LA PODEROSA IMAGEN DE LA FIESTA NACIONAL

12-O: despliegue de excargos y dirigentes del PSOE para exhibir el "apoyo al Estado"

González, Zapatero y más de una veintena de exministros socialistas acuden a la recepción ofrecida por los Reyes para dejar claro su respaldo a las instituciones. Sánchez valora el gesto de unidad

Foto: Pedro Sánchez y José Luis Rodrígue Zapatero saludan a los reyes Felipe y Letizia durante la recepción en el Palacio Real de este 12-O. (EFE)
Pedro Sánchez y José Luis Rodrígue Zapatero saludan a los reyes Felipe y Letizia durante la recepción en el Palacio Real de este 12-O. (EFE)

No era algo casual, una concurrencia espontánea de expresidentes y exministros socialistas en la recepción del 12 de Octubre en el Palacio Real. Todos ellos, cargos y excargos del PSOE del pasado y del presente querían lanzar un mensaje. El "apoyo al Estado" en una coyuntura crítica, en la que la misma democracia se juega su pellejo por la gravísima crisis institucional en Cataluña. Viejo y nuevo PSOE, todos "unidos", "juntos", coordinados, encabezados por el actual secretario general, Pedro Sánchez, para que no quepa duda de con quién está el PSOE. Con el Rey pero, sobre todo, con ese Estado amenazado, entienden, por el desafío independentista. Este 12-O era el día para mostrar músculo y evidenciar el respaldo a una democracia que, como recuerdan, ellos ayudaron a construir.

Muchas cabezas socialistas se podían contar en el Palacio Real de Madrid, durante el saludo a los Reyes y en la recepción posterior en el comedor de gala. Sánchez, por supuesto —de vuelta, por cierto, porque el año pasado había caído como líder y estaba al frente del partido la gestora presidida por Javier Fernández—, todos los presidentes autonómicos, alcaldes, los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y una larguísima nómina, más de una veintena, de exministros de los Gobiernos de ambos. Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba, María Teresa Fernández de la Vega, Elena Salgado, Miguel Ángel Moratinos, Trinidad Jiménez, Ángel Gabilondo, Cristina Narbona, José Montilla, Mariano Fernández Bermejo, Javier Solana, Carlos Solchaga, Josep Borrell, José Luis Corcuera, Abel Caballero, Matilde Fernández, Rosa Conde, Tomás de la Quadra-Salcedo, Javier Sáenz de Cosculluela, Javier Gómez Navarro, Luis Atienza, Luis Carlos Croissier... El despliegue socialista chocaba con una sonora ausencia, la del expresidente José María Aznar.

Que una gran parte de ellos —sobre todo los de González— acudieran este jueves a la recepción por la Fiesta Nacional fue mérito de Rosa Conde, exportavoz del Ejecutivo. Ella se encargó de coordinar telefónicamente a muchos exministros de su época, precisamente con el objetivo de ofrecer esa foto de unidad socialista ante el órdago separatista. Los extitulares de departamento de los tiempos de Zapatero tienen una relación fluida y suelen hablar mucho. Otros ya tenían en mente ir a palacio y no perderse la cita. "Tenía muy claro que iba a estar hoy [por ayer]. Somos los del 78. Teníamos que mostrar ese gran sentido de Estado. Yo siempre tuve muy claro que hacía política para defender mi país y construir su democracia. Me da igual que luego carguen contra el bipartidismo. Me siento orgullosa", confesaba una exministra de Zapatero a este periódico, recogiendo el sentir de muchos otros de sus compañeros. "Soy un orgulloso representante del régimen del 78", reivindicaba González.

La exportavoz del Gobierno Rosa Conde coordinó telefónicamente a los exministros de su época. González: "Soy un orgulloso representante del 78"

Sánchez agradecía y valoraba ante los periodistas esa imagen poderosa de "unidad" socialista, al lado del portavoz de su ejecutiva, Óscar Puente, alcalde de Valladolid. El secretario general había saludado a los barones y exministros antes de departir con la prensa. Él también vive unas horas dulces ahora mismo, reforzada su imagen por el apoyo al Gobierno por la activación del artículo 155 de la Constitución y por haber arrancado a Mariano Rajoy el compromiso de abrir la reforma constitucional en apenas medio año.

