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La mujer clave en la venta del Chelsea: ¿quién es Marina Granovskaia?
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Operación de más de 3.000 millones

La mujer clave en la venta del Chelsea: ¿quién es Marina Granovskaia?

La venta del equipo británico gira en torno a la figura de esta rusa, mano derecha de Abramovich en todos sus negocios y elegida la mejor ejecutiva del fútbol europeo

Foto: Marina Granovskaia, en una imagen de archivo. (Reuters)
Marina Granovskaia, en una imagen de archivo. (Reuters)
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En el año 2003, Roman Abramovich compró el Chelsea y, a base de millones, lo llevó a la élite. El club londinense era un histórico de la Premier League, sí, pero nunca había alcanzado las cotas actuales. Ahora, obligado a vender el club por las sanciones del Gobierno británico a los oligarcas rusos, Abramovich sabe que su huella no se va a borrar tan fácilmente. Y de eso se va a encargar Marina Granovskaia.

Graduada en lenguas extranjeras en la Universidad de Moscú en el año 1997, Granovskaia empezó a trabajar para Abromovich nada más dejar sus estudios. Primero lo hizo en Sibneft, la petrolera con la que el oligarca hizo su fortuna tras vender la mayoría de las acciones a Gazprom por casi 11.000 millones de euros, para más tarde pasar a formar parte de la plantilla de Millhouse, el 'holding' empresarial con el que Abramovich controla todas sus propiedades.

Foto: Protesta contra la guerra antes de un partido del Chelsea. (Reuters/John Sibley)

De ahí, en ese mismo año 2003, a Londres. Cuando el magnate ruso se hizo con el Chelsea, revolucionó el mercado de fichajes y tuvo claro que Granovskaia debía mudarse a la capital británica para gestionar el día a día del club. Una década después, la rusa, aunque con raíces en Canadá, se hizo con un asiento en la junta y empezó a poner su sello aquí y allá. Primero, los fichajes. Luego, los patrocinios.

Entre las incorporaciones cuyas negociaciones ha comandado Granovskaia hay nombres de sobra conocidos, como los españoles Álvaro Morata, Pedro o Kepa, además de jugadores todavía en la plantilla como Pulisic o Jorginho. También fue la negociadora que hizo posible la llegada de Fernando Torres al club londinense, procedente del Liverpool, en un acuerdo que se cerró sobre la bocina.

placeholder Marina Granovskaia, junto a Eden Hazard, en una imagen de archivo. (Reuters)
Marina Granovskaia, junto a Eden Hazard, en una imagen de archivo. (Reuters)

Sus apariciones en la prensa son casi inexistentes y apenas se la ve más allá de las clásicas fotos a la hora de presentar jugadores. Su marca en el plano económico sí que parece evidente. Por ejemplo, a la hora de convertir la camiseta del Chelsea en una de las más caras del mundo: Nike paga 60 millones de libras anuales por un acuerdo que comenzó en 2017 y terminará en 2032. En total, 900 millones de libras.

Su influencia sobre Roman Abramovich es total. De hecho, se considera que fue la mediadora entre el ruso y José Mourinho cuando el entrenador luso volvió a Stamford Bridge tras una primera etapa en la que las relaciones personales entre ambos quedaron muy maltrechas.

Granovskaia, acostumbrada a ser una figura en la sombra —no da entrevistas y apenas se deja ver en actos públicos—, recibió el reconocimiento público en la gala del Golden Boy de diciembre del pasado año, en la que fue ganadora del título a mejor ejecutivo de un club de fútbol en Europa.

Pelea por quedarse

Abramovich va a vender el Chelsea, sí, pero eso no significa que Granovskaia vaya a dejar su puesto de trabajo. El oligarca ruso sigue siendo el propietario, ya que el club no ha sido embargado o incautado por el Gobierno, solo es un activo congelado. Así, todavía tendrá capacidad para decidir qué oferta aceptar, por lo que puede inclinarse por el grupo de inversores que quiera mantener a su protegida en el club, evitando así perder cierta mano en el día a día.

