LOS SIGUIENTES PASOS HASTA EL ATRAQUE, PREVISTO PARA EL SÁBADO

Carmen Calvo se desplazará a Valencia para coordinar con Puig la llegada del Aquarius

La génesis del operativo de rescate arrancó el domingo con una llamada de Sánchez a su número dos. El Gobierno ha movilizado a seis ministerios para permitir el traslado y recepción de los 630 migrantes

Foto: Carmen Calvo, con los secretarios de Estado Miguel Ángel Olivar, José Antonio Montilla y Soledad Murillo, y el subsecretario Antonio Hidalgo, este 12 de junio. (EFE)
Carmen Calvo, con los secretarios de Estado Miguel Ángel Olivar, José Antonio Montilla y Soledad Murillo, y el subsecretario Antonio Hidalgo, este 12 de junio. (EFE)

El Gobierno socialista ya está ultimando todo el dispositivo de acogida de los 630 migrantes del Aquarius, a los que Italia y Malta vetó su entrada. Se espera que el buque de la ONG SOS Méditerranée y las dos naves italianas que transportan a ese más de medio millar de supervivientes atraquen en Valencia hacia el sábado. Pero antes, la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, coordinará el operativo de recepción con el ‘president’ valenciano, el socialista Ximo Puig. Esa reunión “de trabajo” entre los dos Gobiernos, en central y el autonómico, se producirá entre mañana jueves y el viernes. En principio, no se esperaba ni que Calvo ni que el presidente, Pedro Sánchez, den la bienvenida a los migrantes en cuanto toquen suelo español. Pero en la tarde de este martes en La Moncloa se barajaba la posibilidad de que la número dos sí estuviera en la capital valenciana el sábado, acompañada por el titular de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

Fuentes del Gobierno informaron este martes de que en el momento en el que los barcos atraquen, se les proporcionará avituallamiento y atención médica. El Ministerio del Interior procederá a las identificaciones y analizará entonces caso por caso la situación de cada uno de los ocupantes del pasaje. Los menores —hay 123 no acompañados rescatados en el Aquarius, y 11 niños— se quedarán “seguramente” en Valencia. Hay siete embarazadas, algunas en avanzado estado de gestación. “Interior estudiará a quiénes puede aplicar el Estatuto del Refugiado y a quiénes no. Cada uno de los migrantes [proceden en su mayoría de países subsaharianos] puede tener una situación personal distinta”.

Carmen Calvo se desplazará a Valencia para coordinar con Puig la llegada del Aquarius

Una vez que culmine esta primera fase, el Ejecutivo estudiará cómo repartir a los ocupantes del Aquarius (y las dos naves italianas). Son varias las comunidades autónomas que se han ofrecido a acogerlos, igual que varios ayuntamientos. El Gobierno, por ello, está en contacto con los Ejecutivos regionales y con el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), el socialista Abel Caballero, para coordinar esa distribución.

Los menores se quedarán "seguramente" en Valencia. Interior estudiará a quién puede aplicar el Estatuto del Refugiado y a quién no


La respuesta de España a la hora de afrontar esta “crisis humanitaria” ha supuesto la movilización de los ministerios de Fomento (José Luis Ábalos), Exteriores (Josep Borrell), Trabajo, Migraciones y Seguridad Social (Magdalena Valerio) y Defensa (Margarita Robles), además de Interior (Fernando Grande-Marlaska), todos ellos coordinados por Vicepresidencia, Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, a cuyo frente está Carmen Calvo. La intervención de Defensa se debe a que el Ejército se ha ofrecido a acompañar al Aquarius en su travesía hasta el puerto de Valencia y prestar su apoyo en aguas jurisdiccionales españolas.

“Carmen, hay que hacer algo”

La génesis de esta operación tan compleja arranca el pasado domingo, cuando Sánchez llamó a Calvo a la vista de que Italia y Malta habían cerrado sus puertos al Aquarius, el buque de la ONG SOS Méditerranée que había rescatado a 630 migrantes en alta mar en las horas previas. “Carmen, hay que hacer algo”, le expresó. El lunes por la mañana, la decisión ya estaba tomada: el Gobierno daría instrucciones para que el barco pudiese llegar a Valencia. El gesto, es primero de alcance internacional de Sánchez en menos de una semana desde la formación de su Ejecutivo, fue celebrado por el vicepresidente del Gabinete italiano, el líder ultraderechista Matteo Salvini, porque España le liberaba de una preocupación y podía seguir vendiendo su política de mano dura contra la inmigración. La decisión fue celebrada por las autoridades europeas y por las ONG.

