EL PASAJE SE REPARTIRA ENTRE EL BUQUE Y DOS BARCOS MÁS

El 'efecto Sánchez' llega a Europa: abre la puerta de España a los refugiados

Con un gesto "simbólico" y "efectivo" hacia los migrantes del Aquarius, quiere "estimular a la reflexión y a la acción" de la Unión, lanzando el mensaje de que conecta con "la mejor Europa", la de la solidaridad

Foto: Rescate en alta mar de parte de los 629 inmigrantes trasladados al Aquarius en la madrugada del 10 de junio. (EFE)
Rescate en alta mar de parte de los 629 inmigrantes trasladados al Aquarius en la madrugada del 10 de junio. (EFE)

Pedro Sánchez ha convertido a España en foco de la prensa internacional en menos de una semana en el Gobierno. Hizo del país un referente mundial al conformar un Ejecutivo con cerca de un 65% de mujeres —11 ministras, seis ministros—, buscó reencauzar la relación con Cataluña al ofrecer diálogo al 'president' de la Generalitat y levantar parcialmente el control de las cuentas del Govern, y volvió a colocar el sensible debate sobre los refugiados en el primer plano al ordenar que Valencia se preparara para acoger a los 629 inmigrantes a bordo el Aquarius, al que tanto Italia como Malta cerraron las puertas. Gestos potentes, de enorme fuerza "simbólica", como reconocen en el Gabinete, y que traspasan las fronteras nacionales.

Otra cosa son las dificultades técnicas. Las ONG a cargo del buque advertían en la noche del lunes de que los ocupantes no aguantarían una travesía de tres días hasta la ciudad valenciana, y menos con un tiempo meteorológico que evoluciona a peor. La situación de los ocupantes se volvería "crítica". Sin embargo, este martes a primera hora de la mañana se decidió llevar a cabo el viaje en dirección a Valencia, según informa la periodista de RNE Sara Alonso Esparza, a bordo del Aquarius. Para ello, se van a transferir personas a un buque guardacostas, a otro militar y, a bordo del propio Aquarius, solo quedarán unas 100 personas: "En convoy, iremos a Valencia", confirmó.

El presidente sabe que la política de gesticulación es básica en un mandato que ha arrancado con la legislatura en marcha y con una debilidad parlamentaria evidente, con solo 84 escaños y con toda la oposición presta a pasar el cuchillo a la primera. De ahí su empeño en construirse como un líder político antitético a Mariano Rajoy. También en una cuestión que lleva años recorriendo la política europea y a la que no se acaba de encontrar una solución. La inmigración. La acogida de los refugiados.

El Gobierno italiano, suma de la ultraderecha Liga y los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E), cerró a cal y canto este domingo los puertos del país para impedir la entrada de la embarcación Aquarius de la ONG francesa SOS Méditerranée. También Malta. La nave se encontraba a la deriva, abandonada a su suerte en el mar. Esa imagen de drama humano combinada con la inacción internacional obligó este lunes a Sánchez a actuar, a adoptar una decisión "valiente". "Personal y directa", en palabras del ministro de Exteriores, Josep Borrell. Abrir la puerta de España a los ocupantes del Aquarius y, de paso, colocar sobre el tablero la política migratoria de la UE y el acento en los "valores europeos" de solidaridad y abrazo al otro.

El jefe del Ejecutivo encargó a su vicepresidenta, Carmen Calvo, la coordinación de los trabajos. Ella fue la que conversó con Ximo Puig, el 'president' valenciano —también socialista—, que a su vez dio su "autorización" para que el Aquarius pudiese atracar en el puerto de Valencia. La Moncloa lanzó el comunicado en el que informaba de la decisión. "Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional", aseguraba la nota oficial. Mientras, Sánchez seguía al habla con otros líderes europeos —entre ellos, el primer ministro de Malta, el laborista Joseph Muscat—, al corriente del despliegue del operativo logístico para la acogida del barco, que pilotan los ministerios de Fomento (José Luis Ábalos); Trabajo, Migraciones y Seguridad Social (Magdalena Valerio), y Exteriores (Josep Borrell).

