SINTONÍA ENTRE GOBIERNOS

Robles recaba apoyo de Francia para reconducir el choque con Airbus

Esperanza Casteleiro, secretaria de Estado, tratará este tema con su homóloga gala en una próxima reunión

Foto: La nueva secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro. (EFE)
La nueva secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro. (EFE)
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El coronavirus ha puesto en un brete al sector aeronáutico mundial. Y todos los actores, desde aerolíneas hasta fabricantes de aeronaves, están mirando a sus respectivos gobiernos para recabar ayuda para seguir vivos. Esta coyuntura es la que se ha encontrado la nueva secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, al asumir el cargo a finales de junio tras la salida prevista de su antecesor, Ángel Olivares. Una situación que quizá pueda ayudar a limar las graves asperezas que han definido la relación entre Airbus y España desde septiembre pasado, cuando Defensa eligió a Indra para liderar el programa del futuro Eurofighter en España, en detrimento de Airbus.

Casteleiro, que hasta ahora era la jefa de Gabinete de la ministra del ramo, Margarita Robles, conoce bien el asunto. Y lo va a tratar en una próxima reunión con su homóloga francesa, Geneviève Darrieussecq. El encuentro, en que se tratará este tema, lo confirman a este medio fuentes del Ministerio de Defensa. Olivares ha desarrollado en los dos últimos años un giro estratégico en favor de Indra y otras pymes españolas para desarrollar sus capacidades aupándolas a más y mayores oportunidades en programas estratégicos de futuro.

Giro que se explica, según el análisis del Gobierno, por la progresiva pérdida de influencia de España dentro de la estructura de poder de Airbus. De ahí la apuesta por potenciar empresas con sede social y centros de decisión en el país.

La sintonía entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Emmanuel Macron es el caldo de cultivo que explica la búsqueda de una vía de entendimiento entre la empresa y España, una de las cuatro naciones fundadoras de Airbus. El propio Sánchez mantuvo hace unos días una conversación con el CEO del grupo europeo, Guillaume Faury, en la que este le informaba sobre el ajuste de personal que ha presentado la empresa a nivel global y que afecta a 15.000 empleos en su rama civil, 900 en España.

Francia, significativamente, es el país cuyo Gobierno ha criticado con mayor contundencia el ajuste de personal. El país vecino ha tachado de "claramente excesivo" que 5.000 de esos 15.000 despidos ocurran en tres de sus plantas en el país. También es reseñable que, en el caso del programa FCAS, Francia haya elegido un grupo local —el fabricante de cazas militares Dassault— como su coordinador nacional para el futuro Eurofighter. Ambos países comparten así la visión de impulsar decididamente sus industrias nacionales.

Poso amargo

Algo que tienen que combinar con su presencia como accionistas y clientes clave de Airbus, especialmente Francia, que tiene un gran ascendente sobre el grupo aeronáutico al ser Toulouse el centro neurálgico de su actividad de aviación civil a escala mundial.

En la ecuación, hay que incorporar también que Faury dejó un poso amargo, que se ha mantenido latente desde entonces, cuando en septiembre pasado visitó España tras la decisión de Defensa con Indra. Antes y después de reunirse con Sánchez, Felipe VI y los ministerios de Industria y Defensa, lanzó duras críticas contra Indra, contra la decisión del Gobierno español y alertando sobre las consecuencias que la apuesta por Indra tendría sobre la presencia y apuesta de Airbus en España.

En el consejo de Airbus hay malestar y preocupación por la mala relación del CEO del grupo industrial europeo con Madrid

Las mismas fuentes empresariales consultadas, cercanas al consejo de administración de Airbus, explican que en el máximo órgano de control de Airbus existe preocupación y malestar por la mala relación entre la empresa y una de sus naciones fundadoras. Y accionista, ya que la SEPI controla el 4,1%. Desde este estamento, en el que la única consejera española es Amparo Moraleda, aunque no solo ella ausculta las relaciones entre el grupo y España, se está también empujando a una normalización de las relaciones.

Más aún cuando son los gobiernos los que tienen en su mano sostener con más o menos ímpetu sectores completos de actividad que consideren estratégicos. Quizás en esa clave hay que interpretar las palabras de esta semana del presidente de Airbus España, Alberto Gutiérrez, en las que aseguraba que España seguirá siendo un país clave dentro de Airbus y que el futuro de la empresa está ligado indisolublemente al de España como nación fundadora.

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