace falta que este Gobierno de coalición eche a andar más pronto que tarde", añadía Noelia Vera en rueda de prensa tras la celebración de la ejecutiva del partido.

"Sánchez no nos va a mentir y más temprano que tarde tendremos un Gobierno de coalición que afronte los retos de este país", dice Iglesias

Iglesias volvía también a trasladar optimismo al asegurar que "más temprano que tarde" se configurará un Gobierno conjunto entre el PSOE y Podemos. "Soy optimista: creo que Pedro Sánchez no nos va a mentir y que más temprano que tarde tendremos un Gobierno de coalición que afronte los retos fundamentales de este país y que dé estabilidad a España", añadía en una conversación con los periodistas en el Congreso recogida por EFE. Para el secretario general, existen dos caminos para que Sánchez pueda ser investido, uno pasa por llegar a un acuerdo con Podemos y el otro precisaría de una abstención de PP o Ciudadanos que a estas alturas ninguna de las dos formaciones está dispuesta a prestar.

Podemos recaba apoyos entre los sindicatos y la judicatura para forzar un cogobierno

El acuerdo alcanzado en la Comunidad Valenciana es el modelo a seguir por la formación que lidera Pablo Iglesias, donde con un peso menor que el del grupo confederal en el Congreso, Unides Podem se ha hecho con una vicepresidencia 'verde' y dos consejerías (Vivienda y Transparencia). En ello volvían a insistir desde la formación morada, fijando la idea de que el próximo Ejecutivo debería combinar "la experiencia" del PSOE con "la frescura y valentía" de Unidas Podemos.

Sin embargo, en el PSOE siguen siendo muy refractarios a la fórmula del cogobierno ambicionada por los morados. Un Ejecutivo de cooperación "no tiene por qué ser en absoluto un Gobierno de coalición", aseguró este lunes José Luis Ábalos, el número tres de la nomenclatura socialista. Pero ya no hay un cierre en banda en los últimos días. La dirección intenta de hecho escurrir la pregunta reiterando lo obvio: que la composición del Gabinete es una competencia directa del presidente. Es evidente, eso sí, que se resistirá todo lo que pueda a la idea de Iglesias. Cuando se le preguntó al dirigente si preferiría un Gobierno con los morados o nuevas elecciones, pidió que no le hagan elegir entre "susto o muerte". No dijo, claro, qué era susto ni qué era muerte. En el PSOE no acaban de ver un Ejecutivo bipartito, y menos con el jefe de Podemos dentro. Una de las fuentes de preocupación es la visión del país, dado que Iglesias defiende el derecho de autodeterminación, una auténtica línea roja de los socialistas.

Quizá 10-J para la primera votación

Ferraz, en cualquier caso, no quiere poner ahí todavía el foco. Su estrategia es la presión. A todos los grupos, pero también a Unidas Podemos. El secretario de Organización adelantó que Sánchez se presentará "en breve" a la investidura, tenga o no los respaldos amarrados. Sí o sí. "Los apoyos se decidirán en ese momento —cuando llegue el debate—. Uno tiene que hacer caso del mandato de las urnas, que no puedes rehuir, no puedes decepcionar, aunque algún otro lo hizo, y del mandato del Rey", argumentó el ministro de Fomento en funciones.

Ferraz se focaliza en la presión: ya avisa de que Sánchez irá sí o sí a la investidura aunque no disponga de los apoyos. Así activará el reloj

No hay fecha decidida, pero hasta ahora el Gobierno manejaba como una opción el martes 10 de julio para la primera votación, la que pone el reloj en marcha. Pasados dos meses, el 10 de septiembre, si no hay nuevo presidente, las Cámaras se disolverían automáticamente para nuevas elecciones. En la cúpula socialista recordaban que solo con un calendario cierto y cercano las negociaciones arrancan de verdad, porque de lo contrario los comportamientos de los partidos son meramente tactistas. Es decir, que solo al sentir el vértigo de unas nuevas urnas cerca sienten el aliciente de pactar y de ceder en sus líneas rojas. Y aunque ahora se vea lejana la fecha del 10 de julio, hay que tener en cuenta que el jefe del Ejecutivo viaja a finales de esta semana a Bruselas, al Consejo Europeo, y la próxima, a Japón, al G-20.

Las portavoces Adriana Lastra e Irene Montero, el pasado febrero en el pleno del Congreso. (EFE)
Las portavoces Adriana Lastra e Irene Montero, el pasado febrero en el pleno del Congreso. (EFE)

Sánchez dista bastante de tener su investidura resuelta. No solo porque no tenga garantizados los 42 diputados de Unidas Podemos. Le falta atar al PNV y a Compromís, porque del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) ya cuenta con el sí firmado. Y tendría que recabar abstenciones o bien de ERC, más caras desde que su candidato, Ernest Maragall, perdiera la alcaldía de Barcelona el sábado, o bien de Unión del Pueblo Navarro, que exigiría a cambio que los socialistas le facilitaran el Gobierno foral. En Ferraz señalaban este lunes que ambas vías quedan abiertas. Por no hablar de la presión que seguirán ejerciendo sobre PP y Cs, en 'venganza' a la que Sánchez sufrió en 2016.

De momento, la coreografía se basa en el juego de presiones sobre el otro. Pero concreciones no hay. Ni intercambio de papeles ni reuniones fijadas y públicas. Salvo que todo en un ámbito totalmente reservado. Porque esa es una de las condiciones: preservar la discreción para que nada estalle por los aires.

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