CRISIS DE LOS SOCIALISTAS

Patxi López arrebata a Pedro Sánchez el apoyo del 'superalcalde' socialista madrileño

El exlendakari organiza su primer acto en Madrid este viernes, en una ciudad fetiche para el PSOE, dirigida desde 2002 por Manolo Robles, presidente de la federación y apoyo del exlíder hasta su caída

Foto: Pedro Sánchez, con Manolo Robles (izqda.) y Sara Hernández, el pasado 21 de junio en Fuenlabrada, en la campaña del 26-J. (EFE)
Pedro Sánchez, con Manolo Robles (izqda.) y Sara Hernández, el pasado 21 de junio en Fuenlabrada, en la campaña del 26-J. (EFE)

Si había un dato común en las dos últimas campañas de generales era este: en Madrid, siempre se organizaba algún acto en Fuenlabrada. Bien el cierre, como en las elecciones del 20-D, o bien mediado el camino hacia las urnas en las del 26-J. Pedro Sánchez quería y buscaba la foto en una localidad fetiche para el PSOE, y con un alcalde muy popular, con un indudable tirón ciudadano: Manuel Robles. Él siempre le apoyó y le ayudó a situar al frente de la federación, a los seis meses de la abrupta decapitación de Tomás Gómez, a la regidora de Getafe, Sara Hernández, con el fin de controlar un territorio siempre complicado para Ferraz. Robles le defendió hasta el final, incluso votó mantener el no a Mariano Rajoy una vez desalojado de la sede, y participó en la constitución de la plataforma crítica con la gestora. Pero ese respaldo al ex secretario general se extinguió. Su apuesta ahora es Patxi López.

Robles ejercerá de anfitrión y de presentador del único aspirante oficial (por ahora) al liderazgo del partido en su primer acto en la Comunidad de Madrid. Será este viernes, en el centro Tomás y Valiente de su ciudad, Fuenlabrada (194.000 habitantes), a las seis y media de la tarde, según adelantaron fuentes de su equipo a este periódico. Allí también estará Hernández, aunque ella no tiene previsto intervenir. Ambos, presidente y secretaria general del PSOE-M, respaldan a López frente a Sánchez. Este, por tanto, se queda sin el apoyo del aparato de su propia federación, la que por los pelos le ayudó en 2014 a ascender a Ferraz, en medio de una fuerte división.

El regidor fuenlabreño sí intervendrá en el acto del candidato. Sara Hernández, líder del PSOE-M, acudirá a la localidad, aunque no prevé hablar

Hernández había iniciado el viraje hace meses. Ella, igual que su número dos, Enrique Rico, había participado en las conversaciones con los barones que hasta su caída avalaron la estrategia de Sánchez: desde el riojano César Luena (que era nada más y nada menos que su número dos), hasta la vasca Idoia Mendia, el murciano Rafa González Tovar o la presidenta de Baleares, Francina Armengol. Todos habían concluido que convenía pasar página y buscar un candidato que rivalizara con Susana Díaz pero que a la vez garantizara que, en caso de victoria, el PSOE retomase la senda de la unidad interna después de meses de convulsiones. Además, Sánchez, según su relato, tampoco daba muestras de querer competir de nuevo.

Falta en la 'cumbre' sanchista

Ninguno de los barones críticos se acercó a la 'cumbre' sanchista de finales de diciembre en Madrid, en la que 68 cargos firmaron un manifiesto en el que apremiaban al exlíder a presentarse. Tampoco acudió Manolo Robles, pese a que los organizadores pensaban que podía hacerlo. El alcalde de Fuenlabrada había intervenido, días antes, en la constitución de la plataforma pro congreso y primarias ya pero, según la dirección del PSOE-M, se había sentido a disgusto cuando se corearon gritos como "¡golpistas!" y "¡fachas!" desde el público cuando se nombraba a la cúpula provisional que pilota el asturiano Javier Fernández. Robles es otro de los dirigentes con una profunda cultura de partido que no compartía esas descalificaciones ni el incremento de la tensión.

Patxi López, el pasado 21 de enero en Portugalete, Vizcaya, en su primer acto como candidato al liderazgo del PSOE. (EFE)
Patxi López, el pasado 21 de enero en Portugalete, Vizcaya, en su primer acto como candidato al liderazgo del PSOE. (EFE)


El primer edil de Fuenlabrada (y líder de su agrupación local, una de las más fuertes del PSOE-M) es un icono del socialismo madrileño. Y así lo resaltaban siempre en sus actos Hernández y el propio Sánchez. Dirige la ciudad desde 2002, y ha aguantado al frente del Gobierno local incluso en los momentos de mayor hundimiento electoral del PSOE. Ahora dispone de una amplísima mayoría en el Ayuntamiento, aunque cogobierna con un concejal de la antigua IU-CM (hoy Convergencia de la Izquierda). Los socialistas siempre han pilotado la localidad desde las primeras elecciones municipales: el exdiputado nacional y representante de Izquierda Socialista Manuel de la Rocha Rubí (1979-1983) primero, y luego sucedido por el hoy parlamentario autonómico José Quintana (1983-2002) y después por Robles, desde 2002. PSOE e IU llevan gobernando juntos, al margen de que el primero tuviera o no mayoría absoluta, desde 1997, de forma ininterrumpida. Fuenlabrada es, para los socialistas, un referente en la implantación de políticas públicas y un ejemplo de la apuesta del partido por el municipalismo. Sánchez, igual que muchos otros dirigentes, solía citar en sus mítines que el Consistorio fue pionero en la creación de una oficina de intermediación contra los desahucios.

