PARA ENGRASAR SUS RELACIONES CON ANA BOTÍN

Fridman ofrece a Borja Prado la presidencia de DIA para españolizar el control ruso

El magnate ha propuesto al que fuera primer ejecutivo de Endesa ponerse al frente de la cadena de supermercados para engrasar sus relaciones con Ana Botín y los reguladores

Foto: Mikhail Fridman. (Reuters/EC)
Mikhail Fridman. (Reuters/EC)
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Mikhail Fridman quiere restablecer los puentes rotos durante la toma de control de Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) el pasado año, especialmente con la banca española. Según han confirmado fuentes próximas a las conversaciones, el magnate ruso de origen ucraniano ha ofrecido la presidencia de la cadena de supermercados a Borja Prado, el que fuera primer ejecutivo de Endesa hasta la primavera de 2019. Una maniobra para engrasar las relaciones con Banco Santander, el principal acreedor de la compañía hundida en bolsa.

El objetivo de Fridman es el de completar el consejo de administración de DIA con una persona de prestigio, que pusiera de manifiesto sus firmes intenciones de respaldar al grupo de distribución. Pero, sobre todo, poner al frente de la multinacional española con sede en Las Rozas (Madrid) a un empresario reconocido en el ámbito nacional e internacional, que le ayude a recuperar la reputación dañada durante la batalla con el anterior órgano de gobierno de la cadena, con los acreedores y hasta con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Vista de la entrada de un supermercado de la cadena DIA en Madrid. (EFE)
Vista de la entrada de un supermercado de la cadena DIA en Madrid. (EFE)

La persona elegida ha sido Borja Prado, el expresidente de Endesa, de Mediobanca España, consejero de Mediaset, con buenas relaciones con los medios de comunicación y con una gran proximidad con Ana Botín, presidenta de Banco Santander. Esta entidad es la principal acreedora de DIA y la que hasta el último minuto no dio su brazo a torcer sobre la reestructuración de la deuda. Una posición que puso en jaque el futuro del grupo, ya que si no hubiera aceptado la quita encubierta final, la cadena hubiera entrado en concurso de acreedores.

El consejo de administración de DIA tiene ahora siete consejeros, cuatro de ellos en representación de LetterOne, el fondo de inversión dirigido por Fridman, y tres independientes. Entre estos últimos, destacan dos españoles, José Wannon Levy, exdirectivo de PwC y miembro del órgano de gobierno de Abengoa (también lo fue de Bankia durante 15 días tras la nacionalización), y Jaime García Legaz, exsecretario de Estado de Comercio y presidente de Aena durante apenas nueve meses, siempre en los gobiernos de Mariano Rajoy.

Prado ha rechazado inicialmente el ofrecimiento de Fridman, al que ha ayudado en algunas gestiones internas para afinar el diagnóstico de DIA

Pero en el consejo de administración queda una vacante libre, ya que en la junta extraordinaria de accionistas de agosto —en la que LetterOne tomó el control efectivo de la gestión al hacer valer su participación del 70% del capital—, el fondo del millonario ruso con nacionalidad también rusa limitó el número máximo de consejeros a ocho, frente a los 12 anteriores, con el fin de agilizar la toma de decisiones ante la delicada situación de la sociedad. Ese hueco debe ser cubierto por un consejero de carácter independiente para cumplir con la normativa de buen gobierno corporativo recomendado por la CNMV.

No obstante, según distintas fuentes, Borja Prado ha rechazado inicialmente el ofrecimiento de Fridman, al que ha ayudado en algunas gestiones internas para afinar el diagnóstico de DIA y adoptar medidas para recuperar la confianza de los proveedores, acreedores, reguladores y medios de comunicación. El motivo esencial es que el que fuera presidente de Endesa está ahora enfocado en Peninsula Capital, su fondo de capital riesgo financiado principalmente por inversores de Oriente Medio, con más de 2.500 millones bajo administración.

Fuertes pérdidas de la banca

DIA capitaliza actualmente 752,6 millones de euros, tras el hundimiento en bolsa vivido el pasado año y la revalorización del 10% que acumula en 2020. LetterOne ha invertido cerca de 1.370 millones de euros en tomar hasta el 74,8% del capital de la compañía de supermercados, que cuando Fridman hizo su primera incursión en el accionariado —en el verano de 2018— llegó a tener un valor en bolsa de casi 3.800 millones de euros.

El acuerdo 'in extremis' con la banca, que ha aceptado no cobrar sus 912 millones prestados hasta 2023, fue esencial para la supervivencia de la empresa de distribución. Una rendición que no ha salido barata a los acreedores, especialmente Santander, Société Générale, Barclays y JP Morgan. Según distintas fuentes, la aceptación de esta carencia —una quita encubierta— de una compañía con cientos de millones de pérdidas les ha obligado a reconocer ante el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE) pérdidas del 25% de lo prestado en forma de provisión contra los resultados de 2019.

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