REFINANCIAN LA DEUDA Y TAPAN EL AGUJERO

DIA se salva de la quiebra tras el acuerdo 'in extremis' de Fridman con Botín

LetterOne, el principal accionista, y Banco Santander, el mayor prestamista, han cedido en su pétreas posiciones tras un fin de semana de intensas negociaciones hasta el amanecer

Foto: (EC)
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LetterOne, el principal accionista de DIA, y Banco Santander, su principal prestamista, han alcanzado finalmente un acuerdo 'in extremis' para evitar que la compañía de distribución tuviera que acogerse al concurso de acreedores, lo que hubiera supuesto su muerte oficial. Por la campana, cuando el plazo legal había técnicamente expirado, el fondo dirigido por Mikhail Fridman y el banco presidido por Ana Botín han cedido en sus pétreas posiciones tras un intenso fin de semana de negociaciones.

Las negociaciones entre Stephan DuCharme, el hombre fuerte de LetterOne, y Javier García-Carranza, el máximo responsable de lo que el Santander denomina situaciones especiales, se intensificaron el sábado y el domingo para tratar de acercar unas posturas que el pasado viernes eran muy distantes. Como adelantó El Confidencial el pasado miércoles, la negativa del banco a aceptar las exigentes condiciones del fondo dirigido por Mikhail Fridman y la petición de que recaiga sobre los bonistas parte de la reestructuración hacían imposible cualquier acuerdo.

Al ver que las horas se agotaban, tanto LetterOne como Santander consultaron con los abogados de DIA para saber si disponían aún de este lunes para alargar las negociaciones o si la compañía estaba obligada a comunicar a las 8:00 de hoy la solicitud del 5 bis —preconcurso de acreedores— antes de que abriesen los mercados de capitales. La respuesta fue positiva, por lo que en la noche del domingo, ante la falta todavía de acuerdo, acordaron darse una última prórroga para intentar limar las diferencias.

El punto más importante de fricción era el trato "discriminatorio" que, en opinión del Santander, Fridman estaba dando a los bonistas y a la banca. Mientras los primeros iban a cobrar todo, especialmente el vencimiento de la emisión de julio de este año por 300 millones, las entidades financieras debían esperar hasta 2023 para ver amortizados sus créditos. Según las mismas fuentes, estos bonos que expiran en dos meses serán pagados en su totalidad al no disponer de tiempo material para reestructurarlos. No se sabe todavía que pasará con las emisiones de 2021 y 2023.

Según ha declarado Ana Botín, que calificó este trato de injusto, "finalmente el presidente de LetterOne se ha comprometido a trabajar para eliminar la discriminación entre bonistas y bancos de DIA, lo que creemos es un tratamiento justo. Santander, de manera responsable, ha decidido apoyar a DIA y sus empleados".

De este modo, y a falta de los detalles técnicos, las dos partes han decidido ceder en sus pretensiones para que la compañía tuviera que acogerse a la quiebra. Una solicitud que en teoría daría dos meses adicionales para negociar una solución definitiva, pero que en realidad supondría la muerte inmediata de DIA, ya que los proveedores dejarían de forma inmediata de venderle productos ante el alto riesgo de no cobrar las facturas. La consecuencia sería el desabastecimiento de las tiendas y la huida de los clientes.

Los puestos de trabajo, garantizados

Con el acuerdo final, el futuro de DIA y el de sus 44.000 empleados —28.000 en España— está asegurado a corto plazo. El pacto para refinanciar la deuda bancaria de 912 millones hasta 2023 desbloquea la ampliación de capital por la que LetterOne quiere inyectar otros 500 millones de euros al grupo con el fin de hacer frente a la reestructuración que quiere implementar para que la cadena de supermercados recupere el pulso. Era una condición —el pacto con todos los acreedores sin excepción— sin la cual Fridman hubiera anulado esta aportación de dinero fresco, lo que hubiera condenado la compañía al cierre.

Fridman va a adelantar ya cerca de 180 millones de los 500 millones de la ampliación de capital en forma de préstamo participativo para cubrir el agujero patrimonial de 174,9 millones que arrastra DIA por las pérdidas de 2018 y que de no taparse hoy sin falta hubiera supuesto la entrada en preconcurso. Por su parte, con el pacto con el fondo del magnate ruso, la banca podrá evitar la obligación de provisionar los 912 millones del crédito fallido y tan solo tendrá que registrar dotaciones por 228 millones, el 25% del total.


LetterOne, que se ha hecho con el 70% del capital tras la opa adulterada con el permiso de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tiene previsto implementar cuanto antes los cambios operativos y directivos para que DIA deje de perder dinero cada mes y cuota de mercado frente a sus competidores. Se da por hecho el relevo en los próximos días de gran parte del consejo de administración, incluido su consejero delegado, Borja de la Cierva, y su presidente en funciones, Richard Golding, pese a que en el tramo final de la batalla el órgano de gobierno apoyó la oferta de Fridman por el temor a consecuencias judiciales por su gestión.

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