Instituciones y ONG arriman el hombro

Diversas comunidades autónomas, ayuntamientos y ONG se pusieron a disposición del Gobierno para ayudar en la acogida de los migrantes y para atenderles médicamente. SOS Méditerranée les había rescatado a lo largo de seis operaciones de salvamento distintas. De las 629 personas, 123 son menores no acompañados, 11 son niños y siete son embarazadas. La situación de los ocupantes, tal y como informaba Médicos Sin Fronteras, era todavía ayer lunes "estable", pero urgía a que se procediera al desembarco en un puerto seguro, por los pasajeros de mayor riesgo. No solo por las siete mujeres encintas, sino también por los 15 con quemaduras químicas graves (debido a la mezcla de la sal del agua del mar y el gasóleo) y los pacientes con hipotermia o que estuvieron a punto de ahogarse.

Las condiciones de los ocupantes del barco son precarias, pese al abastecimiento de Malta. ONG creen que ir a Valencia sería "crítico" e inseguro

Más aún. MSF alertaba de que, dada la lejanía de Valencia —el buque se encuentra en aguas internacionales entre Malta y Sicilia, a 1.300 kilómetros de la ciudad española—, y la duración de la travesía en el mar —en torno a tres días—, se desaconsejaba el desplazamiento. Una navegación de tres jornadas hasta la capital del Turia, "en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro", advertía la ONG. Las provisiones se iban acabando, pero Malta prometió el abastecimiento de víveres para el más de medio millar de ocupantes. Cajas de 'noodles', galletas y botellas de agua sí llegaron al Aquarius ya por la tarde, según relató la organización vía Twitter. Pero el 'stock' de productos solo da para una comida más este martes.

Cerca de la medianoche, SOS Méditerranée informaba de que ya había recibido formalmente la oferta de España, un signo "muy positivo". Pero con 629 personas a bordo, una navegación de unas 700 millas náuticas hasta Valencia y una meteorología que empeora, "la situación se convertiría en crítica". "La prioridad debe ser garantizar la seguridad de todos los rescatados. Es responsabilidad de las autoridades marítimas italianas de encontrar una solución segura y rápida" para los 629 ocupantes del Aquarius, remachaba. España ofreció como alternativa Palma de Mallorca, más cerca de donde está el Aquarius. Pero al repartirles en tres embarcaciones, se podrça poner rumbo a Valencia al final.

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Durante todo el lunes, tanto MSF como SOS Méditerranée lanzaron avisos de que cada vez los ocupantes de la nave están más "ansiosos" y "desesperados". Uno de ellos, incluso, amenazó con lanzarse al mar ante el temor de ser devuelto a Libia. David Beversluis, de MSF, declaró a EFE que la mayoría de los inmigrantes del barco padece síntomas como "fatiga, deshidratación, dolores musculares, de cabeza y mareos", pero las condiciones de "estrés" y "hacinamiento" que sufren harán que su situación vaya empeorándose por horas.

Desde el entorno del presidente subrayaban que el Gobierno seguirá "negociando" con las autoridades comunitarias y de los países afectados para adoptar la mejor solución. "El barco no tendría por qué llegar sí o sí a España, porque dependerá de las condiciones. Pero lo que sí garantizamos es que esa embarcación no se quedará al pairo, abandonada a su suerte en el Mediterráneo", enfatizaban desde La Moncloa. "Hemos estimulado la reflexión y la acción en Europa, haciendo que este drama adquiera una dimensión distinta, al margen de dónde finalmente se crea mejor que atraque", añadían las mismas fuentes gubernamentales.

Una decisión "valiente de liderazgo europeo"

Lo señalaba el titular de Exteriores. Con su decisión, Sánchez había roto con la actitud de "mirar para otro lado" que tenía la UE frente al problema de los refugiados. Es un "acto simbólico efectivo" para poner de relieve ante el próximo Consejo Europeo, que se celebrará a finales de mes, que hay que enfrentar de manera "solidaria y coordinada" la crisis. "Es un problema que es de todos, no un año de Grecia, al año siguiente de Italia y puede que nos toque a nosotros dentro de poco", explicaba Borrell en declaraciones a los medios antes de participar en un homenaje de la UNED al fallecido Manuel Marín, al que acudió acompañado de la ministra Magdalena Valerio.

