el desafío independentista

Velas, "presos políticos" y miles de personas 'sincronizadas' en Barcelona

Cientos de miles de personas se concentran en la capital catalana con velas para protestar contra la encarcelación de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart

Foto: Asistentes a la concentración de protesta por el encarcelamiento de los presidentes de la ANC, Jordi Sànchez, y de Òmnium Cultural, Jordi Cuixar. (EFE)
Asistentes a la concentración de protesta por el encarcelamiento de los presidentes de la ANC, Jordi Sànchez, y de Òmnium Cultural, Jordi Cuixar. (EFE)

Al principio no había luces. Las velas estaban apagadas y los distintos colectivos llegaban al punto de encuentro desde sus barrios en columnas organizadas. Esteladas al cuello y pequeñas pancartas de colores con la palabra 'llibertat'. En el punto final de la marcha, en el paseo de Gracia, un escenario tipo los de los conciertos en las fiestas de los pueblos. Pero aún estaba vacío. Los reunidos protestaban por el encarcelamiento en Soto del Real de los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, respectivamente y a los efectos de esta concentración: 'los Jordis'.

Poco a poco se van encendiendo los pequeños cirios, blancos, rojos, todos repartidos por la organización, y los 1.300 metros que separan el comienzo de la marcha de la plaza de Francesc Macià se iluminan casi a la vez a las ocho de la noche. En total, han acudido a la convocatoria decenas de miles de personas (según la Guardia Urbana de Barcelona, serían 200.000, pero la impresión es la de que hay muchas menos). El aspecto es bastante imponente, aunque recuerda más a una vigilia religiosa que a una aglomeración de gente protestando.

Velas, "presos políticos" y miles de personas 'sincronizadas' en Barcelona

Los asistentes, ya en disposición y divididos por tramos de manera casi milimétrica, comienzan a cantar ‘Els Segadors’. Todos en tono, sin estridencias. También se pita y abuchea al helicóptero que sobrevuela la concentración, contra quien se lanza uno de los eslóganes más repetidos: “¡Fuera las fuerzas de ocupación!”. En realidad, esos helicópteros lejanos que ronronean con una luz azul son la única fuerza policial que acompaña la marcha. La Guardia Urbana se limita a estar en los dos extremos de la manifestación. Su función es más la de regular el tráfico que a los asistentes.

Así que como no hay tensión, ni empujones, ni autoridades a las que increpar, la fila discurre con un cierto aire de monotonía. Cuando toca un eslogan, cada uno de los tramos lo corea simultáneamente. “Queremos a los Jordis en casa” es uno de los que más veces repiten. Los asistentes son en su mayoría personas entre 30 y 50 años, aunque hay bastantes ancianos, incluso algunos con pancarta: 'La gente mayor, por la libertad'. Lo que apenas hay son niños. El hecho de que concluya más o menos a las 10 de la noche y el que hubiera colegio al día siguiente no lo aconsejaba. Todos están de acuerdo en dos asuntos: 'los Jordis' son presos políticos y la Justicia española es el brazo armado de Rajoy.

'Español el que no bote'

Las televisiones locales y autonómicas graban desde las plazas del recorrido donde hay más gente concentrada, aunque tampoco se observan muchos periodistas zigzagueando entre los manifestantes, como es habitual en otros actos de este tipo. Por supuesto, las personas que caminan con velas no olvidan el estribillo: “Prensa española, manipuladora”. También se grita a Europa, para que vea que “la Justicia española debe irse fuera de Cataluña”.

En general, el ambiente no es realmente muy crispado y los corrillos más bien bromean o hablan de asuntos prácticos como dónde debe estar la cabecera y cosas así. Lo más agresivo que corean es 'Español el que no bote', y lo más lírico, una larga interpretación 'a capella' de ‘L’Estaca’, de Lluís Llach, quien no consta que estuviera, pero bien podría ser una de los miles de gargantas. La idea colectiva es la de un 'happening' pacífico ante un "Estado opresor", así que se canta y se pide libertad, pero sin aspavientos.

La plana del Govern

En el escenario, la artista Silvia Bel lee un manifiesto. “La encarcelación es un error”, exclama. Pero este cronista no puede dar fe porque en ese momento se encuentra en la otra punta y hay los suficientes miles de individuos como para que la movilidad por la zona no sea cosa sencilla. Después, la gente se queda cinco minutos en silencio en repulsa por las órdenes judiciales. Un mutismo que todos respetan escrupulosamente mientras titilan las velas. Pero ya queda poca cera y algunos se hacen con cucuruchos de papel de plata para sostenerlas más tiempo sin quemarse.

Velas, "presos políticos" y miles de personas 'sincronizadas' en Barcelona

Los responsables temporales de las dos grandes asociaciones que coordinan en buena parte el proceso, Agustí Alcoberro (ANC) y Marcel Mauri (Òmnium), también intervinieron ante un auditorio en el que se encontraban los miembros del Ejecutivo catalán Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Santi Vila y Romeva, entre otros, más Ada Colau o Anna Gabriel.

El nuevo líder de Òmnium aseguró que se había comenzado “una revolución en las urnas y se acabaría en la calle”

Alcoberro informó a los asistentes de que los dos dirigentes presos “están animados y con la moral alta para seguir luchando desde la cárcel”. Por su parte, Mauri los calificó de “presos políticos” (Mauri y cientos de octavillas que circulaban desde las concentraciones matinales por toda Cataluña) y aseguró que se había comenzado “una revolución en las urnas y se acabaría en la calle”.

Las velas, igual que se encendieron de modo casi sincronizado, fueron apagándose y siendo abandonadas en una ordenada fila por la Diagonal barcelonesa. Una cola de pequeños cirios disciplinada. Los asistentes se marcharon también sin gran alboroto por las calles laterales. Mañana, más.

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