Felicitación a Borrell

Quizá quien mejor resumía el mensaje era Cristina Narbona, titular de Medio Ambiente en el primer Gobierno de Zapatero y actual presidenta del PSOE: "Los socialistas hemos querido decir dónde estamos. Algunos compañeros han promovido que estuviéramos presentes y diéramos testimonio de estar con las instituciones, y algunos han venido después de años sin estar aquí". A su vera tenía a su pareja, Josep Borrell, uno de los protagonistas de la recepción, que ha sido felicitado por muchos invitados por su enérgico discurso del pasado domingo, como colofón de la manifestación en defensa de la unidad de España convocada por Societat Civil Catalana en Barcelona.

"Tenía muy claro que iba a ir a la recepción. Siempre sentí que hacía política para defender mi país y construir su democracia", asegura una exministra

Los socialistas están sacando pecho estos días de su historia. De su pasado como arquitectos de la Transición y de la democracia en España, como constructores de Estado moderno de hoy, de la Constitución de 1978. Por eso creen que deben reivindicar su contribución y defender el Estado de derecho frente a cualquier "quiebra unilateral", en palabras de Sánchez. En definitiva, se sienten orgullosos de su "sentido de Estado", y están convencidos de que esa es una diferencia clave respecto a Podemos. Una ventaja competitiva. Su sola presencia en la recepción presidida por los reyes Felipe y Letizia, pues, estaba cargada de simbolismo, y apenas hacía falta la compañía de las palabras.

Los presidentes autonómicos socialistas Ximo Puig, Javier Lambán, Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara y Francina Armengol y la popular Cristina Cifuentes, este 12-O en el besamanos en el Palacio Real de Madrid. (EFE)
Los presidentes autonómicos socialistas Ximo Puig, Javier Lambán, Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara y Francina Armengol y la popular Cristina Cifuentes, este 12-O en el besamanos en el Palacio Real de Madrid. (EFE)

De hecho, dominó la prudencia en los corrillos, en los que se respiraba una cierta sensación de alivio y de mayor optimismo tras el acuerdo trenzado por Ejecutivo y PSOE y el requerimiento a Carles Puigdemont para que antes del lunes aclare si declaró o no la independencia y, si fuera así, rectifique antes del jueves 19. Y en todas esas conversaciones informales con excargos y dirigentes socialistas estuvo presente el respaldo al Ejecutivo y al líder del PSOE. Zapatero, que en los últimos meses está recomponiendo su relación con Sánchez, aseguraba que la "reacción política" al último desafío independentista había sido "inteligente", aunque añadía que sería "deseable" no tener que aplicar finalmente el artículo 155, que habilita al Gobierno a intervenir la autonomía. El expresidente alertaba de que el conflicto con Cataluña será largo y hay que estar "preparados" para afrontarlo. También González, que a diferencia de Zapatero sí había acudido al desfile militar en la Castellana, subrayaba en palacio que el recurso a la herramienta del 155 es para recuperar el Estatut, la Carta Magna y los derechos de todos los españoles, incluidos los catalanes.

12-O: despliegue de excargos y dirigentes del PSOE para exhibir el "apoyo al Estado"

"No es tan evidente que se aplique el 155"

Sánchez intentaba proyectar cierto optimismo en su charla con los periodistas, aparte de una mayor seguridad y aplomo, consciente de que su acuerdo con el PP refuerza su perfil de hombre de Estado. El secretario general señalaba que Puigdemont tiene "difícil" no contestar al requerimiento del Gobierno. "No es tan evidente que se vaya a aplicar el artículo 155. Dependerá de la respuesta que dé", añadía, insistiendo en que ni el Gobierno ni el PSOE quieren aplicar ese precepto constitucional. Nadie, precisó, salvo Albert Rivera y el propio Puigdemont. "Nosotros estamos más en cómo resolver el problema de fondo".

Sánchez sostiene que el acuerdo con el PP traslada "mucha tranquilidad a los ciudadanos" y apremia a C's y Podemos a "engancharse" a la reforma

En otra punta del comedor de gala del Palacio Real, fuentes del Gobierno resaltaban que si el 'president' reconociera que no declaró la independencia —eso es, de hecho, lo que cree que ocurrió el martes el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis—, entonces se volvería a la casilla de salida, a la situación previa al pleno "folclórico" del 6 y 7 de septiembre en el que la mayoría soberanista sacó con sus votos las leyes de referéndum y de Transitoriedad Jurídica. En ese caso, se paralizaría la aplicación del 155. El mismo mensaje daba Sánchez este jueves. "Si Puigdemont dice que no ha habido declaración de independencia estaríamos abriendo el diálogo", apuntaba el líder socialista en la Ser. Pero si eso no ocurre, entonces sería inexorable la convocatoria de elecciones. El secretario general defiende que es el jefe del Govern quien tendría que hacerlo pero, si se negara, entonces podrían forzarse esos comicios arrogándose esa competencia el Ejecutivo central vía 155.