El Ejecutivo mantuvo contactos con el capitán del Aquarius, y también con el embajador de Italia y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker

El Gobierno, a través de Fomento, se mantuvo en contacto en la jornada del lunes con el capitán del Aquarius. Fue él quien comunicó, sobre las diez de la noche, que el buque no podía llegar con seguridad a Valencia —a unos 1.300 kilómetros del punto donde se había parado la embarcación, en aguas internacionales—, porque estaba sobrecargado y por la meteorología adversa que se preveía para las siguientes horas.

España ofreció entonces una alternativa: Palma, más cerca del Aquarius. Calvo llamó a la presidenta de Baleares, la socialista Francina Armengol, y ella no puso pega ninguna. En paralelo, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, mantenía conversaciones con el embajador de Italia en España y con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para trasladar que las políticas migratorias y de acogida de los refugiados es una cuestión que concierne a Europa y que España estaba plenamente dispuesta a cumplir sus obligaciones y a encontrar una salida.

Italia ofreció entonces dos fragatas (Dattilo y Orione) para repartir a los 629 inmigrantes (630, tras el último recuento) y posibilitar que todos ellos, distribuidos por tanto en tres naves, pudieran hacer su travesía hasta Valencia con seguridad. El Gobierno de Giuseppe Conte —suma de los xenófobos de la Liga y los populistas de Movimiento 5 Estrellas— insistió en todo momento en la importancia de que los migrantes no tocaran suelo italiano en ningún momento. De hecho, de haberse producido ese caso, España no habría podido ofrecerse. El Aquarius había permanecido en estas últimas horas en aguas internacionales. Las embarcaciones emprendieron viaje hacia Valencia a las nueve de la noche hora italiana.

Los mensajes del Ejecutivo socialista

El Gobierno de Sánchez ha querido en todo momento, según indicaban fuentes de Vicepresidencia, mantener dos principios. Uno, “cumplir como país las obligaciones internacionales”, porque esa es “la garantía de la democracia”. Y dos, “interpretar lo mejor posible” el sentir solidario de los españoles.

Carmen Calvo se desplazará a Valencia para coordinar con Puig la llegada del Aquarius

Además, obviamente, se guió por su empeño de “evitar el peligro” y una tragedia humanitaria —de no haber sido auxiliados los ocupantes de la nave, habrían perecido en el mar—, y su voluntad de ofrecer “un puerto seguro”. Bien Valencia, que será el destino final de los 630 migrantes, bien Palma.

Fuentes gubernamentales sostienen que este caso del Aquarius “no es un precedente”. Se trataba de “resolver, simplemente, una crisis humanitaria”, y no dejar abandonados a su suerte a las 630 personas que viajaban en el buque y que estaban en aguas internacionales. Con ello el Gobierno socialista quiere contrarrestar el mensaje de que este rescate puede generar un ‘efecto llamada’.

La número dos del Gabinete presume de la "imagen impecable" que España ha dado como país, de la "gran foto del espíritu solidario" de los ciudadanos

Esas ideas fueron trasladadas por la propia Carmen Calvo en el acto de toma de posesión de los secretarios de Relaciones con las Cortes, José Antonio Montilla, y de Igualdad, Soledad Murillo, y del subsecretario de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Antonio Hidalgo. España ha proyectado una "imagen impecable" como país. El Gobierno intentó mostrar "de manera completamente fidedigna una gran foto del espíritu solidario" de los españoles, e hizo calar el mensaje de que la UE no puede permanecer "impasible" ante una tragedia humanitaria como la del pasaje del Aquarius. Estas "serán las maneras y las formas en las que nos moveremos en el cumplimiento estricto de lo que consideramos nuestras obligaciones legales", subrayó la vicepresidenta.

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