Independencia de Cataluña: La ley se respeta: apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias. Noticias de España
UNA CEREMONIA CON RAJOY PRESENTE Y MARCADA POR CATALUÑA

"La ley se respeta": apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias

Los presidentes del Parlamento, la Comisión y el Consejo visualizan el respaldo al Gobierno frente al desafío independentista. El monarca avala la aplicación del 155 a las puertas de su despliegue

Foto: Los reyes Felipe VI y Letizia, a su entrada al teatro Campoamor de Oviedo, ovacionados por los invitados a la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017. (EFE)
Los reyes Felipe VI y Letizia, a su entrada al teatro Campoamor de Oviedo, ovacionados por los invitados a la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017. (EFE)

La amenaza de la secesión de Cataluña impregna todo. El debate político, sin duda, pero no solo. La gravísima crisis constitucional que padece España preocupa dentro y fuera del país, invade los discursos. Y, desde luego, empapó este viernes la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017. Cataluña estuvo presente en el discurso del Rey, pero también en los mensajes de los presidentes del Parlamento, del Consejo y de la Comisión Europea, máximos representantes de una UE distinguida este año con el galardón de la Concordia. Los tres hicieron una contundente defensa del Estado de derecho, del necesario respeto a la legalidad. "Cuando un tribunal de justicia dicta una sentencia, se aplica y punto. Mientras el Derecho no se cambie, su respeto no es una opción, es una obligación", subrayaba un ovacionado Antonio Tajani, jefe de la Eurocámara y autor del discurso tal vez más vibrante. "La ley debe ser respetada por todos", decía por su parte Donald Tusk, presidente del Consejo. El "poder suave" de la UE se fundamenta en "regla del Derecho", señalaba el líder del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker.

Era la prueba más fehaciente del apoyo cerrado de la Unión a España en un escenario simbólico, el teatro Campoamor de Oviedo, y en unos días críticos, a las puertas del despliegue del artículo 155 de la Constitución y tal vez de la proclamación de la República catalana independiente. De ese respaldo total eran depositarios los anfitriones de la gala, los Reyes, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el primer jefe del Ejecutivo que acudía a la ceremonia desde 1981, un gesto por sí mismo poderoso e inédito.

El espaldarazo de los líderes de la UE tenía su correspondencia en el aval implícito del monarca a la puesta en marcha del 155, a menos de 24 horas de que el Consejo de Ministros apruebe el plan de medidas para la intervención de Cataluña. Bastó una frase. Esta: "España tiene que hacer frente a un inaceptable intento de secesión en una parte de su territorio nacional, y lo resolverá por medio de sus legítimas instituciones democráticas, dentro del respeto a nuestra Constitución y ateniéndose a los valores y principios de la democracia parlamentaria en la que vivimos desde hace ya 39 años".

[Consulta aquí en PDF los discursos del Rey y de Antonio Tajani]

Felipe VI dirigía sus palabras explícitamente a los presidentes del Parlamento, del Consejo y de la Comisión Europea, Antonio Tajani, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker. La presencia de las tres autoridades en España —a las que se sumaba el jefe del Tribunal de Justicia de la UE—, en el momento más crítico de su corta andadura constitucional, era fundamental, clara, rotunda. El broche del apoyo prestado por los socios comunitarios en el Consejo Europeo de los dos últimos días a Mariano Rajoy frente al órdago separatista en Cataluña.

El monarca muestra su aval al 155: solucionará el desafío independentista gracias a sus "legítimas instituciones", con la ley y con la democracia

No se podía reclamar mayor empujón a las tesis del Gobierno que los discursos unívocos, cada uno a su manera, de Tajani, Tusk y Juncker. Sobre todo del primero. Enérgico, sin pelos en la lengua. El que más se explayó. Y en castellano. El político italiano recordó "la importancia del respeto al Estado de derecho" cuando "algunos siembran la discordia ignorando voluntariamente las leyes". Si la UE ha tenido "éxito" se debe a que es fruto "de una comunidad de derecho". Los europeos, dijo, ya no discuten con armas, sino que negocian en torno a una mesa con unas reglas "aprobadas entre todos". "Dialogamos dentro del Derecho. La UE no tiene una policía que tenga que ejecutar las decisiones judiciales. No es necesario. Cuando el Tribunal de Justicia dicta una sentencia, se aplica y punto", remarcó, tras traer a colación los valores fundacionales de la UE: la "libertad, la democracia, la igualdad, el respeto al Estado de derecho y la defensa de los derechos humanos".

"La ley se respeta": apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias

El presidente de la Eurocámara lanzó un aviso directo a los soberanistas catalanes. "A nadie se le ocurre en la UE saltarse las normas aprobadas entre todos. Y, por descontado, los Tratados pueden cambiar". Lo hizo el Tratado de Roma, modificado varias veces hasta mutar en el vigente Tratado de Lisboa. "Pero mientras el Derecho no se cambie, su respeto no es una opción: es una obligación". De modo que los tratados de la UE y la Constitución, agregó, "forman un solo cuerpo legal y democrático" que "todos" deben respetar.