En la ejecutiva madrileña hay dirigentes que apoyan a cada uno de los tres aspirantes: Díaz, Sánchez y López. No hay unidad dentro de la federación

Después de fulminar a Tomás Gómez en febrero de 2015 y situar como capitán de la gestora al diputado Rafa Simancas (exlíder del PSM), Sánchez buscó reconstruir su federación para alinearla con Ferraz, una operación complicada. Con el apoyo de los alcaldes más importantes de la región, algunos de los cuales aupados tras las municipales de ese año, en las que el partido ganó mayor poder institucional —Robles, y también los regidores de Móstoles, David Lucas, y Alcalá de Henares, Javier Rodríguez—, el jefe de Ferraz logró situar al frente del PSOE-M a Sara Hernández, que había logrado a su vez recuperar el mando en otro de los municipios emblemáticos del cinturón rojo de Madrid, Getafe, tras cuatro años de Gobierno del PP. La maniobra funcionó: Hernández se impuso a su otro rival, el diputado autonómico Juan Segovia, que había sido apoyado por el tomasismo y que contaba con el impulso de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, Elena Valenciano y hasta Susana Díaz. Robles se convirtió en presidente del PSOE-M, y Rodríguez y Lucas, en vicesecretarios generales.

La víspera de la reaparición de Sánchez

La división dentro del PSOE-M, sin embargo, sigue siendo palpable. Hasta dentro de la ejecutiva de Hernández. El también senador David Lucas y la diputada nacional Ángeles Álvarez se distanciaron de Sánchez en su último viaje, el de la convocatoria de un congreso exprés, y apoyaron la abstención. Ambos se hallan en la órbita de Susana Díaz. Robles, Hernández, Rodríguez y Rico (además de Simancas) apoyan a Patxi López. Los responsables de Acción Electoral y Administración del partido, los parlamentarios autonómicos Dani Viondi e Isaura Leal —mujer del jefe de Gabinete de Sánchez, Juanma Serrano—, así como José Manuel Franco, portavoz adjunto socialista en la Asamblea, siguen detrás del ex secretario general.

Para López, es su desembarco en una federación clave, la tercera tras Andalucía y Valencia, y llega después de su debut en su pueblo, Portugalete

Para López el de este viernes es su segundo acto en la larga campaña de las primarias socialistas. El primero fue en su pueblo, Portugalete (Vizcaya), el pasado sábado, y el segundo ha querido que sea en una federación importante, la tercera tras Andalucía y Valencia (dejando aparte el PSC), la de Sánchez. Podrá lucir el apoyo decidido de Robles y el más discreto de Hernández, que formalmente acude "como secretaria general del PSOE-M" y porque ha sido invitada por el candidato, aunque en realidad él es su apuesta para capitanear el partido. Hoy mismo, en una entrevista con Europa Press, Hernández lanza un mensaje clarísimo a Sánchez, sugiriéndole que no se presente: "Se puede aportar de muchas maneras, no hace falta ser secretario general".

El exlendakari debuta en Madrid la víspera de la reaparición de Pedro Sánchez en Sevilla, en Dos Hermanas, en la que tendrá a su lado a otro veterano regidor, Quico Toscano (en su caso, desde 1983). Es la vuelta del exsecretario después de sus actos en Xirivella y Sueca (Valencia), el 26 de noviembre, y en San Martín del Rey Aurelio (Asturias), el 10 de diciembre. Su equipo no contempla por ahora que haga el anuncio oficial de su postulación, pero sí da por segura su candidatura porque así se lo ha trasladado él. Sánchez sigue calentando el ambiente desde su cuenta de Twitter, dando muestras de su mayor ánimo. Además, el sábado también habrá otro acto importante: el de Susana Díaz en Alcalá de los Gazules (Cádiz), en el cierre de unas jornadas por el 130 aniversario de la agrupación, una de las más emblemáticas de Andalucía.

Los sanchistas restan importancia a la pérdida de apoyos orgánicos de su jefe. Entienden que mantiene intacto el respaldo de las bases, que son las que votan en las primarias. Pero la deserción de los barones que hasta ahora eran suyos le ha obligado a comenzar a reconstruir un nuevo aparato, capaz de afrontar una batalla que se prevé dura. Para prevenir la imagen de 'pinchazo' en un territorio hostil como es Andalucía, controlado por Díaz, Sánchez cuenta con una importante ayuda: la de los autobuses fletados por militantes procedentes de distintos puntos de España. Lo mismo que ocurrió en Valencia y Asturias.

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