nervios entre la élite empresarial

La encrucijada de los empresarios ante la independencia: "Aterra. Sería un desastre"

Los directivos de las compañías familiares observan con estupor lo que está pasando en Cataluña y temen que se haya llegado a un punto de no retorno. "Recuerda al ambiente previo a la Guerra Civil"

Foto: Los empresarios consultados sienten pena ante el clima de odio y resentimiento que se respira en Cataluña. (EFE)
Los empresarios consultados sienten pena ante el clima de "odio y resentimiento" que se respira en Cataluña. (EFE)

Más de 600 kilómetros separan Cataluña de Toledo, ciudad donde se han dado cita medio millar de empresarios para conmemorar los 25 años del Instituto de Empresa Familiar, pero la distancia no les quita de la cabeza el 'fiasco' del 1-O. Ninguno oculta su preocupación ante el “clima de odio y resentimiento” que se respira en esa comunidad autónoma, como sugiere una directiva de una de las empresas más conocidas del sector lácteo.

“Es muy duro que tu 'hijo' te diga que ya no eres su 'madre'. Me pregunto qué hemos hecho mal para llegar a esta situación, sobre todo entre las nuevas generaciones”, añade la empresaria, no sin antes respaldar tanto el cumplimiento de la ley como la cuestionada actuación de la policía en Cataluña. “Se han defendido, no han atacado; ahora toca buscar una solución desde la paz”.

Pero otros empresarios ven de todo menos paz en estos momentos. El presidente de la firma palentina que fabrica las galletas de Mercadona dice estar tan "aterrado" como sus padres, un matrimonio de 90 años que vivió en sus propias carnes la Guerra Civil. El ambiente que se respira ahora en una parte de España recuerda a otros tiempos, susurra el dueño del Grupo Siro. Juan Manuel González tiene claro que la independencia de Cataluña "sería un desastre" para las empresas, pues supondría renunciar a un mercado que representa el 20% de las ventas. No pierde la esperanza porque "todo se puede recomponer" con diálogo y tiempo.

La encrucijada de los empresarios ante la independencia: "Aterra. Sería un desastre"

Tiempo (y mucho) es lo que hará falta para cerrar las heridas, en opinión del consejero delegado de la aseguradora Seguros Santalucía. Modesto Álvarez observa con inquietud el panorama, tanto por la inseguridad jurídica como por la brecha social. "Pasarán dos o tres generaciones hasta que cicatricen", atisba mientras charla con este periódico.

"Tendrán que pasar dos o tres generaciones para que cicatricen las heridas", opinan los empresarios

Una “solución política estable” es lo que espera el consejero delegado del grupo Osborne y presidente del Instituto de Empresa Familiar, Ignacio Osborne. La vicepresidenta ejecutiva de la catalana Tous se pronuncia en la misma línea en el cóctel de bienvenida al XX Congreso Anual del IEF. “Las empresas queremos tranquilidad y nada más. Estamos para crear riqueza y empleo, no para mojarnos en política”, sostiene Rosa Tous en 'petit comité'. Dos días más tarde, repitió esta misma idea en público al tiempo que exigió acuerdos políticos que "ayuden a recuperar la normalidad".

En los corrillos no se habla de otra cosa. Cataluña eclipsa la agenda y deja poco espacio a otras cuestiones, haciendo que la buena evolución de las ventas este año pase desapercibida. El 'shock' perdura apenas tres días después de las cargas policiales que estremecieron a unos cuantos empresarios. “Rajoy ha tenido cinco años para intentar resolver el conflicto. Algunos catalanes que ayer se oponían a la independencia, hoy se han pasado al sí”, desliza una importante directiva entre copa y copa. También critica la “pasividad” del rey Felipe estos días, mientras otros ponen en duda su capacidad de maniobra en una situación así.

La vicepresidenta del Grupo Antolín, María Helena Antolín; la vicepresidenta de Tous, Rosa Tous, y el consejero delegado de Delaviuda, Manuel López Donaire. (IEF)
La vicepresidenta del Grupo Antolín, María Helena Antolín; la vicepresidenta de Tous, Rosa Tous, y el consejero delegado de Delaviuda, Manuel López Donaire. (IEF)

Otro empresario catalán de una gran multinacional de alimentación admite estar “muy triste y preocupado” ante el conflicto en Cataluña, aunque de momento no tomará ninguna decisión estratégica que pueda afectar al negocio —como sacar su sede de esa comunidad autónoma—. “Ahora toca esperar y ver lo que pasa. El futuro es incierto”, lamenta.

"Pase lo que pase, nos adaptaremos"

Chocolates Valor no quiere ni pensar en las consecuencias de una hipotética independencia. “Pase lo que pase, nos adaptaremos. ¡Mientras no dejen de comprar...!”, deja caer el CEO de la compañía alicantina, Pedro Pérez.

Mientras unos cuantos directivos solo dan su opinión bajo el requisito de permanecer en el anonimato —"los empresarios no debemos meternos en política", argumentan—, otros no tienen problema en censurar la imagen que está proyectando España en el extranjero ante un auditorio abarrotado.

"España siempre ha tenido problemas y siempre ha salido adelante", confió este lunes la vicepresidenta del Grupo Antolín, María Helena Antolín. Su homóloga en Tous optó por pedir "estabilidad" para tranquilizar al país en uno de los momentos más convulsos de nuestra historia reciente.

La incertidumbre es el peor enemigo del desarrollo económico, a ojos de Ignacio Osborne. El representante de las empresas familiares teme que esta situación acabe lastrando la credibilidad de España. A otros incluso se les escapan las lágrimas, como al expresidente del grupo de perfumerías Puig. "Soy catalán, pero también me siento español. Es mi país, mi patria", deslizó Manuel Puig, nacido en Barcelona hace 90 años.

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