Sánchez —camisa rosa y, por cierto, sin corbata— defendió su pacto con Rajoy y la mirada a medio plazo, la reforma de la Constitución, porque ese acuerdo "traslada mucha estabilidad y tranquilidad a la ciudadanía". La apertura del melón de la Carta Magna supone, dijo, un "desafío" para los nuevos partidos, C's y Podemos, especialmente para este último, más refractario al debate y muy crítico con la actitud del PSOE. Pero ninguno de los dos emergentes debe "perder la oportunidad de engancharse a la reforma". "Podemos debe coger la bandera de la reforma constitucional. Pero hasta ahora se ha dejado llevar por Ada Colau, y Ada Colau piensa en sus votos", reflexionaba.

12-O: despliegue de excargos y dirigentes del PSOE para exhibir el "apoyo al Estado"

El proceso de negociación con el presidente ha sido lento y nada fácil, pero "por fin" logró convencerle de la necesidad de la reforma constitucional. Condujo esas conversaciones en secreto y por eso se tuvo que "morder mucho la lengua" en los últimos días cuando veía las críticas durísimas de un grupo de veteranos que le acusaba de "ponerse de perfil" o la incomodidad de barones, diputados y dirigentes de peso no alineados con Ferraz por la amenaza de reprobación a Soraya Sáenz de Santamaría.

Sánchez no da importancia a un eventual castigo electoral por aproximarse al Gobierno en este tema tan delicado. Defiende que lo que está en juego es algo "prepolítico", la democracia misma, algo que excede la ideología y en lo que conviene poner "las luces largas".

12-O: despliegue de excargos y dirigentes del PSOE para exhibir el "apoyo al Estado"

Los barones no son protagonistas

Lo cierto es que el acuerdo sellado con el PP ha tranquilizado a las filas socialistas. Mucho. Y el renacido Sánchez, al que en sus contadas comparecencias y entrevistas se le ve con más seguridad y empaque que durante su primer mandato, lo sabe. El portavoz de su ejecutiva, Óscar Puente, elogiaba que hubiera podido conciliar la posición del PSOE y la del PSC —el partido hermano, representado por Núria Marín, alcaldesa de L'Hospitalet—, una tarea nada fácil. Y Narbona subrayaba que Sánchez había elegido el momento oportuno para "dar la cara" y encabezar él mismo el discurso del partido. Aunque la línea seguida por la ejecutiva, recordaba, no ha cambiado, "legalidad, mesura y diálogo".

Las filas socialistas se han serenado mucho en las últimas horas. "Empiezan a entender a Pedro. Y eso es muy importante", dice un presidente regional

Los barones —no faltó ni uno de los siete presidentes autonómicos— en esta ocasión fueron menos protagonistas. Justo lo contrario que el año pasado, cuando el partido se hallaba en un 'impasse' tras la defenestración de Sánchez y sumergido en el debate de la investidura de Rajoy. A punto de la abstención. En este 12-O, los presidentes se fueron yendo cuando los informadores pudieron acceder al comedor de gala. Casi de los últimos en marchar era el aragonés Javier Lambán, que interrumpió unos segundos la charla de Sánchez con los periodistas para saludar al secretario general. Un gesto con miga: él acaba de ganar las primarias en su federación frente a una candidata alineada con Ferraz. No hubo corrillos tampoco con la jefa de la Junta, Susana Díaz.

12-O: despliegue de excargos y dirigentes del PSOE para exhibir el "apoyo al Estado"

Los temas internos en el PSOE han quedado sepultados por la emergencia de la situación catalana que, paradójicamente, sí ha servido para reforzar a Sánchez dentro de su partido. Lo decía así un presidente autonómico tras la recepción en el Palacio Real: los exministros, Zapatero, Felipe... "empiezan a entender a Pedro. Y eso es muy importante".

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios