QUIERE OCUPAR EL VACÍO POLÍTICO DEJADO POR CIU

Unió resucita, se lava la cara y llama a filas al catalán moderado: "Esto es un desastre"

Units per Avançar, heredero de Unió, es la gran incógnita para el 21-D. Su coalición con el PSC puede ser tanto una bisagra clave para formar Govern como terminar en catástrofe

Foto: De izquierda a derecha, Jordi Cerezuela, Ramon Espadaler, Olga Ortiz e Ignasi Rafel, parte de la cúpula de Units per Avançar. (David Brunat)
De izquierda a derecha, Jordi Cerezuela, Ramon Espadaler, Olga Ortiz e Ignasi Rafel, parte de la cúpula de Units per Avançar. (David Brunat)

Un hombre se acerca a Ramon Espadaler, uno de los grandes símbolos de la extinta Unió Democràtica de Catalunya, para darle ánimos en plena calle. "Es que soy del PSC y quería saludarle y desearle suerte", le dice antes de seguir su camino. Un votante socialista arropando a un líder de la ultraconservadora Unió. Una rareza que demuestra que Cataluña está entrando en una nueva etapa política muy incierta, en la que las alianzas de antaño no tienen por qué ser las del futuro. Lo demuestran PDeCAT y ERC negándose esta vez a ir juntos a las elecciones y lo confirma también el PSC y Units per Avançar, el partido heredero de Unió, formando una coalición inaudita. La progresía obrera catalana se une al catalanismo de élite conservador en un producto de ingeniería que pretende ser la bisagra para desbloquear posibles pactos de gobierno el 21D. O para gobernar, de la mano de Miquel Iceta, si los vientos se giran repentinamente a su favor.

"Ahora nuestro objetivo es aglutinar gente de todos los ámbitos. Catalanistas de cualquier estrato social que no estén de acuerdo con la DUI y la deriva radical del Govern pero que tampoco aprueben el inmovilismo de PP y Ciudadanos. Hablamos del catalán que busca mejorar su autogobierno desde un encaje constitucional y dentro de España", resume Jordi Cerezuela, secretario de organización de Units per Avançar (UA). El partido se define como humanista, federalista y de perfil socialcristiano. En resumen, toma el espacio político que abandonó CiU en 2012 para seducir al catalanista pactista y de centro de toda la vida. La duda ahora es saber si ese catalán sigue existiendo o ha mutado en ferviente independentista tras cinco años de 'procés', tal como viene a sugerir el actual 48% de arco parlamentario soberanista.

Miquel Iceta, junto a Ramon Espadaler, en un acto conjunto. (EFE)
Miquel Iceta, junto a Ramon Espadaler, en un acto conjunto. (EFE)

"Cuando hablas con el 'botiguer' [pequeño comerciante], con el empresario, te da su apoyo y reconoce que no le gusta adónde han llevado a Cataluña. Pero ha habido tantas presiones en este tiempo que la gente ha preferido no hablar por miedo o por prudencia", explica Cerezuela. Y pone como ejemplo las 2.300 empresas que han abandonado la comunidad, de las cuales casi 1.000 han cambiado incluso su sede fiscal. "Para un empresario es dramático cambiar su sede, y no digamos ya para una empresa familiar. Lo que ha pasado es gravísimo y solo lo entenderemos con la perspectiva del tiempo. Hasta que no haya estabilidad política será imposible que vuelvan las empresas. Uno de nuestros grandes objetivo es precisamente recuperar la confianza del tejido empresarial porque hoy Cataluña es un desastre", continúa.

Lo que ha pasado es gravísimo y solo lo entenderemos con la perspectiva del tiempo

La directiva de UA recuerda a ese 'establishment' catalán que se vio absorbido (tal vez arrinconado) en 2015 por el desmembramiento de CiU y el nacimiento de Junts pel Sí. En su cúpula hay un director general de gran empresa, abogados, un catedrático como es el portavoz y e impulsor Carlos Losada o emprendedores y cazatalentos. “Somos unos 500 afiliados pero la cifra sube cada día. Y el número de personas que simpatizan con nuestro proyecto es muy superior", aseguran.

