NUEVO PRESIDENTE DEL BANCO POPULAR

Emilio Saracho, el amigo de Ana Botín que rescató a Sáenz y Corcóstegui

El nuevo presidente del Popular es el español que más alto ha llegado en la banca de inversión mundial, con pasado en el Santander y buenas relaciones con su presidenta

Foto: Emilio Saracho, nuevo presidente del Banco Popular. (Reuters)
Emilio Saracho, nuevo presidente del Banco Popular. (Reuters)

Emilio Saracho (Madrid, 1955), el sustituto de Ángel Ron como presidente del Banco Popular, es probablemente el banquero de inversión español más reconocido en el mundo y el que más alto ha llegado, junto a Manuel Falcó en Citi. Es uno de los tres vicepresidentes mundiales de JP Morgan (el mayor banco del mundo por activos), adonde volvió en 2009 tras un año sabático. Antes de JP, pasó por Goldman Sachs y por el Santander, donde trabó una gran relación —ahora más fría— con su actual presidenta, Ana Botín, quien comenzó a foguearse en la entidad en el área de banca corporativa.

De su paso por el primer banco español en los años en que uno se forja su carrera, Saracho se llevó grandes amistades con esos mentores que se recuerdan para toda la vida. Uno de ellos es Alfredo Sáenz, a quien fichó hace un año para el consejo asesor internacional de JP Morgan, donde se sientan los presidentes de E.ON, Heineken o Caixa Geral, a pesar de estar inhabilitado en España por el Tribunal Supremo. Otro es Ángel Corcóstegui, a cuyo hijo Alejandro ascendió a director general, también en 2015.

Ana Botín, presidenta del Santander y amiga de Emilio Saracho.
Ana Botín, presidenta del Santander y amiga de Emilio Saracho.

Saracho tendrá que volver a España desde Londres, donde emigró cuando fue nombrado responsable de banca de negocios para Europa, Middle East y Africa (EMEA) de la entidad estadounidense en 2009, tras haber abandonado un año antes la filial española, de la que había sido máximo responsable durante ocho años. Posteriormente, en 2014 fue ascendido a vicepresidente global responsable de relaciones con grandes clientes. También es consejero de Inditex en la actualidad, gracias a su excelente relación con Amancio Ortega.

El sustituto de Ron es famoso por hablar claro y llamar a las cosas por su nombre, una virtud (o defecto, según se mire) que escasea bastante en el mundo financiero. Y uno de los sitios donde más escasea es precisamente el Popular, que lleva varios meses —incluso años— negando la realidad. Hasta que la realidad ha acabado imponiéndose, como siempre ocurre.

Un fichaje al filo de la navaja

Precisamente, Saracho ha estado a punto que quedarse 'colgado de la brocha' en la operación de derribo de Ángel Ron que capitanea Antonio del Valle, ya que, cuando contactaron con él a través de un 'head hunter', le contaron que se trataba de una propuesta que contaba con el consenso del consejo del banco, lo que le llevó a aceptar el puesto y anunciar su salida de JP Morgan.

El empresario mexicano Antonio del Valle (d). (EFE)
El empresario mexicano Antonio del Valle (d). (EFE)

La batalla de las últimas horas librada por Ron para tratar de mantenerse en su puesto hubiera podido dar al traste con el fichaje, dejando a Saracho en una posición absolutamente incómoda en el banco de inversión norteamericano: en un mundo tan despiadado como el de Wall Street, estas cosas no se perdonan. Finalmente, las cosas se han resuelto para bien (para él) y ha logrado los apoyos suficientes para convertirse en presidente del sexto banco español.

¿Saracho ha venido para quedarse?

La cuestión ahora es si Saracho ha venido para quedarse o simplemente va a ser un hombre de transición hacia la nueva etapa del Popular. La respuesta dependerá de si el banco va a seguir siendo independiente o no. La primera posibilidad, que es la que permitiría al nuevo presidente perpetuarse en el cargo, requiere que Del Valle reúna aliados suficientes para conseguir los más de 2.500 millones que hace falta inyectar en la entidad para salvarla. Para eso, el banquero mexicano se ha puesto en manos de la Mediobanca de Borja Prado, pero a buen seguro que el ya ex de JP Morgan puede echar una mano en esta tarea. Ha sido su negocio durante toda su vida.

En caso de no conseguirlo, o de que Del Valle no logre superar el veto del Banco de España —que no quiere una repetición de lo ocurrido con Escotet en Abanca—, la única salida será la fusión con otro banco. Y en ese caso, el mandato de Saracho será breve y consistirá básicamente en facilitar la transición hacia esa integración.

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