PDeCAT CRITICA LA LISTA DE ERC: “UN JxS EN PEQUEÑO"

El independentismo ya piensa en otras elecciones en 2018 “constituyentes y libres”

Los independentistas trabajan ya en el escenario de unas nuevas elecciones en un año si el 21-D el Parlament arroja un resultado similar al de ahora

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (c) y los 200 alcaldes independentistas que participaron en un acto celebrado en Bruselas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (c) y los 200 alcaldes independentistas que participaron en un acto celebrado en Bruselas. (EFE)

Las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña no serán un bálsamo. Los independentistas no tienen intención de levantar el pie del acelerador, aunque darán un golpe de timón a su estrategia tras los comicios. De momento, ya piensan en forzar unas nuevas elecciones en 2018, “pero libres y sin presos políticos”. A partir de ahí, han de consensuar una nueva hoja de ruta donde el referéndum unilateral está desterrado, pero que tendrá una mayor incidencia internacional y con una negociación abierta con el Gobierno central.

“Si en diciembre la correlación de fuerzas queda igual que en la actualidad, que nadie dude de que en 2018 habrá nuevas elecciones. Serán autonómicas o constituyentes, como se le quieran llamar. Pero serán unas elecciones no impuestas, sin presión judicial, en las que no haya presos políticos”, asegura un alto dirigente independentista a El Confidencial. La sensación en las filas soberanistas es que “las elecciones de diciembre no son unas elecciones de futuro. Ahora sabemos que no podemos decir que somos independientes en un plis plas, pero también los otros saben que no se puede meter a la gente en la cárcel por un debate competencial”.

El dirigente aludido, con mando en plaza y un peso específico en la escena política —ha estado recientemente en Bruselas, reunido con Carles Puigdemont—, asegura que “el ‘nomenclator’ europeo no compra el 155 y por eso Mariano Rajoy tuvo que convocar elecciones inmediatas. Si las fuerzas quedan otra vez como en el 27 de septiembre de 2015, el mensaje será muy simple: Europa se pondrá del lado de Rajoy, como corresponde, le apoyará, pero también le exigirá una solución. La cúpula comunitaria quiere que Rajoy resuelva políticamente la situación y no quiere un desenlace a la turca. Desde Bruselas se ve la situación española con signos de alarma, porque no puede ser que un debate entre administraciones se acabe con gente en la cárcel”.

Admite que el soberanismo ya ha aprendido una cosa: “La Generalitat no puede saltarse la ley, es verdad. Pues pensemos entonces qué hacer. Hablemos. Hay que buscar una solución. Eso se hace sentándose a una mesa y es lo que Europa pedirá a Rajoy en el futuro. La lección que hemos sacado es que no podemos vulnerar el marco legal, pero la lección que debe aprender el Estado es que no puede encarcelar a gente por un conflicto entre administraciones. Eso se hace con chorizos, con gente corrupta. Pero aquí estamos hablando de otra cosa. Si el modelo constitucional español impide hacer un referéndum, vale, pero entonces hablemos, sentémonos y no arruinen ustedes vidas personales. Esto es un debate político, no penal. Si ambos aplicamos estas enseñanzas, se abrirá un nuevo e interesante periodo en la historia de este país”.

Otro dirigente del PDeCAT redunda en este posicionamiento. “La independencia es inteligencia y no ver quién la tiene más larga. Hemos aprendido que la independencia es un proceso muy largo de concienciación, que no se puede hacer de la noche a la mañana. Ahora habrá una nueva etapa, en la que no podemos dejar de lado nuestras reivindicaciones, pero con otra estrategia. Porque cuanto más cerca estás de la utopía, mejor… y nunca debemos dejar de soñar”. Y señala también que tras las elecciones de diciembre se ha de reconducir la situación “desde el diálogo, la renuncia y la comprensión por ambos lados”.

Las espadas en alto

Pero al margen de este discurso que está asumiendo casi todo el mundo independentista (exceptuando la CUP y algún sector de ERC), la campaña electoral se presenta enconada y a cara de perro entre las tres grandes listas soberanistas: la de Carles Puigdemont (que lleva como segundo a Jordi Sànchez, que ayer dimitió como presidente de la ANC), la de Junqueras (que apuesta por su segunda, Marta Rovira, como presidenciable) y la de la CUP, con Carles Riera de cabeza de lista.

El ‘expresident’ no ha logrado que sus hasta ahora socios republicanos se avengan a una ‘lista de país’ y se encuentra en una situación paradójica: sabe que concurriendo con las siglas PDeCAT apostará a caballo perdedor, ya que las encuestas vaticinan a los herederos de Convergència el cuarto puesto (durante más de tres décadas, siempre habían sido los primeros). Y ha buscado el subterfugio de un nombre nuevo para concurrir: Junts per Catalunya (JxC).

Desde el entorno de Puigdemont no se ahorran críticas hacia sus socios de gobierno los dos últimos años: “En estos momentos, se va evidenciando que Esquerra quiere segurar una legislatura de partido. Es legítimo, pero lo tendrían que decir claramente. Pusieron como excusa para no volver a formar la candidatura de Junts pel Sí (JXS) que cada uno se tenía que presentar con su ideología para copar el mayor espectro posible de electorado. Y resulta que ahora anuncian que han llegado a acuerdos con partidos que provienen del PSC, como Avancem o MES, o con Demòcratas de Catalunya, escindido de UDC. Cada uno tiene su especialidad ideológica. Esto no es muy coherente”.

Los exconvergentes acusan a los republicanos de formar ahora una candidatura “que es como JxS pero en pequeño. Es el mismo modelo que formamos en 2015, al que se sumaron algunos de esos partidos que ahora van con ERC. Que me den una razón de por qué no hacer una lista conjunta entre todos”.

Otra fuente del PDeCAT explica que “ERC y nosotros estamos inmersos en una lucha coyuntural” y subraya que “es un error no hacer una lista unitaria. Puigdemont trata de conseguir el máximo espectro posible en su lista. Y el partido ha demostrado que está por la integración del país y de las personas, porque el sentimiento independentista va más allá de las propias formaciones. Sería bueno que este esfuerzo lo hicieran otras fuerzas que solo unen a sus listas a otros partidos”. La referencia a ERC, pues, es clara. Pero, además, desde el partido de Puigdemont subrayan que esa táctica “solo se sostiene desde la afirmación de que se confeccionan las listas para satisfacer egos personales”.

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