DE SOCOMO A ANECOOP: ANÁLISIS DE CUENTAS

Los mayoristas del campo también lloran: récord de ventas, pero beneficios pírricos

De Socomo a Sanlucar, los principales mayoristas del campo también sufren márgenes estrechos. O la fruta y verdura se venden demasiado baratas o algo está encareciendo la cadena de valor

Foto: Los agricultores de Granada, en una protesta arrojando toneladas de pepino. (EFE)
Los agricultores de Granada, en una protesta arrojando toneladas de pepino. (EFE)
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Sanlucar International Fruits no existiría sin el campo español, pero tampoco sin los consumidores de frutas y verduras de la Europa central. Fundada en 1993 por Stephan Rötzer, hijo de un mayorista de fruta de Múnich, con sede en la localidad valenciana de Puçol, lo que comenzó siendo una compañía enfocada en integrar toda la cadena de valor del comercio hortofrutícola de España en los mercados de Alemania, Francia o Benelux es hoy un actor global que mueve más de 400 millones de euros en ventas y cuenta con proveedores y fincas propias en producción en países como Sudáfrica, Ecuador o Túnez, además de España. Esto le permite romper la estacionalidad y proveer de productos sus mercados durante todo el año.

Los mayoristas del campo también lloran: récord de ventas, pero beneficios pírricos

La última campaña auditada, la que se cerró en el verano de 2018, supuso para Sanlucar quebrar un techo en facturación, con 404 millones de euros de ingresos frente a los 383 del ejercicio anterior. Con más del 90% de su producción y compras destinadas a la exportación, Sanlucar representa el papel de ‘player’ productor, pero también de intermediario, que compra en origen y su vez suministra a las cadenas de ‘retail’ y vendedores minoristas europeos.

Se está quebrando el modelo de pequeñas o medianas explotaciones familiares, más equitativo a la hora de redistribuir los beneficios del campo

Sin embargo, todo ese volumen de toneladas y toneladas de frutas y verduras apenas proporcionó a la cuenta de resultados un beneficio bruto de 3,3 millones de euros, 1,6 millones después de impuestos. Los márgenes de su actividad, por tanto, fueron muy modestos, de apenas el 0,8% y 0,3% respectivamente. Sanlucar salvó el ejercicio gracias a su volumen de actividad.

La presión de los precios de fruta y verdura ha levantado al campo español.
La presión de los precios de fruta y verdura ha levantado al campo español.

Ese estrechamiento de márgenes no fue exclusivo de la empresa de Rötzer. Un análisis de las últimas cuentas de los principales mayoristas de frutas y verduras instalados en España arroja unos resultados similares. Crecimiento constante de las ventas, pero beneficios muy ajustados, salvados en muchos casos por el volumen, antes que por la rentabilidad de las operaciones. Es casi imposible encontrar una gran compañía hortofrutícola mayorista con márgenes superiores al 3%, según los balances analizados por El Confidencial.

Otro ejemplo: Sociedad de Compras Modernas (Socomo), filial del grupo Carrefour dedicada a la distribución mayorista de frutas y verduras, compró al campo español más de 400.000 toneladas de producto en 2018. Una parte fue a parar a los lineales de los centros comerciales de la enseña francesa en España, pero otra muy importante se exportó con destino a Francia, Bélgica, Italia y países como China, Brasil, Qatar o Emiratos Árabes Unidos. Socomo trabaja con más de 400 proveedores, incluidos agricultores y pymes, con la Comunidad Valenciana, Andalucía, Murcia y Cataluña como principales territorios emisores.

Socomo acabó el año con más de 686 millones de euros de facturación y unos beneficios de 9,7 millones, lo que representa una tasa de rentabilidad del 1,4%, un 2% si se analiza sobre resultado bruto.

Más apretada estuvo todavía la cuenta de resultados de Anecoop, la gran cooperativa valenciana de segundo grado (cooperativa de cooperativas), que con 759 millones de ventas, líder en el sector nacional, apenas registró números negros de 2,9 millones (el 0,3% margen). Eurogroup España Frutas y Verduras, propiedad de la alemana Rewe, con sede en Paterna (Valencia) y clientes en 14 países, tampoco es que hiciera mejor negocio: vendió 401 millones en frutas y verduras compradas mayormente a productores españoles y ganó 3,7 millones (un 0,9% sobre ventas).

Grandes mayoristas como Socomo, Anecoop, Sanlucar, Cítrico Global o Alhondiga obtuvieron márgenes inferiores al 3%

No son casos aislados. La almeriense Alhondiga la Unión vendió frutas y verduras por 297,5 millones y ganó cinco millones (un 1,6%). La canaria ARC Eurobanan presenta un balance similar: 298,9 millones de ingresos y 8,4 millones de beneficio (2,8% de margen). Cítrico Global, la gran apuesta del fondo Miura con la familia Martinavarro, sumó 354 millones de euros, pero cerró el año 2018 con pérdidas de 100.000 euros, si bien es cierto que como consecuencia de ajustes de consolidación fiscal. Su cuenta de explotación fue positiva en 10 millones de euros (un 2,8% de margen bruto de explotación).

Protesta de agricultores extremeños. (EFE)
Protesta de agricultores extremeños. (EFE)

Las organizaciones agrarias llevan años denunciando que los agricultores son la parte más débil de la cadena, que en ocasiones ni siquiera cubren sus costes de explotación y que son otros quienes más negocio hacen con la producción del campo. La gota parece está desbordando el vaso y los agricultores se han echado a la calle a reivindicar un cambio en el modelo.

Sin embargo, los escasos márgenes que obtienen otros actores como los grandes mayoristas o incluso las grandes distribuidoras revelan que la fuerte presión sobre los precios alcanza a muchos de los protagonistas de la cadena de valor y que, quizás, el problema está en otro sitio. O la fruta y la verdura se venden demasiado baratas o en algún peldaño de la escalera desde el campo al estante del supermercado se está encareciendo el producto. ¿Es necesario envasar la fruta? ¿Necesita el consumidor encontrar en el lineal piezas exactamente iguales en calibre y maquilladas con cera?

Los mayoristas del campo también lloran: récord de ventas, pero beneficios pírricos

Sea cual sea la causa, la guerra de precios en el campo español y su efecto sobre los productores agrícolas no está frenando operaciones de inversión de algunos fondos de capital en el sector primario. Al contrario, el ‘private equity’ está apostando por proyectos de concentración e integración vertical del negocio agrícola. Compañías en crecimiento (Cítrico Global, Atitlan, Grupo Agroponiente…) se han lanzado a expandir su producción comprando y fusionando explotaciones con el objetivo de hacerlas más rentables.

Este fenómeno es importante porque en algunos territorios, como es el caso de la Comunidad Valenciana, quiebra el modelo de pequeñas o medianas explotaciones familiares, más equitativo a la hora de redistribuir los beneficios del campo, pero, a la vez, menos eficiente en costes. Aunque las fórmulas cooperativas se han extendido y están cada vez más profesionalizadas, quizás esa es la gran asignatura pendiente de los pequeños y medianos productores para salvar su modelo: ser capaces de aliarse con el productor vecino para compartir costes y competir en un mercado salvaje.

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