HORAS CRÍTICAS ANTES DE LA VOTACIÓN DEL VIERNES

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

Sánchez sí contactó con Rivera el lunes, pero este le pidió que la interlocución la pilotasen sus escuderos. Parece más factible la opción con ERC y PDeCAT, pero Ferraz no descarta alternativas

Foto: Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

Las sensaciones "van por horas". La política española se ha convertido en la última semana en un torbellino, en un carrusel ingobernable donde todo puede pasar. Nadie es capaz de vislumbrar qué ocurrirá el viernes 1 de junio, más o menos a mediodía, cuando el pleno del Congreso vote la moción de censura de Pedro Sánchez. Tampoco en el PSOE, el partido impulsor. Los ánimos van evolucionando en la cúpula y, como decía esa dirigente muy cercana al secretario general, lo hacen "por horas". Aunque poco a poco sí se abre paso un mayor optimismo. Por ahora, Ferraz mantiene abiertas las dos vías de diálogo posibles: con Ciudadanos, por un lado, y con el PNV y las formaciones independentistas, por otro. Todo apunta a que este segundo canal puede ser más sencillo para que Sánchez logre la investidura, pero "en modo alguno" este ha descartado la opción de un entendimiento con los naranjas.

El jefe de los socialistas comenzó su ronda de contactos el mismo lunes por la noche, tras recibir el "cheque en blanco" de su partido para gestionar los apoyos a su iniciativa. Y llamó al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Y al portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà. Y al presidente del PNV, Andoni Ortuzar. Y a la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal. La conversación con todos ellos trascendió este martes. Pero lo que no se supo es que también había sondeado a Albert Rivera. Según confirmaron a este periódico fuentes muy próximas al líder socialista, Sánchez se mensajeó con el dirigente catalán en la noche del lunes, pidió verse con él incluso. Pero el presidente de Cs, "antes que nada", le comentó que prefería que el diálogo descansara sobre las espaldas de sus escuderos, José Luis Ábalos por el PSOE y José Manuel Villegas por la formación naranja. Sánchez aceptó la propuesta.

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

A lo largo del martes, Ábalos asumió la interlocución cara a cara con los representantes de cada una de las formaciones. Con el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, con el que había hablado la víspera, se vio a primera hora de la mañana. Luego se reunió, por separado, con Tardà; con Carles Campuzano, el hombre del PDeCAT en Madrid, y con Villegas. Significativos fueron los tiempos de los dos últimos encuentros del secretario de Organización del PSOE: una hora y media con Campuzano, unos 40 minutos con el número dos de Cs. Con Aitor Esteban, el portavoz del PNV en la Cámara Baja, no despachó, según confesó este mismo por la noche antes de entrar en el hemiciclo.

Ferraz dice que los contactos son de pura "cortesía" porque no negocia "nada, pero Ábalos se reunió con Villegas 40 minutos, y con Campuzano, 90


Ferraz se sumió en el más completo hermetismo. Así como los dirigentes de las fuerzas contactadas sí contaron sus impresiones y dejaron ver que aún nada está decidido, la dirección socialista prefirió guardar silencio. El núcleo duro se escudó en la cautela que exigen las horas que restan hasta que Sánchez suba a la tribuna del Congreso y el viernes se vote finalmente la moción. Ábalos rehuyó a la prensa durante todo el día para evitar dar detalles. Lo único que repetía el estado mayor socialista era que todo eran contactos de "cortesía", y poco más. No había "negociación" por ningún lado.

Consenso sobre la hoja de ruta

El PSOE quiso que las únicas palabras suyas que marcaran el martes fueran las de Sánchez en la reunión, por la mañana, con sus diputados y senadores. En ella, se abrió a "consensuar" la fecha en la que podrían abrirse las urnas. Un guiño sobre todo dirigido a los naranjas. "Ese es el consenso que yo ofrezco a los 350 diputados, un consenso en torno a la censura, a qué entendemos por estabilidad y normalización de la vida política y un consenso necesario que se tiene que dar en torno a la convocatoria de elecciones". Insistió en que la moción ha de ser entendida como un sí o un no a Mariano Rajoy, y recordó a los grupos que no puede haber "cálculo electoral" que justifique la permanencia del líder del PP en La Moncloa.

Las ejecutivas de ERC y PDeCAT decidirán en las próximas horas el sentido de su voto, pero ambas podrían respaldar a Sánchez. El PNV tiene dudas

Ábalos, en sus entrevistas con los distintos portavoces, pudo comprobar de primera mano cómo de dispares son sus apetencias respecto a la fecha de unas nuevas generales y cómo sus intereses, por tanto, son difícilmente conciliables. Cs anhela urnas de forma inmediata, en el otoño como muy tarde, dado que no tendría sentido que fueran en agosto —petición a la que añade que se ponga al frente un presidente "instrumental", ni Sánchez ni Rivera—. El PNV no las quiere cerca en absoluto. Compromís desea que, como tarde, lleguen en febrero o marzo de 2019, para que las autonómicas, municipales y europeas tengan su propia dinámica y no se contaminen del debate nacional propio de unas generales. Sánchez, que hasta ahora no ha dado detalles sobre su hoja de ruta si alcanza La Moncloa, podría guardarse las balas del programa de gobierno y del horizonte electoral para su intervención del jueves en la Cámara Baja.

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

En una buena parte del PSOE se prefiere que la moción de censura prospere con la ayuda de los dos emergentes, Podemos y Ciudadanos. Pero la dirección mantiene abierta la vía que 'a priori' parecería más factible. La de la suma de los morados, junto al PNV y los independentistas. Su premisa, en todo caso, es que no negociará "nada" con ninguna fuerza, máxima que le permite quedar a resguardo de las críticas o las suspicacias internas, y sobre todo las dirigidas por el PP, de que bajo cuerda Sánchez pacta con los secesionistas. El candidato presenta su moción como una exigencia "ética", la de sacar de La Moncloa al jefe de un partido condenado por corrupción por la Audiencia Nacional.

