tras la negativa de italia

Las 48 horas más difíciles del Aquarius: de una noche de caos al 'rescate' de Sánchez

Este viernes la ONG SOS Mediterranée recibió varios avisos alertando de embarcaciones con inmigrantes a la deriva. Comenzaban tres días de trabajo que, al final, se alargarán hasta finales de esta semana, cuando desembarquen en España

Foto: El barco Aquarius, al que el Gobierno de Italia ha prohibido atracar. (Reuters)
El barco Aquarius, al que el Gobierno de Italia ha prohibido atracar. (Reuters)

Fue una noche de caos, como casi cualquiera en la que se produce un rescate de inmigrantes en el Mediterráneo. Varias personas cayeron al agua, dos barcas hinchables cedieron por el peso y dejaron a más de cuarenta personas perdidas en la oscuridad de la noche con solo unos salvavidas para poder flotar -en muchos casos remendados con cinta de carrocero- desafiando al agua que les zarandeaba. Era difícil escuchar algo además de gritos. Niños, mujeres embarazadas, menores sin sus padres para decirles que todo iba a estar bien. Todos abandonados a su suerte.

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Eran las 16:03 del sábado. La ONG SOS Mediterranée recibió varios avisos de que centenares de personas se encontraban a la deriva en el Mediterráneo central. "Con tres motores en funcionamiento, Aquarius se dirige a toda velocidad a la zona SAR. Varias alertas de socorro recibidas y ningún otro activo de la ONG patrullando allí en este momento". Era el inicio de un trabajo que se alargaría durante los próximos dos días, cuando recibirían una noticia inédita que cambiaba no solo esa noche, sino también los trabajos que desarrollará en el futuro la ONG y cualquiera que se dedique a salvar personas en el Mediterráneo: no volverán a desembarcar migrantes en Italia.

Tras una noche de "extremo trabajo", la ONG anunciaba que el Aquarius tomaba rumbo norte. En concreto Italia. Poco más tarde, Matteo Salvini, ministro de Interior italiano anunciaba que el Aquarius no podría desembarcar en los puertos del país a los más de 600 inmigrantes que había rescatado.

Se trataba de una decisión sin precedentes en Europa: Italia cerraba todos sus puertos a un barco con 629 inmigrantes a bordo. El ministro del Interior, Matteo Salvini, no autoirzó al Aquarius atracar en Italia después de que la ONG, con personal de Médicos Sin Fronteras, rescatara a cientos de inmigrantes. El líder de la Liga Norte, de extrema derecha, ha exigido que sea Malta el que les acoja advirtiendo que Italia "comienza a decir no al tráfico de seres humanos y al negocio de la inmigración clandestina".

La decisión no gustó a muchos en Italia. Varias ciudades del país desafiaron públicamente a Salvini ofreciendo sus puertos y sus instalaciones municipales a los inmigrantes mientras el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, afirma que su país actúa conforme a las obligaciones interncionales y que es Italia quien debe acogerlos. La primera ciudad en dar un paso al frente fue Palermo. Su alcalde, Leoluca Orlando, dijo que estaba dispuesto "a recibir barcos" y pidió a "soldados y civiles compremetidos" que acudieran a la capital de Sicilia "para salvar vidas en el Mediterráneo". En plena crisis migratoria en la Unión Europea, Orlando se ha convertido en uno de los grandes defensores de los derechos de los inmigrantes. De hecho, además de ser conocido en Sicilia por su lucha contra la mafia en los años 80 y 90, sale a recibir a todos los barcos con refugiados e inmigrantes que llegan a su ciudad para darles la bienvenida. "Lo peor ya ha pasado. Ahora ya son ciudadanos de Palermo", repite casi como un mantra. Orlando ya anunciado que denunciará al Gobierno si continúa con esta política migratoria y ha tachado de "nazis" a todos aquellos que "creen que solo hay una raza en el mundo".

A Palermo se le sumaron rápidamente otras ciudades como Nápoles, Tarento, Cagliari, Mesina y Regio de Calabria. Precisamente en esta última ciudad, este domingo llegaron 232 inmigrantes rescatados por la ONG alemana Sea Watch después de estar cuatro días en el Mediterráneo tras recibir la negativa de Malta de que desembarcaran en uno de sus puertos. Este hecho ha marcado un antes y un después en Italia, ya que Salvini advirtió que sería la última vez que esto ocurriría: "Una ONG con bandera alemana pasa delante de Malta saludando y llega luego a Italia. Esto no va a volver a pasar", dijo. Por su parte, el alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris, de izquierda, no ha dudado en acusar a Salvini de actuar con un "método brutal". "Si un ministro sin corazón deja morir en el mar a mujeres embarazadas, niños, ancianos, seres humanos, el puerto de Nápoles está dispuesto a acogerlos", ha afirmado.