Tajani carga enérgicamente contra los separatistas: "Mientras el Derecho no se cambie, su respeto no es una opción: es una obligación"

Tajani también advirtió de que la UE significa "solidaridad", y que hay contribuyentes netos en Europa, pero "la prosperidad de todos beneficia igualmente a los que más aportan". "No está de más que lo recordemos en estos tiempos en los que los egoísmos nacionalistas salen a flote. El valor del consenso, constitucional y europeo, es un bien en sí mismo que no debemos poner en riesgo", continuó. El presidente de la Eurocámara insistió en que el futuro de la UE ha de basarse en tres pilares: Uno, "no levantar fronteras entre los europeos" —"Demasiadas veces se nos ha ofrecido el paraíso cambiando las fronteras y se nos ha llevado con ello a los infiernos"—. Dos, defensa de los valores europeos, "sin timidez", dentro y fuera del continente —y ahí aprovechó para condenar la actual situación en Venezuela—. Y tres, poner al ciudadano "más en el centro de toda acción política".

"La ley se respeta": apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias

Construir "juntos"

Tajani precedió en el uso de la palabra a don Felipe. Para el monarca, el de este viernes era su primer discurso desde el durísimo mensaje televisado del pasado 3 de octubre, en el que ya advirtió de que "ante esta situación de extrema gravedad", ante la "inadmisible deslealtad" de las autoridades catalanas, "es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones". Allanaba así al Gobierno la adopción de medidas extremas para contener la huida hacia delante de los independentistas. Ahora, casi veinte días después, el 155 está a punto de comenzar su tramitación en el Senado, fruto del acuerdo del Ejecutivo, el PSOE y Ciudadanos. Y el Rey, como era obvio, avaló con sus palabras la puesta en marcha del excepcional precepto de la Carta Magna en el tramo final de su alocución. De ahí el énfasis en que España resolverá el "inaceptable intento de secesión" de Cataluña "por medio de sus legítimas instituciones democráticas", dentro del "respeto" a la Constitución y siguiendo los principios de la democracia parlamentaria.

Don Felipe recalcó durante su discurso que los españoles han seguido haciendo "honor" a su decisión "soberana" de "convivir juntos en democracia", compartiendo "éxitos y fracasos, triunfos y sacrificios". Un bagaje que no se puede "olvidar", como no se puede "renunciar" a lo que "juntos" han construido, "sumando las aportaciones de todos, que constituye un valiosísimo legado". Y ello ha sido posible, sostuvo, "gracias a una España cimentada en el deseo sincero de convivencia y de entendimiento; en el respeto de las normas y de las reglas de la democracia; en reconocer con grandeza y generosidad los errores del pasado para no caer de nuevo en ellos; una España en la que todos sus ciudadanos [...] tuviesen la oportunidad de encontrar su lugar en paz y libertad, sin temores ni miedos a la imposición ni a la arbitrariedad, alejados del rencor y las fracturas".

La España del siglo XXI, de la que Cataluña es y será una parte esencial, debe basarse en una suma leal y solidaria de esfuerzos

También ha sido posible ese legado gracias a una España "abierta y solidaria", siguió, en la que pudieran "reconocerse" todos y cada uno de sus ciudadanos, y en la que sus "pueblos" viesen "protegidas, reconocidas y respetadas sus lenguas, sus culturas, sus tradiciones y sus instituciones", como un "patrimonio común" que "enriquece" e "identifica" al país".

Para el monarca, esos ideales deben estar siempre "presentes", como los estuvieron en la "razón de ser de la UE". "Porque ningún proyecto de futuro se puede construir basándose en romper la convivencia democrática; ningún proyecto de progreso y libertad se sustenta en la desafección, ni en la división —siempre dolorosa y desgarradora— de la sociedad, de las familias y de los amigos; y ningún proyecto puede conducir al aislamiento o al empobrecimiento de un pueblo", sentenció, en otro de los pasajes clave de su mensaje, en el que aprovechó para lanzar otra nueva advertencia clara a los secesionistas, a los que acusó de fracturar a los catalanes y quebrar la legalidad. La estampida de empresas o las nefastas consecuencias económicas de la independencia también estaban apuntadas en esas palabras leídas con dramatismo.

El Rey señaló que en la España del siglo XXI, "de la que Cataluña es y será una parte esencial" —cerraba así la puerta a cualquier hipotética independencia—, ha de basarse en una "suma leal y solidaria de esfuerzos, de sentimientos, de afectos y de proyectos". Tal adición debe alimentar la "vocación universal" de España, el "legítimo orgullo de pertenecer a la gran realidad democrática que es Europa". Felipe VI sostuvo que la UE "forma parte del ser" de España, "trasciende" a los Estados con pleno respeto a sus "identidades", da respuesta a la "modernidad" y avanza "hacia una mayor integridad y convergencia". "Ese es el signo de nuestros tiempos, del mundo en que vivimos", la cesión de soberanía y no la fragmentación, remachó.