Foto: Roman Abramovich, en el palco del Chelsea. (Getty/Clive Mason)

La buena noticia para Abramovich es que lo va a tener fácil: los cuatro finalistas para quedarse con el club quieren que Granovskaia mantenga su puesto. Ella, de momento, no se ha comprometido con ninguno de los candidatos, previsiblemente a la espera de quién sale vencedor de la puja, pero lo más normal es que el recién llegado quiera tocar lo menos posible un equipo que es el vigente campeón de Europa y que financieramente funciona a las mil maravillas.

Cuatro candidatos

El proceso de venta, con Granovskaia o sin ella, sigue en marcha. Raine Group, el banco estadounidense que recibió el encargo de gestionar las ofertas, ya ha presentado a Abramovich las cuatro finalistas para quedarse con el club. Todos ellos tendrán hasta este 14 de abril para hacer la presentación formal y luego el ruso tomará su decisión, que tendrá que ser aprobada por el Tesoro y el Foreign Office británico cuatro días después. La idea es que para mayo la transición se haya completado, convirtiendo el Chelsea en el club deportivo más caro de la historia.

Foto: Staveley, pieza clave en la venta del Newcastle. (REUTERS/Lee Smith)

En los últimos días, se han conocido detalles de las ofertas presentadas por los candidatos. La familia Rickett, propietaria de los Chicago Cubs de la MLB de béisbol, ha sumado a su grupo de inversores a Dan Gilbert, dueño de los Cleveland Cavaliers de la NBA, y ya han asegurado que pondrán un porcentaje del capital del club en manos de aficionados para que tengan derecho a veto en decisiones relevantes para el futuro del equipo.

Por el mismo camino va el grupo de inversores que lidera Todd Boehly, dueño de Los Angeles Dodgers de béisbol, que también ha prometido que el club no entrará en la Superliga europea. Tanto Boehly como los Rickett se han reunido con ejecutivos del Chelsea y les han asegurado que sus intenciones pasan por ampliar el estadio con un proyecto que no obligue al equipo a buscar otro campo de forma temporal. Para ello, tendrán que contar con la aprobación del Chelsea Pitch Owners, un grupo que tiene el control de Stamford Bridge.

placeholder La grada de Stamford Bridge, en el partido ante el Real Madrid. (Reuters)
La grada de Stamford Bridge, en el partido ante el Real Madrid. (Reuters)

El que parece que tiene de su parte el favor de los aficionados es Sir Martin Broughton, que lidera un grupo británico y que por ello puede ser visto con buenos ojos por Downing Street. Broughton, que fue presidente del Liverpool, tiene de su lado a figuras tan relevantes como Sebastian Coe, una de las leyendas deportivas de Reino Unido y figura clave del olimpismo. Su influencia es clave, ya que fue miembro del Parlamento británico durante cinco años y mantiene fuertes vínculos con la Administración londinense tras ser presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

El último grupo lo comanda Stephen Pagliuca, presidente del fondo Bain Capital y copropietario de los Boston Celtics, que ha conseguido subir al barco de su candidatura a Larry Tanenbaum, presidente de la Junta de Gobernadores de la NBA. De su mano llegarían un puñado de nombres relevantes de Silicon Valley, como Eduardo Saverin, cofundador de Facebook, y ya han prometido "hacer una oferta importante y creíble".

En el año 2003, Roman Abramovich compró el Chelsea y, a base de millones, lo llevó a la élite. El club londinense era un histórico de la Premier League, sí, pero nunca había alcanzado las cotas actuales. Ahora, obligado a vender el club por las sanciones del Gobierno británico a los oligarcas rusos, Abramovich sabe que su huella no se va a borrar tan fácilmente. Y de eso se va a encargar Marina Granovskaia.

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