ha contactado a través del diplocat

El Govern sondea a Israel y otros países europeos como hipotéticos mediadores

Puigdemont está muy preocupado por la repercusión en la imagen exterior de su decisión sobre la independencia. Y ha puesto en marcha toda su maquinaria

Foto: El presidente Carles Puigdemont (i) y el 'conseller' de Exteriores, Raül Romeva, en el Parlamento Europeo. (EFE)
El presidente Carles Puigdemont (i) y el 'conseller' de Exteriores, Raül Romeva, en el Parlamento Europeo. (EFE)

El Gobierno catalán, a través del Diplocat, ha estado sondeando los últimos días vías de comunicación con diversos gobiernos para preparar una posible declaración unilateral de independencia. Los estrategas de la agencia de la diplomacia de la Generalitat se han dirigido a intermediarios para hacer llegar mensajes a esos gobiernos, entre los que se encuentran los países bálticos o Israel, aunque no se descarta que pueda haber también alguno del norte de Europa y repúblicas exyugoslavas. Fuentes bien informadas relatan a El Confidencial que las peticiones se han realizado a través de diferentes conductos, en ocasiones vía consulados y en otras a través de personas muy vinculadas a los gobiernos de los países que podrían ser aliados.

Según las fuentes, el Gobierno catalán no trataría de que se reconociese automáticamente la república catalana en el caso de que este viernes el ‘president’, Carles Puigdemont, decida proclamarla, sino que el interés versa sobre “si estarían dispuestos a mediar con España para que se pueda abrir un periodo de negociación tras la ruptura unilateral”. Claro que, objetivamente, si algún país se aviene a mediar, estaría reconociendo implícitamente la independencia de Cataluña.

Las gestiones se han realizado a través del Diplocat, que ha movilizado todos sus recursos para que el impacto del conflicto catalán a nivel internacional sea lo más espectacular posible. Fue el Diplocat el que invitó a una delegación parlamentaria internacional con miembros de 17 países para que fuesen observadores durante el referéndum del 1 de octubre. El portavoz de esa comisión fue el esloveno Dimitrij Rupel, ministro de Asuntos Exteriores de aquel país en los años noventa y actualmente funcionario de ese ministerio.

También se desplazó a Barcelona la diputada Ksenia Svetlova, de la Unión Sionista, en la oposición en aquel país. Ahora, sin embargo, la Generalitat busca un contacto directo con el Gobierno de Benjamin Netanyahu, para lo que ha buscado puentes, con el objetivo de que sea el ‘president’ Puigdemont o el consejero de Exteriores, Raül Romeva, se puedan plantear directamente al Ejecutivo judío sus pretensiones. Según las informaciones recogidas por este diario, los contactos con Israel no han dado fruto, al menos por el momento.

Pero las gestiones diplomáticas son multilaterales. Hace escasamente dos semanas, el primer ministro belga, Charles Michel, se descolgaba diciendo que en España hay una crisis política y pidiendo diálogo, lo que provocó un profundo malestar en Moncloa. Michel se mantiene en el Gobierno gracias a los votos de los nacionalistas flamencos de la N-VA, que mantienen muy buenas relaciones con los independentistas catalanes. De hecho, este partido se sumó a la denuncia de ERC cuando los republicanos reclamaron en las instituciones europeas la celebración de un referéndum de autodeterminación el pasado mes de mayo.

Aunque oficialmente no ha habido contactos directos a alto nivel entre la Generalitat y el Gobierno de Bélgica, algunas fuentes consultadas no descartan que sí que haya habido esos contactos a través de la oficina que el Gobierno catalán mantiene en Bruselas.

Lazos con bálticos y exyugoslavos

El Diplocat ha prestado también una gran atención a los países nórdicos. Conocidas son sus relaciones con los estados bálticos, a los que en algún momento se llegó a poner como ejemplo a seguir para lograr la independencia. En 2013, el presidente de Letonia, Vladis Dombrovskis, dejó entrever que estaría dispuesto a reconocer un Estado catalán. Estas declaraciones provocaron un grave conflicto diplomático. Incluso se llegó a decir que el mandatario letón había cobrado por hacer esa afirmación unos seis millones de euros a través de una de sus asesoras, lo que fue desmentido por la presidencia letona. El cónsul en Barcelona era Xavier Vinyals, un independentista de pro que colgó en el balcón del consulado la estelada. Debido a eso, le fue retirada la acreditación y cesó como cónsul de Letonia en septiembre de 2016.

Las relaciones de los independentistas con esos estados, sin embargo, son buenas. Y lo mismo cabe decir de las repúblicas exyugoslavas, en las que ha habido observadores catalanes desde los años noventa y en las que las relaciones políticas y económicas de algunos prohombres del independentismo son intensas. Los países donde podrían existir contactos políticos de alto nivel son Serbia y Eslovenia. Asimismo, la propaganda independentista se centró en los últimos meses en Suecia, Noruega y Finlandia. El 30 de agosto, Puigdemont viajó a Copenhague para inaugurar la última ‘embajada’ de la Generalitat en esa ciudad, que debe hacerse cargo de todos los asuntos de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia.

La responsable de esa ‘embajada’ es Francesca Guardiola, hermana del entrenador de fútbol Pep Guardiola. El pasado mes de agosto, en uno de los actos de propaganda celebrados en Suecia, invitó a Niklas Bremberg, ‘research fellow’ (socio investigador) del programa europeo del Swedish Institute ot International Affairs, quien, según el Diplocat, se mostró “muy escéptico de que se puedan expulsar a 7,5 millones de ciudadanos de la UE” en el caso de que Cataluña se independice. Abona, por tanto, las tesis de algunos independentistas, que siguen garantizando la permanencia en la UE en caso de ruptura con España, contrariamente a lo que dicen los altos cargos comunitarios y las tesis oficiales de los organismos de la propia Unión.

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