Elogios al Rey emérito

España, por su parte, seguirá siendo un "pilar esencial de apoyo y lealtad" a la UE ante los "nuevos desafíos" que "juntos" deben afrontar todos sus miembros, señaló el Rey, aludiendo implícitamente al Brexit. Ese camino, para el jefe del Estado, ha de recorrerse con la "razón, la palabra y el respeto a las reglas de convivencia", inspirándose a su vez en tres principios europeos "indisociables": la "democracia, los derechos fundamentales y el Estado de derecho". Era otra de las referencias del discurso del monarca al necesario respeto a las reglas de juego. Porque en "estos tiempos duros y difíciles", "es necesario más que nunca reivindicar los principios democráticos en los que creemos y en los que se sustenta nuestra vida en común". Los ciudadanos, dijo, se lo merecen, porque además desean "convivir y progresar en paz" y ofrecen "un ejemplo de sacrificio, entrega y compromiso con su país".

Don Felipe advierte de que ningún proyecto puede basarse en la ruptura de la convivencia, la división, o el "aislamiento o empobrecimiento" de un pueblo

El Campoamor felicitó a don Felipe con un aplauso tras su discurso. Pero durante la ceremonia fueron frecuentes los elogios a él y a su padre, el rey Juan Carlos, por haber traído la democracia a España. El respaldo a la monarquía y a la unidad de España fueron una constante durante la gala.

"La ley se respeta": apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias

Ya era previsible. Tajani, Tusk y Juncker querían visualizar ese apoyo tras el Consejo Europeo, y los tres volaron al término de la cumbre a Oviedo, igual que Rajoy. "Es la segunda vez que estoy en esta ciudad. He visto banderas españolas por todas las calles y es una visión hermosa", decía Juncker, correspondido por el público con aplausos. El jefe del Ejecutivo comunitario aseguró que la fuerza de la UE y su "poder suave" descansa precisamente en "la regla del Derecho", "la que construye un espacio que protege" a sus ciudadanos y les permite "vivir y respirar juntos en una convivencia armoniosa y respetando todas las diferencias". "España ha conocido todos los tormentos y las dificultades que han marcado el ritmo de la evolución europea", hasta convertirse en una "fuerza motriz de Europa". Pero "el lugar de España es y seguirá siendo estar en el corazón de Europa. Sin España, Europa sería más pobre", continuó el mandatario luxemburgués, tras recordar cómo Juan Carlos I vinculó "su destino al arraigo de la democracia en España", labor que continuó su hijo. Antes como "chico en prácticas" y hoy como "gran Rey" demuestra su compromiso con la "causa europea".

Mariano Rajoy, junto a Jean-Claude Juncker (i), Donald Tusk y Antonio Tajani, este 20 de octubre, en los Premios Princesa de Asturias 2017. (EFE)
Mariano Rajoy, junto a Jean-Claude Juncker (i), Donald Tusk y Antonio Tajani, este 20 de octubre, en los Premios Princesa de Asturias 2017. (EFE)

Mensaje de evidente calado político también el de Donald Tusk. "La ley debe ser respetada por todos los que participan en la vida pública, y la armonía es mejor que el caos". El presidente del Consejo Europeo —polaco como el poeta Adam Zagajewski, galardonado este viernes con el Princesa de las Letras— quiso subrayar que para él la concordia es "sinónimo de unidad".

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"Y por eso hoy estamos recibiendo el Premio de la Concordia, y tenemos claro que no hay una auténtica concordia sin la verdad", reflexionó, subrayando que en muchas partes del mundo la gente está rodeada de "mentiras, manipulación y noticias falsas", pero para él "la verdad es invencible", y la ceremonia en el Campoamor, cumplimentó, es "también una expresión de esa invencibilidad".

"La ley se respeta": apoyo cerrado de la UE a España y al Rey en los Princesa de Asturias

Aplausos y abucheos como prólogo de la gala

Aplausos y abucheos suelen cruzarse en las calles de Oviedo con motivo de la entrega de los Premios Princesa de Asturias. También sucedió este año. Coincidieron las manifestaciones de ciudadanos que defendían la unidad de España y las de aquellos contrarios a los galardones. 

Los reyes Felipe y Letizia y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fueron recibidos con gritos a favor y en contra, hasta el punto de que dejaron en un segundo plano a las bandas de gaitas, que amenizaban durante todo el día, informa EFE.

Las dos concentraciones llegaron a las inmediaciones del teatro Campoamor con más de una hora de antelación, mostrando banderas y pancartas reivindicativas, y haciéndose escuchar con cánticos, canciones y el ruido de bocinas. 

Don Felipe y doña Letizia estuvieron acompañados, como siempre, por la reina Sofía, que se sentó en el palco de honor. También por el líder del Principado, el socialista Javier Fernández. La novedad era la presencia del presidente del Gobierno. La última vez que un jefe del Ejecutivo español acudió a la gala de los premios fue en 1981, cuando Leopoldo Calvo-Sotelo asistió a la entrega de los galardones en su primera edición, cuando el entonces príncipe de Asturias tenía solo 13 años y pronunciaba su primer discurso en público. 

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