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

Tanto ERC como PDeCAT parecen proclives a respaldar a Sánchez, aunque sus ejecutivas determinarán el sentido del voto en las próximas horas. Campuzano resaltó los puntos de coincidencia, pero también las "graves discrepancias" que mantiene con Sánchez, como su posición firme sobre el 155 o sus declaraciones durísimas contra el nuevo 'president' de la Generalitat, Quim Torra, que "han ofendido" a una parte de la sociedad catalana. No obstante, su formación esperaría a escuchar su discurso. Igual harán los republicanos. Tardà no quiso dar pistas, porque antes quería trasladar las impresiones de su encuentro con Ábalos a su cúpula en Barcelona. Aitor Esteban, mientras, reiteraba que su partido no había tomado ninguna decisión, requería a Sánchez que despejase "las incógnitas" y aclarase "para qué se pretende la moción".

Preparando el discurso

Los cinco votos del PNV son absolutamente determinantes. Si ERC y PDeCAT (más obviamente Unidos Podemos y Compromís) basculasen hacia el sí, de los nacionalistas vascos dependería que la investidura del aspirante socialista triunfase o se estrellase contra un muro. El Gobierno y el PP confían en que los 'jeltzales', con los que aprobaron sus Presupuestos de 2018 hace una semana, no los dejen tirados en la cuneta. Dirigentes socialistas apuntaban, no obstante, que el hecho de que Podemos amagase con su propia moción instrumental podía "meter más presión" al PNV, pues la iniciativa de Sánchez, de prosperar, no implicaría elecciones inmediatas, y la de los emergentes sí.

La opción Cs parece más complicada porque los naranjas insisten en una moción instrumental, con un candidato 'títere' y con urnas inmediatas

Por eso también Ferraz sigue explorando la vía Ciudadanos, aunque sea más compleja por las exigencias de los naranjas. La dirección de Sánchez no acepta una moción "instrumental" con un candidato 'títere' de los partidos cuya única tarea sea la de convocar nuevas generales lo antes posible. "Nos ha quedado claro que el PSOE no quiere rectificar, ni que nos sentemos a consensuar una moción para convocar elecciones", sentenciaba Villegas en los pasillos del Congreso tras su encuentro con Ábalos. En privado, los dirigentes de Cs se siguen aferrando al no oficial, pero la duda es qué ocurriría con su voto si Sánchez pusiera fecha a los comicios este jueves. En definitiva, "para nada" está cegado el canal de entendimiento con los naranjas. "Pedro seguirá intentándolo", ratificaban en el círculo más próximo de este.

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

Todo está, pues, abierto. Todo, reiteran en la cúpula socialista. Y mientras siguen los contactos, el secretario general va preparando su discurso. En las últimas horas ha mantenido reuniones con su núcleo duro —José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Carmen Calvo...—, está recibiendo "aportaciones y fichas con datos" de miembros de su ejecutiva y de su grupo, y en su gabinete van dándole forma al relato. Hay poquísimo tiempo y nada estará cien por cien seguro hasta probablemente el mismo viernes. Sí cuenta con el respaldo de su partido y de sus diputados, como se manifestó este martes de nuevo, pero eso no quita para que haya algunos parlamentarios que recelen de una solución con los independentistas. Pero no habrá fugas de voto. El PSOE camina hacia un futuro inmediato con pocas certezas sobre la mesa. Ya nada será igual que antes. "Pase lo que pase", como advertía el propio candidato.

El PSOE mantiene abiertas las dos vías: la de Cs y la de PNV y los independentistas

Sánchez hace descansar los contactos en Ábalos, el hombre fuerte de su cúpula, y no en Robles

En esta brevísima ronda de conversaciones previa a la moción de censura de este jueves y viernes, Pedro Sánchez también ha mandado un mensaje en clave interna. Tras una primera charla asumida por él mismo, delegó en su número tres, José Luis Ábalos, secretario de Organización y hombre fuerte de su ejecutiva, la responsabilidad de las reuniones con los portavoces. Es conocido su talante componedor y afable. En el PSOE, tanto en los próximos como en los lejanos a Sánchez, se reconoce al diputado valenciano su capacidad para tejer consensos y acercar posturas. 

La elección contrasta con lo que ocurrió en el proceso de investidura fallida de 2016. Entonces, el jefe de su 'brigada de diálogo' fue su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, un hombre hábil para negociar con los grupos. Pero luego cayó en desgracia y hoy es un diputado raso. Sánchez no ha querido que esta vez condujera las conversaciones su actual portavoz en la Cámara Baja, Margarita Robles, que como independiente que es no tiene ligazón directa con el partido. La dirección no ha confirmado aún quién presentará en el debate del jueves al candidato.

Lo normal es que esa tarea recaiga en el portavoz (así sucedió el año pasado con la moción de censura de Podemos: fue Irene Montero quien introdujo a Pablo Iglesias), pero todavía Ferraz no ha adelantado cuál será su estrategia parlamentaria. Robles no quiso confirmar el lunes, preguntada hasta en dos ocasiones por los periodistas, si ella hará ese papel. Si Sánchez no la elige a ella (y sí opta por Ábalos, por ejemplo, eficaz en oratoria y que ya brilló en la moción de Iglesias), se entenderá como una desautorización a su portavoz. Un titular quizá inconveniente para el PSOE para el día de la vuelta del secretario general al Congreso.

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