valoración de riesgos

Bankia elevará su ratio de capital hasta un 15% con un cambio de criterio en hipotecas

El banco trabaja con el BCE en una modificación del modelo de existencias de hipotecas para valorar los riesgos por el 'stock' y no solo por los nuevos préstamos

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Reuters)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Reuters)

El cambio de Gobierno deja la privatización de Bankia en cuarentena, pero el equipo de José Ignacio Goirigolzarri sigue con sus planes. Aunque la prioridad pasa por diversificar el negocio para incrementar la base de ingresos, también mantiene la intención de estar entre las entidades más solventes, huyendo del pasado. Para contribuir a ello, la entidad trabaja en un cambio técnico sobre el modelo contable de valoración de hipotecas.

Los grandes bancos españoles, incluido Bankia, usan el modelo IRB para evaluar el riesgo de crédito. Dentro de este esquema, la entidad parcialmente nacionalizada usa un modelo basado en las aprobaciones de nuevos préstamos. Sin embargo, está trabajando con el Banco Central Europeo (BCE) en rotar hacia un modelo comportamental, en el que la valoración de riesgos se basa en el 'stock' de hipotecas (‘mortgage portfolio behavioral model’).

Bankia ha confirmado este trabajo a los analistas, con el objetivo de que se produzca el cambio para 2020. Un nuevo enfoque que permitirá un ahorro en la cuantía de activos ponderados por riesgo (APR, por sus siglas en inglés), lo que permitirá una mejoría en el consumo de capital.

De hecho, según cálculos de JP Morgan en un informe remitido a los clientes al que ha tenido acceso este medio, supondrá un incremento de la ratio de capital ‘fully loaded CET 1’ bajo los requisitos de Basilea III hasta de 185 puntos básicos, frente a una ratio de solvencia del 12,68% en marzo, según el último informe trimestral del banco. Esto es, implicaría un aumento hasta el 15% en esta medida clave sobre la salud del balance de una entidad financiera.

Mucho ha evolucionado este indicador en la historia de Bankia, que destaca positivamente entre sus competidores. En el segundo trimestre de 2012, durante el que se decidió el rescate de 22.424 millones de euros de inyección de dinero público y se nombró presidente del banco a Goirigolzarri, la entidad publicó una ratio de solvencia del 5,7% con las exigencias de Basilea II, menos exigentes que con Basilea III.

Precisamente, este martes compareció en el Congreso el expresidente de Banco Valencia y Bancaja y exvicepresidente de Bankia José Luis Olivas, que ha defendido que no hubo “ninguna estafa” en la salida a bolsa del banco, sino que contó con los “beneplácitos de todo el mundo”. También estaba prevista la comparecencia del perito del caso Bankia, Antonio Busquets, que no se ha producido por petición de la Audiencia Nacional para evitar “contaminar” el proceso judicial que instruye el juez Fernando Andreu.

Futuro incierto

La dirección de Bankia tiene el foco en el plan estratégico 2018-2020, en el que espera incrementar su cuota de mercado en fondos de inversión, elevar su presencia en el mercado mayorista y crecer en segmentos menos dependientes de los tipos de interés como son las hipotecas. Los préstamos para financiar la compra de una vivienda pesan un 60% en la cartera crediticia de Bankia, según cálculos de Société Générale, solo menos que en Liberbank (64%).

Pero los titulares pasan por el accionariado. Pasado y futuro convergen estos días en torno a la actualidad de Bankia. El Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) aún cuenta con el 60,6% del capital, valorado a precios de mercado en 6.100 millones de euros. Con la venta de dos paquetes del 14,5% en total y los dividendos cobrados, el Estado ha recuperado algo más de 2.650 millones de euros, lejos de los 22.424 millones inyectados.

El plan de privatización previsto por el FROB tenía como meta la desinversión total antes del 31 de diciembre de 2019, pero en el mercado se da por hecho que habrá una segunda prórroga, después de la extensión de dos años que decretó en 2016 el Consejo de Ministros, cuando la meta era 2017.

El cambio de Gobierno reafirma las previsiones de los diferentes jugadores del mercado, aunque ya antes se veía como muy probable una prórroga por las caídas de la acción por debajo de los cuatro euros. El ya exministro Román Escolano trató de transmitir el mensaje de que no había presión para vender, con el intento de alejar a los bajistas, que suman un agregado de posiciones cortas del 4% del capital. La clave para evitar el ataque bajista ante una colocación acelerada es la sorpresa.

Así lo consiguió este martes Reino Unido, al vender un 7,7% de Royal Bank of Scotland (RBS) por 2.500 millones de libras, unos 2.850 millones de euros. Pese a que se vende con descuento, cristalizando pérdidas de 2.100 millones de libras para los contribuyentes, el valor ha caído un 5,3% en la sesión. Estos movimientos son los que buscan los bajistas, pero el problema para el Estado es que si se colocan antes esperando la colocación de un paquete importante, tumban al valor previamente por sus ventas en corto, algo que no ha ocurrido en RBS, donde no hay ‘hedge funds’ apostando contra sus acciones. RBS, Bankia y el alemán Commerzbank, también rescatado, cotizan con múltiplos de valoración inferiores al resto de competidores.

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