consecuencias de la incertidumbre política

Los Presupuestos de 2018 están casi a salvo

La ley hace muy difícil que las cuentas que están en trámite en el Senado puedan ser modificadas o frenadas si prospera la moción de censura de Sánchez

Foto: El portavoz del Grupo Vasco en el Congreso, Aitor Esteban, durante una rueda de prensa en Pamplona. (EFE)
El portavoz del Grupo Vasco en el Congreso, Aitor Esteban, durante una rueda de prensa en Pamplona. (EFE)

Los Presupuestos Generales del Estado de 2018 que están en trámite en el Senado están casi a salvo, y es muy difícil que el PP los pueda utilizar como arma de presión contra el PNV en la votación de la moción de censura, según diferentes fuentes parlamentarias y del Grupo Socialista.

Las cuentas están ahora en el Senado tras ser aprobadas en el Congreso por PP, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias. La intención del Gobierno era no introducir enmiendas en la Cámara Alta para que se aprueben definitivamente a mediados de junio y sin tener que volver al Congreso.

Si el PP tuviera la tentación de introducir enmiendas en el Senado para eliminar puntos acordados con el PNV, puede hacerlo porque tiene mayoría absoluta en la Cámara Alta. Sin embargo, esos cambios deben ser refrendados luego en el pleno del Congreso el 26 de junio, uno a uno y por mayoría simple. Para tener esa mayoría, el PP necesitaría a Ciudadanos, pero también al PNV.

Los nacionalistas vascos podrían sumar sus votos a los de todos los demás grupos, los mismos que en esa hipotética moción de censura exitosa votarían por el aspirante, para rechazar las enmiendas que introduzca el PP en el Senado. Es decir, dejarían sin efecto esa supuesta venganza por la moción de censura y salvarían el pacto del PNV con Mariano Rajoy. Los populares solo podrían, por tanto, retrasar un tiempo breve la aprobación definitiva.

Otra opción es que el PP vete sus propios Presupuestos en el Senado, para lo que tendría que asumir que con sus votos evita subidas de pensiones, permisos de paternidad y otras medidas. Pero en ese caso, el veto lo levanta también la mayoría del Congreso, que igualmente podría reunir el PNV con otros partidos. Sería insólito un partido vetando sus propios Presupuestos.

Los Presupuestos en trámite, además, no decaen con un cambio de Gobierno. Como el resto de leyes, solo ocurre eso cuando se disuelven las cámaras para convocar elecciones. Eso podría ocurrir si sale adelante una moción de censura y el nuevo presidente disuelve las Cortes antes de que a mediados de junio se aprueben las cuentas en el Senado. Pero esa opción es muy complicada, porque querría decir que las elecciones se celebran en agosto, lo que no parece lógico. Es decir, que si hay convocatoria de elecciones, el decreto se aprobaría como mínimo en julio para que los comicios se celebren en septiembre. La ley dice que las elecciones deben celebrarse a los 54 días de publicarse el decreto de disolución.

Por eso, el PSOE y el PNV ven muy difícil reglamentariamente que pueda frenarse la tramitación final de las cuentas. Los socialistas asumen que si saliera adelante la moción de censura el viernes, Pedro Sánchez gobernaría inevitablemente con los Presupuestos elaborados por el PP.

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