Un borrador en un despacho

"Todo esto surge de conversaciones privadas, de coincidir en que teníamos que hacer algo. Estamos hablando del mes de junio. Aún guardo en mi despacho el borrador en el que escribimos nuestros pilares ideológicos, cómo nos íbamos a financiar y qué pretendíamos", recuerda Ignasi Rafel, vicepresidente de la formación.

Sin embargo, en estos meses de convocatoria de referéndum y ardor social en las calles, la voz del partido apenas se había oído. Incluso se planteó no concurrir al 21-D en solitario para no repetir el descalabro de Unió, que se quedó sin un solo diputado en septiembre de 2015. Pero en cuanto el PSC anunció que se aliaba con ellos y que situaba a su candidato, Ramon Espadaler, como número tres en las listas, ese partido aún en pañales saltó de golpe al centro de la contienda electoral y todas las miradas voltearon hacia ellos. ¿Había resucitado de verdad Unió y nadie se había dado cuenta?

Unió resucita, se lava la cara y llama a filas al catalán moderado: "Esto es un desastre"

"Lo primero que aclaramos siempre es que esto no es Unió. Tomamos lo mejor del partido, como es esa base humanista y los contactos con Europa, entre ellos la CDU alemana o la Fundación Konrad Adenauer, por ejemplo, contactos que son hoy tan importantes para salir de esta crisis. Pero al mismo tiempo modernizamos lo que era Unió. Este partido es más plural, más transversal y más adaptado a los tiempos. La visión más cerrada de familia que tenía Unió ha quedado atrás. También aceptamos con normalidad todos los cambios en el sistema educativo", explica Espadaler. "La muestra de que esto es otra cosa es que la dirección de Units apenas es política, son profesionales de distintos sectores que vieron que había dos opciones. O quedarte en casa criticando o dar un paso al frente y actuar. Esa iniciativa de gente que nunca había estado en político es lo que me animó a unirme al proyecto".

El Banco de Valencia, convertido en la nueva sede de CaixaBank. (EFE)
El Banco de Valencia, convertido en la nueva sede de CaixaBank. (EFE)

El partido se siente cómodo con el fichaje de Espadaler, el último candidato que tuvo Unió en las elecciones de 2015, incapaz de obtener un solo diputado en el Parlament con sus 104.000 votos. "No quería que esto nos pasara de nuevo, por eso dudamos en octubre si presentarnos. La experiencia de 2015 fue muy frustrante y no quería volver a pasar por lo mismo, por mí y por los votantes", confiesa el candidato. Espadaler fue consejero en distintos gobiernos de CiU y ocupaba la cartera de Interior cuando se celebró el referéndum del 9-N, pero no siente que sea una incoherencia, y menos aún un cambio de chaqueta interesado, haber pasado en dos años de ser el consejero de Interior de Artur Mas aquel 9-N a abanderar hoy un partido que pivota como gran eje fundamental en ser "catalanista no independentista".

Espadaler fue consejero en distintos gobiernos de CiU y ocupaba la cartera de Interior cuando se celebró el referéndum del 9-N

"Mi misión aquel día fue garantizar la seguridad ciudadana como máximo responsable de los Mossos d’Esquadra. Punto. Y ahí está que a los pocos meses salí de la Generalitat. Todavía recuerdo mi última conversación con Mas. le dije 'si la Generalitat solo es un vehículo para la independencia, algunos sobramos en ese proyecto'". Desde su salida y el dramático divorcio de CiU, los políticos y votantes de Unió han vivido una auténtica travesía del desierto. La sociedad catalana asumió su muerte y defunción con naturalidad, incluso con alegría desde algunos sectores, y luego se olvidó de ellos. "Cuando desapareció Unió sentí un gran vacío político. No sabía a quién iba a votar en el futuro. Y ahora, si no hubiéramos lanzado este partido, posiblemente me habría quedado en casa el 21 de diciembre. Yo que siempre he votado", reconoce Olga Ortiz, miembro de la directiva y ex concejal de Unió en Mataró.

Manifestación por la libertad de los llamados presos políticos en Barcelona. (EFE)
Manifestación por la libertad de los llamados presos políticos en Barcelona. (EFE)

Las orejas del lobo

"La gran diferencia de estas elecciones con las del 27-S es que la gente ha visto las orejas al lobo. Ha visto que la DUI nos pone en el precipicio y que lo que nos decían que haría Europa es mentira, que los bancos sí se van y las empresas cambian su sedes. Una vez has tocado eso y has visto los costes enormes de la independencia, la gente prefiere no arriesgar y volver a la centralidad. Eso no significa renunciar a mejorar el autogobierno ni a ser muy crítico con el inmovilismo del Gobierno de Rajoy, que es quien tenía la opción de desbloquear esta crisis y no solo no ha movido un dedo sino que lo ha fiado todo en los jueces. Eso es inmoral", azuza Espadaler, metido ya de lleno en campaña.

Además de Espadaler, que tiene escaño asegurado en el próximo Parlament, Units per Avançar aspira a obtener dos diputados más. Tanto la número dos de la coalición por Girona y los números tres de Tarragona y Lleida son miembros de UA y podrían entrar en el Parlament si la coalición con el PSC tiene buena acogida electoral. El propio Iceta reconoce que aliarse con los herederos de Unió "es arriesgado" e insiste en que esa coalición no implica compartir programa electoral. Lo mismo aseguran desde UA. "Este es un acuerdo solo para esta legislatura y se ciñe a un contexto político excepcional", afirma el vicepresidente Rafel. "Tanto el PSC como nosotros hemos visto la necesidad de tender puentes, de sumar por un cambio político en Cataluña, y de ahí nace esa alianza. Hoy nuestro objetivo es hacer a Miquel Iceta presidente de la Generalitat y dentro de cuatro años ya hablaremos".

Josep Antoni Duran Lleida, antiguo líder de Unió, lleva dos años retirado de la política. (EFE)
Josep Antoni Duran Lleida, antiguo líder de Unió, lleva dos años retirado de la política. (EFE)

La alargada sombra de Duran

En esta Unió renovada todos perjuran que Josep Antoni Duran Lleida, el tótem católico conservador del catalanismo, no es más que "un afiliado". "Sería ilógico no contar con la experiencia y los consejos de Duran, pero él no viene a las reuniones del partido ni da órdenes a nadie. Cuando opina le escuchamos con mucha atención, pero nada más", afirma Cerezuela. En el partido son conscientes de que Duran despierta mucho rechazo en el catalanismo más convergente, y no digamos ya entre el votante socialista. "El 21-D votaré al PSC", dijo el exlíder de Unió hace unas horas en una entrevista en TVE, además de asegurar que "la Unión Europea está hasta las narices de Cataluña".

"El 'procés' ha roto amistades y ha partido el país en dos, olvidando en el camino cosas muy positivas del catalanismo. No queremos volver atrás, pero sí recuperar el catalanismo que era verdadera cohesión social, esa serenidad para crecer económicamente dentro de un marco europeo y bajo la legalidad de la Constitución y el Estatuto de Autonomía", resume Espadaler.

Sorprende que el catalanismo moderado y pactista de siempre, el que lideró Jordi Pujol durante 23 años con varias mayorías absolutas, se haya convertido hoy en una opción residual que entre 2015 y 2017 fue un cadáver político. Una de las muchas incógnitas que deberá despejar este 21-D es ver si ese catalanismo histórico solamente estaba en la UCI esperando a ser reanimado o ha pasado, definitivamente, a mejor vida.

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