negociaciones avanzadas con la australiana

ACS ultima una alianza con el gigante Macquarie para ‘españolizar’ Abertis

Marcelino Fernández Verdes, el consejero delegado de la constructora, mantiene conversaciones muy avanzadas con el líder mundial de las infraestructuras

Foto: Un viandante pasa junto a la sede del grupo Macquarie en Sídney. (Reuters)
Un viandante pasa junto a la sede del grupo Macquarie en Sídney. (Reuters)

Florentino Pérez está cerca de encontrar el pulmón financiero necesario para abalanzarse sobre Abertis y cumplir con la petición del Gobierno de Mariano Rajoy de evitar que la empresa española acabe en manos italianas. Según han confirmado varias fuentes próximas a las negociaciones, ACS tiene muy avanzado un acuerdo con Macquarie para que lidere la contra Oferta Pública de Adquisición sobre la compañía de autopistas por un mínimo de 17.000 millones de euros.

Las conversaciones han sido lideradas por Marcelino Fernández Verdes, el nuevo consejero delegado de la constructora española desde el pasado mes de mayo. Fernández Verdes tiene una excelente relación con Macquarie por su estancia en Australia cuando Florentino le envió a reordenar Cimic, la filial del país oceánico. Allí tiene la sede central el gigante de las infraestructuras y del sector financiero, que gestiona 323.500 millones de euros. Un dineral, parte del cual podría ir destinado a financiar la contraopa sobre Abertis.

El número dos de ACS estuvo la semana pasada en Londres para mantener reuniones con fondos internacionales interesados en analizar la viabilidad de la operación. Las mismas fuentes indican que Macquarie es el inversor con el que más avanzadas están las conversaciones, pero que Fernández Verdes también cuenta con la propuesta del canadiense Brookfield. Otras fuentes indican que la multinacional española ha tanteado asimismo a fondos soberanos de Oriente Medio con los que Florentino Pérez tiene una buena relación por su rol como presidente del Real Madrid.

Sin embargo, desde varios bancos internacionales dudan de las probabilidades de éxito de ACS. En primer lugar, porque les cuesta creer que los fondos aporten capital para estar posteriormente en minoría en la compañía resultante de la fusión posterior en Abertis y Hochtief, la constructora alemana desde la que se lanzaría la OPA. Especialmente por el historial de Florentino Pérez con los accionistas minoritarios en operaciones como Dragados, la propia Hochtief, a los que no ofreció ninguna prima por tomar el control, o más recientemente con los March, que vendieron su 22% tras estar en desacuerdo con la estrategia empresarial.

Atlantia se ha asegurado por escrito que los bancos que le han facilitado financiación por 11.000 M no puedan ofrecer su balance a la española

Macquarie ha realizado fuertes apuestas por España en los últimos meses. En mayo cerró la adquisición del 20% de Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), por unos 700 millones de euros, y en julio tomó el control del grupo de aparcamientos Empark por cerca de 1.000 millones. El grupo australiano se alió en 2014 con Ferrovial para comprar tres aeropuertos británicos por 1.300 millones, por lo que ya tiene experiencia en acuerdos con grupos españoles.

La estructura que ha presentado ACS para convencer a los fondos, que deberían aportar al menos 6.000 millones de euros, es la creación de un vehículo especial que colgaría de Hochtief y que sería el que lanzaría la contraopa por Abertis. Posteriormente, la española propondría la fusión por absorción de la concesionaria de autopistas con el fin de crear un holding cuyo 70% del Ebitda procedería del negocio concesional –ingresos recurrentes a largo plazo- y el 30% restante, de la construcción.

Una contraopa contundente

ACS defiende que esta fórmula daría grandes réditos al futuro grupo, ya que permitiría a la nueva compañía presentarse a los grandes concursos internacionales de infraestructuras para primero construirlas y después quedárselas en gestión. Actualmente, la española hace lo primero, pero al poco tiempo tiene que vender el activo porque no dispone de la capacidad financiera suficiente para afrontar concesiones a 20, 30 y hasta 50 años. Es el modelo de Ferrovial, que descartó pujar por Abertis y que cuenta con su filial Cintra para la administración de las autopistas y aeropuertos.

Logo de Abertis en Madrid. (Reuters)
Logo de Abertis en Madrid. (Reuters)

Lo que tiene claro Florentino Pérez y Marcelino Fernández Verdes es que su OPA debe ser muy contundente para superar a la que ha presentado ya Atlantia. El grupo italiano ofrece 16,5 euros por acción si los inversores quieren cobrar en metálico o 17,3 euros si optan por percibir la contraprestación en títulos de la multinacional transalpina. Porque su rival siempre tendrá la última palabra para responder a la propuesta de ACS y elevar de nuevo su precio. Atlantia se ha asegurado por escrito que los bancos que le han facilitado financiación por 11.000 millones no puedan ofrecer su balance a la española.

Por ello, fuentes del sector indican que el control de Abertis se juega también en Moncloa, después de que Mariano Rajoy se haya implicado en primera persona para evitar que la compañía catalana sea absorbida por la romana. Así se lo explicó en la cena que mantuvo con Florentino Pérez en la sede del Gobierno a finales de julio. Sobre todo porque el Ministerio de Fomento podría alargar la vida de las principales concesiones de Abertis que expiran entre 2019 y 2021, opción a la que hasta ahora se había opuesto. Asimismo, tiene un derecho de veto sobre Hispasat, la filial de comunicaciones por satélite considerada de valor estratégico. Motivos suficientes por los que el BOE tendrá mucho que decir en los próximos meses.

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