Borrell señala que el gesto de Sánchez "marca un cambio" y rompe con el "mirar para otro lado" de la UE. El Gobierno no espera 'efecto llamada'

Pese a que el gesto del Ejecutivo español fue entendido como una "victoria" del Gobierno italiano y de su política de mano dura contra la inmigración —así lo proclamó el ultraderechista Matteo Salvini, vicepresidente y ministro del Interior—, Borrell intentó no avivar el fuego. Apuntó que "no había mucho que tratar" con las autoridades italianas y subrayó que tanto Roma como La Valeta habían agradecido a España su solidaridad. Italia, dijo, ha recibido un "flujo enorme de inmigrantes", sin recibir ayuda por parte de otros países de la Unión, cuando "las fronteras de Europa son las fronteras de los europeos, no solo de un país determinado". España, pues, "marca un cambio" en una política medular y conflictiva de la UE.

El 'efecto Sánchez' llega a Europa: abre la puerta de España a los refugiados

En el círculo de Sánchez remarcaban que su decisión de abrir la puerta a los refugiados no tiene por qué generar un 'efecto llamada', porque lo que se pretende es que la Unión reflexione y piense cómo actuar. "Es una determinación valiente de liderazgo europeo", que busca colocar la cuestión de la inmigración en agenda "en el tablero internacional", celebraban fuentes gubernamentales. Sánchez proyectaba así, defendían, "el mensaje de la mejor Europa, la de la solidaridad, la del entendimiento". "Mejor llevar este mensaje y no el de la corrupción del PP", agregaba un miembro del Gabinete del jefe del Ejecutivo.

Lo cierto es que la decisión de Sánchez fue aplaudida por las autoridades europeas. "Acogemos con satisfacción la decisión de España. Los gobiernos europeos tienen que mostrar más solidaridad en la gestión de la llegada de refugiados", declaró tras esta orden el secretario general del Consejo de Europa, el noruego Thorbjorn Jagland. Un ejemplo de "solidaridad real puesta en práctica, tanto hacia estas personas desesperadas y vulnerables como hacia los socios de la UE", aseguró el comisario europeo de Migraciones, el griego Dimitris Avramopoulos. Elogios también del presidente del Grupo de Socialistas y Demócratas de la Eurocámara, el alemán Udo Bullmann: "Mientras el Gobierno de derechas italiano fracasa a la hora de actuar responsablemente y muestra su verdadera cara, el presidente español hace la única cosa razonable para salvar más de 600 vidas. Esto es como tendría que ser Europa", valoraba Bullmann, para acabar agradeciendo a Sánchez su "gran acto de humanidad y solidaridad". España "marca la diferencia", celebró la portavoz de Los Verdes en el Parlamento Europeo, la germana Ska Keller.

Aplauso de organismos internacionales y ONG

Las alabanzas también le llegaron al presidente socialista desde la Organización Internacional de Migraciones: una muestra de "liderazgo moral y legal", "cualquier decisión que permita que las personas a bordo estén seguras debe ser aplaudida", remarcó el portavoz de la OIM, Leonard Doyle, informa EFE.

Las críticas a Italia y Malta chocan con los elogios de la UE y de instancias supranacionales a España: "No debemos dejar que Europa se deshumanice"

El gesto de Sánchez fue igualmente bien acogido por los primeros ministros de Italia y Malta, Giuseppe Conte y Joseph Muscat, países que se enzarzaron en una discusión sobre quién debía abrir sus puertos al Aquarius. Ambos Estados fueron criticados por cerrar sus fronteras por parte de organismos internacionales, como la Federación Internacional de la Cruz Roja —"es inaceptable", sostuvo—, o la propia ONU.

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Su secretario general, el portugués António Guterres, recordó a los gobiernos europeos que han de respetar la legislación internacional y la protección para inmigrantes y refugiados. Aunque los países tienen derecho a definir sus políticas migratorias, han de hacerlo, recalcó, con "pleno respeto" a la ley internacional. Con "alivio y satisfacción" acogió Unicef la decisión de España, en palabras del director ejecutivo del comité español del organismo, Javier Martos. "No debemos dejar que Europa se deshumanice y cierre los ojos ante una realidad de la que nos separan escasos kilómetros —mantuvo en un comunicado—. Tener a la deriva a estas personas incumple los mínimos estándares de derechos humanos y asistencia humanitaria". Celebración igualmente por parte de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Las siguientes horas serán decisivas para el pasaje del Aquarius, aunque la cobertura de España ya está garantizada. Para Sánchez, según apreciaban en su entorno, se trata de un gesto político contundente y una forma de mostrar la vocación "europeísta" y solidaria del Ejecutivo, por contraste con el Gabinete saliente de Mariano Rajoy.

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