FUSIÓN

CaixaBank y Bankia ahorrarán 770 millones al año e ingresarán 290 millones más

Las dos entidades se fijan el objetivo de conseguir una rentabilidad del 8% a medio plazo y una eficiencia de casi el 48%

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, junto a Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, junto a Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.

La fusión entre CaixaBank y Bankia se presenta ante los inversores. Las dos entidades han anunciado este viernes los principales objetivos de la nueva fusión, que dará lugar a un gigante financiero con 664.000 millones en activos. Estos dos grupos se fijan el objetivo de conseguir unas sinergias de 770 millones de euros al año, que se alcanzarían plenamente a partir de 2023, y lograr unos ingresos extra de 290 millones, que serían efectivos en cinco años. En total, el resultado del banco mejoraría en 1.060 millones de euros.

Con ello, la nueva CaixaBankia, que mantendrá la marca de CaixaBank, obtendría una rentabilidad (RoTE o retorno sobre capital tangible) del 8% en 2022 y una ratio de eficiencia del 47,9%.

Finalmente, el Estado ha conseguido que CaixaBank pague una prima del 20% para tomar el control de Bankia, lo que le dará a la entidad nacionalizada un peso del 25,8% en el nuevo grupo, y al banco catalán el restante 74,2%. Con ello, la Fundación Bancaria la Caixa, liderada por Isidro Fainé, alcanzará el 30% del capital del nuevo banco, y el Fondo de Reestructuración (FROB), un 16%.

El canje acordado es que los accionistas de Bankia reciban 0,6845 títulos de CaixaBank por cada uno suyo, lo que supone valorar a Bankia en alrededor de 4.300 millones de euros. Este acuerdo está sujeto a la aprobación por parte de las juntas de ambos grupos y de los reguladores, lo que podría demorarse al primer trimestre de 2021.

Como estaba previsto, el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ostentará la presidencia del nuevo banco, mientras que el principal ejecutivo de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, actuará como consejero delegado. El consejo de la nueva entidad estará conformado por 15 personas, de las que un 60% serán independientes, y entre ellas no se encontrará el actual presidente de CaixaBank, Jordi Gual, que cesará en sus funciones.

En un documento conjunto, bajo el epígrafe "Proyecto común de fusión", ambas entidades han justificado la necesidad de la operación por una confluencia de tres factores: el entorno de bajos tipos de interés, el proceso de desendeudamiento de la economía y la pandemia que asola la economía mundial, que no solo alargará en el tiempo el primer factor sino que aumentará la morosidad y pondrá aun más presión en la rentabilidad de la banca. "Este contexto determina la necesidad de buscar una mayor escala en el sector bancario", asegura el documento.

La entidad fusionada, que será la mayor por activos del mercado nacional, alcanzará una cuota de mercado cercana al 25% en términos de crédito -con hasta un 28% en lo referente a la financiación hipotecaria- y en torno al 23% en depósitos, con una base de clientes que rondará los 20 millones y presencia en unos 2.200 municipios de España, de los que en unos 290 operará como único banco con presencia.

El volumen de activos conjuntos asciende hasta los 664.000 millones, con una cartera de crédito bruto de 368.500 millones y unos 128.900 millones de activos bajo gestión. El número de sucursales conjuntas ronda las 6.300 y ambas entidades suman unos 51.500 empleados.

La entidad afirma que aún no se han adoptado decisiones sobre los ajustes laborales que serán necesarios en la nueva entidad y que se abordarán tras el análisis de los solapamientos, duplicidades y economías de escala derivadas del proceso. No obstante, espera poder cubrir todos los gastos derivados de este proceso gracias al exceso de capital con el que cuenta. Estos gastos está previsto que asciendan a alrededor de 2.200 millones de euros.

"La entidad combinada será un referente en el mercado español por volumen de activos, créditos y depósitos", señala el documento remitido por ambas entidades a la CNMV esta misma mañana.

Los costes de reestructuración ascenderán a 2.200 millones de euros, que está previsto que se cubran con el exceso de capital de la entidad

"La situación de pandemia actual, unida a otros retos estructurales a los que los bancos de la Eurozona se enfrentan (transformación digital, baja rentabilidad en el entorno de tipos descrito, etc.), convierten la fusión que se plantea entre CaixaBank y Bankia en una oportunidad estratégica para ambas entidades", añade.

Está previsto que el banco conjunto alcance, una vez descontados los impactos de la fusión, una ratio de capital CET1 del 11,6%, lo que se estima que le daría un colchón de más de 310 puntos básicos respecto a los requerimientos regulatorios, que prevén que se sitúen en torno al 8,45%. La entidad fusionada se ha marcado unos niveles objetivo de entre el 11 y el 11,5%.

La ratio de morosidad rondará el 4,5% (4,1% en España, la menor tasa entre los grandes bancos) y ambas entidades esperan contar con una tasa de cobertura del 64%, que califican de "muy elevada".

Anticiparse a tiempos disruptivos

"Estamos ante un día muy importante", expresó Goirigolzarri en la presentación celebrada esta mañana para explicar a los analistas los detalles de la operación. El que será presidente de la nueva entidad se refirió a la fusión de ambos bancos como la respuesta a los desafíos de un escenario en transformación. "Estamos en un momento disruptivo. Y los momentos disruptivos requieren tomar decisiones", explicó, señalando la importancia de anticiparse a esos desafíos, para conseguir escala, unas finanzas robustas y una rentabilidad sostenible.

En este sentido, tanto Goirigolzarri como Gortázar se expresaron satisfechos por el enlace de ambas entidades, resaltando la complementariedad de sus estrategias y valores. Y aunque reconocieron las dificultades que conlleva un proceso de este tipo, pusieron especial énfasis en la capacidad probada por los dos bancos de extraer sinergias durante los procesos de integración.

"Es una gran oportunidad para crear valor para los accionistas mejorando la rentabilidad y eficiencia", indicó el futuro primer ejecutivo del nuevo banco, que ha añadido que "el nuevo grupo creará un líder bancario y asegurador en España con la capacidad y el compromiso para apoyar a los clientes y la recuperación económica".

Pese a ofrecer una estimación de 2.200 millones de euros en costes de restrucción, Gortázar consideró prematuro realizar una disección de cómo se plasmarían estos gastos -que implicarán, en buena medida, el cierre de oficinas y recortes de empleo-, alegando que aún son muchas las negociaciones que habrá que plantear hasta llegar a los números definitivos.

Con la confianza de estar dando lugar al nacimiento de un banco mejor preparado para los retos del futuro, los principales directivos de la nueva entidad hicieron también mención al pago de dividendos, dejando entrever su voluntad de elevarlos -desde el payout del máximo del 30% al que se ha comprometido CaixaBank en 2020-, pero sólo una vez que la integración esté culminada y el escenario macroeconómico se haya estabilizado.

Al respecto de la remuneración a los accionistas, Goirigolzarri insistió en que durante sus años de trabajo en Bankia, con el Frob como accionista de control, sus decisiones se han guiado siempre por cuestiones exclusivamente profesionales, por lo que no espera que el organismo público presione en el consejo del nuevo banco para elevar o reducir los pagos de dividendos.

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