El tiempo apremiaba. David Beversluis, uno de los doctores de Médicos Sin Fronteras (MSF) que se encuentran a bordo del Aquarius, aseguró en una entrevista con EFE que desde este martes no tendrán "suficiente comida" para los 629 inmigrantes que llevan a bordo. La falta de espacio también es un problema, ya que muchos de ellos están durmiendo en la cubierta, desprotegidos por completo del sol, el calor y las posibles lluvias, ya que el Aquarius está preparado para acomodar a un máximo de 550 personas.

3.115 inmigrantes murieron en aguas del Meditarráneo en 2017, lo que convierte a esta ruta migratoria en la más letal del mundo. Según informa la Organización Internacional para las Migraciones, el pasado año 168.314 migrantes y refugiados entraron a Europa por mar. El 70% de ellos llegaron por Italia, mientras que el resto lo hicieron por España, Grecia y Chipre. Y este año las cifras no son mejores. Hasta el 6 de junio, al 785 personas han perdido la vida en el Mediterráneo intentado llegar a Europa.

Las voces desde España ofreciendo los puertos del país a la ONG para que la embarcación atracara no tardaron en llegar. La primera fue la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau: "Claro que ofrecemos Barcelona, porque ya estamos acogiendo. A pesar de que nadie nos ayuda, estamos ayudando con recursos propios", aseguraba la alcaldesa en un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum, al ser preguntada sobre si está dispuesta a ofrecer el puerto de Barcelona para que atraque el barco 'Aquarius'. Colau exigió a Sánchez rectificar la política del anterior Ejecutivo en materia de refugiados, "no mire hacia otro lado", y se implique en la salvación de "vidas humanas" como ya están haciendo ciudades como la suya. La respuesta del nuevo presidente del Gobierno no tardó en llegar.

El Gobierno de Pedro Sánchez quería demostrar que era radicalmente distintos al de Mariano Rajoy en otro terreno. En el de la sensibilidad hacia las crisis humanitarias y el trato a los refugiados. Y así buscó probarlo este lunes: el presidente, según informó La Moncloa en un comunicado, ha dado ya "instrucciones para que España cumpla con los compromisos internacionales en materia de crisis humanitarias" y ha anunciado que "acogerá en un puerto español al barco 'Aquarius", en el que se encuentran 629 inmigrantes "abandonados a su suerte en el Mediterráneo".

El Ejecutivo, en su nota, subraya que es "obligación" de España evitar una "catástrofe" humanitaria y ofrecer "un puerto seguro" a estas personas, "cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional". Sánchez ya eligió incluso destino del barco: el puerto de Valencia, "previa coordinación con la Generalitat valenciana", que dirige el socialista Ximo Puig. En la Comunidad, la maquinaria institucional ya se ha puesto en marcha. La vicepresidencia del Gobierno de España que ocupa Carmen Calvo y la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, han iniciado contactos para coordinar la respuesta de la ciudad a la llegada del buque rechazado por el ministro italiano del Interior, el derechista de la Lega Norte Matteo Salvini.

Posición actual del Aquarius (VesselFinder.com)
Posición actual del Aquarius (VesselFinder.com)

El Aquarius se encuentra ahora a 35 millas de Italia varado, a una distancia exigida por Salvini, y ha parado motores. Malta ya ha dejado muy claro que no dejará desembarcar al Aquarius ni este lunes ni en los próximos días, alegando que el rescate fue coordinado por el Centro de Coordinación de Rescate de Roma en lo que se denomina la zona Libia de Búsqueda y Rescate. Mientras, el buque sigue en mitad del Mediterráneo a la espera de instrucciones.

Por el momento, según ha podido confirmar este diario, la embarcación todavía no había puesto su rumbo en marcha hacia España este lunes por la tarde. La distancia a la que se encuentra actualmente el barco, en aguas del Mediterráneo entre Italia y Malta, las estimaciones indican que tardará cuatro días en llegar al puerto valenciano.

Sin embargo, Médicos Sin Fronteras avisa de que los migrantes están cada vez más "nerviosos y preguntan cuándo llegarán a tierra" y uno de ellos incluso ha amenazado con tirarse por la borda porque temía ser devuelto a Libia. El doctor David Beversluis, que se encuentra a bordo del Aquarius, ha advertido del riesgo de que empeoren las condiciones de salud de los migrantes que se encuentran en el buque si las condiciones empeoran, por el estrés y el hacinamiento. La escasez de comida y agua se ha solucionado por el momento al recibir esta tarde 950 botellas de agua, 800 paquetes de fideos instantáneos y refrigerios que les ha entregado un buque de la marina maltesa.

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