EL PLAN ESTRATÉGICO VENCE EN 2020

Bankia fía al IRPH y al BCE cumplir con el objetivo de repartir 2.500 M de dividendo

El banco se acerca a los objetivos de solvencia y salud de su balance, pero no en dinamismo comercial, beneficios o rentabilidad. En 2020, concluye el plan estratégico

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)
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Bankia ya hizo un ‘profit warning’ el año pasado al confirmar que no podrá cumplir el objetivo de ganar 1.300 millones en 2020. El banco parcialmente nacionalizado aspiraba a multiplicar por 1,6 veces el beneficio de 2017 (505 millones), pero a falta de un ejercicio para concluir el plan estratégico, ha ganado 541 millones, un 17% menos que en 2018 y apenas un 7% más que antes de publicar esta guía. Mientras que el beneficio por acción ha caído un 30% en dos años, desde 26 céntimos hasta 18 céntimos. El deterioro de las ganancias se explica por las mayores provisiones en cinco años, de 673 millones.

La entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri ya renunció a este objetivo, pero no al de repartir 2.500 millones durante la vigencia del plan. Entre 2018 y 2019, lleva distribuidos 709 millones, incluyendo 355 millones a cargo del último ejercicio, cantidad de la que 220 millones irán al Estado. Aunque para mantener la retribución del ejercicio anterior (0,116 euros por acción) ha tenido que subir el ‘pay out’ (porcentaje del beneficio que va a dividendos).

Asimismo, Bankia ya dijo que repartiría entre los accionistas el exceso de capital sobre el 12%, objetivo no vinculante de los supervisores. Durante el ejercicio 2019, ha generado 63 puntos básicos, hasta acabar con el 13,02%, muy por encima del resto de la gran banca. Esto supone 795 millones. Es decir, la suma del margen para dar un dividendo extra más los repartidos alcanza los 1.504 millones.

Quedan casi 1.000 millones por repartir para cumplir con un objetivo que para Bankia sigue estando vigente para sus ejecutivos, pero esta cantidad sería casi el doble del beneficio de 2019. La entidad tiene bajo la manga el as de generar aún más capital a través de la revisión de su modelo interno. Credit Suisse calculó a principios de 2019 que el cambio de ponderación (IRB, en la jerga) del riesgo de las hipotecas aumentará la ratio de capital en 800 millones, mientras que JP Morgan estimó un año antes un impacto superior.

Foto: EFE.
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Por el contrario, está pendiente del fallo del Tribunal Europeo de Justicia (TJUE) sobre el IRPH, que podría alejar definitivamente esta meta, ya que tiene una cartera de 1.600 millones en hipotecas referenciadas a este índice. "El objetivo de repartir 2.500 millones es en un escenario sin penalizaciones, con lo que si la sentencia del IRPH es negativa para nosotros, habría que valorar la meta", admite Goirigolzarri, que también descarta operaciones corporativas ante el ruido sobre posibles fusiones que está habiendo en los últimos meses al calor de la cotización de Bankia, lejos del valor en libros y, por lo tanto, sin crear valor para los accionistas.

Los ingresos no crecen

El resultado 'core' que calcula el banco, y que depende de los ingresos generados por márgenes y comisiones, se incrementó un 3,8%, hasta los 1.287 millones, con un crecimiento menor al 5% esperado por la evolución de los tipos de interés. Para 2020, "esperamos empatar y, a partir de ahí, el beneficio dependerá del resultado de operaciones financieras (ROF) y de los saneamientos, que deberían ser menores", explica el consejero delegado, José Sevilla.

Bankia también prometió al mercado un ROE (retorno sobre fondos propios) del 10,8%, pero en 2019 se ha situado en el 4,2%, empeorando respecto al 5,6% de un año antes. Este indicador es el más seguido para evaluar la rentabilidad, y compara beneficio con fondos propios, que a su vez están integrados mayoritariamente por el capital. Es decir, cuanta más solvencia, menor el ROE. En cuanto a la eficiencia (ratio de gastos sobre ingresos, cuanto más baja mejor), empeoró al subir un punto porcentual, hasta el 56%. El plan estratégico recoge reducirla por debajo del 47% este año.

Si Bankia tuviera una ratio del 12%, aún por encima de los tres mayores bancos del país, el ROE sería del 4,5%, todavía muy lejos del objetivo e incluso del 7% de promedio de la actividad bancaria en España. El coste del capital (rentabilidad que exigen los inversores) oscila entre el 8% y el 10%. Cuando Bankia diseñó el plan estratégico, el mercado preveía una normalización de los tipos de interés, con el euríbor ya en positivo a estas alturas, pero ha ocurrido todo lo contrario. Por ello, se ha alejado el objetivo de ingresos, beneficios o rentabilidad, ante la sensibilidad del banco al tipo de interés interbancario.

El banco también viene aspirando a un crecimiento importante en cuotas de mercado. La entidad tenía la intención de captar 400.000 clientes, y lleva 230.000, con lo que tendrá que acelerar en 2020. En fondos de inversión, tras liderar las captaciones netas de la industria española en 2019, sube su cuota de mercado hasta el 7,05% y se acerca el 7,2% perseguido, gracias a un incremento del 17% en activos gestionados, aunque el incremento de ingresos por comisiones del segmento se ha quedado en el 9%. En cuanto a la cartera de crédito, la entidad ha conseguido estabilizarla con 106.700 millones, frenando las caídas anteriores. En consumo, ha acelerado hasta el 5,88%, aunque aún está lejos del 6,6% perseguido, mientras que en empresas, ha alcanzado el 7,7% buscado.

Por otro lado, Bankia ha mejorado la foto de su balance, al reducir la presencia de activos problemáticos en 8.400 millones entre 2018 y 2019, cuando perseguía sacar 8.800 millones en tres años. Así, la ratio de activos problemáticos está en el 6,4%, cuatro décimas menos del porcentaje en el que espera cerrar 2020.

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