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Slim pactó con la CNMV elevar su opa sobre FCC para calmar a los minoritarios
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el supervisor exigió subir el precio

Slim pactó con la CNMV elevar su opa sobre FCC para calmar a los minoritarios

El empresario quería haber limitado su oferta al entorno de los siete euros, pero el organismo presidido por Elvira Rodríguez le convenció de hacerla un 8,5% más elevada

Foto: Carlos Slim ha lanzado una opa sobre FCC a un precio de 7,6 euros por acción.
Carlos Slim ha lanzado una opa sobre FCC a un precio de 7,6 euros por acción.

Se esperaba. La duda era el precio. Y este ha terminado siendo más elevado de lo que inicialmente quería Carlos Slim. Los 7,6 euros por acción que ha puesto sobre la mesa el inversor mexicano en la opa -oferta pública de adquisición- que presentó el pasado viernes sobre FCC es un 8,2% superior al importe inicialmente acariciado por el azteca, lo que, traducido al cheque final, significa haber tenido que elevar su puja en la nada desdeñable cifra de 155 millones de euros.

Inmobiliaria Carso y Control Empresarial de Capitales, las dos sociedades a través de las cuales Slim posee ya un tercio del grupo de infraestructuras, aspiraban a limitar su oferta al entorno de los siete euros. De hecho, las propias empresas han reconocido en la información remitida a la CNMV -Comisión Nacional del Mercado de Valores- que "el precio más elevado pagado o acordado pagar por el oferente o las personas que actúen concertadamente con él (en los últimos 12 meses) asciende a 7,02 euros por acción en una operación de adquisición de 70.645 acciones, realizada por Inmobiliaria Carso en mercado, en fecha 14 de enero de 2016".

Pero los contactos mantenidos entre Slim y el organismo dirigido por Elvira Rodríguez antes de lanzar esta oferta terminaron convenciendo al mexicano de la necesidad de elevar su propuesta. Unas negociaciones en las que el azteca tenía en su contra la capacidad de la CNMV de forzarle a presentar una mejora si consideraba que el importe ofrecido no se correspondía con un precio equitativo, y tras el quiebro de hace un año, cuando el azteca se hizo con el control efectivo de tres cotizadas sin lanzar ninguna opa, el supervisor estaba dispuesto a defender a los minoritarios.

Mejor por las buenas que por las malas, parece haber sido el razonamiento del empresario, que ha terminado elevando su opa al precio máximo al que ha cotizado la compañía en los últimos seis meses, ya que hay que remontarse hasta septiembre del año pasado para ver los títulos del grupo de infraestructuras moverse en los 7,6 euros que ha terminado ofreciendo Slim.

Suma y sigue, porque hay que sumar el efecto de la ampliación que acaba de cerrar FCC, y cuyas consecuencias se empezarán a notar este lunes, con la llegada al parqué de 118,2 millones de nuevos títulos, y el que podrá producirse si los tenedores de 8.996 bonos emitidos por la sociedad, que en total invirtieron 450 millones de euros, deciden ejercer su derecho de convertir esta deuda en acciones, lo que exigirá la emisión de otros 23,06 millones de títulos, por los que Slim también deberá pagar 7,6 euros.

Las cuentas del gran capitán

En total, Slim se enfrenta a tener que poner sobre la mesa un máximo de 2.205 millones de euros para hacerse con el 70% del capital que no controla. No obstante, el empresario ya ha señalado que su objetivo es que FCC siga siendo una compañía cotizada y, lo previsible, es que, como mínimo, la familia Koplowitz desista de acudir a la oferta, lo que reduce a poco más de 1.700 millones el desembolso, cifra en línea con la capitalización del grupo al cierre del pasado viernes.

La tercera fortuna del mundo, según la revista 'Forbes', ya lleva desembolsados 860 millones en tomar el control de FCC, ya que hace poco más de un año destinó 150 millones a adquirir a la familia Koplowitz sus derechos en la ampliación de capital que llevó entonces a cabo la compañía, y otros 500 millones en comprar los títulos, mientras que en esta segunda ampliación ha desembolsado otros cerca de 210 millones de euros por su parte correspondiente (sin contar la financiación que ha dado a Esther Koplowitz).

Si Slim hubiera lanzado una opa hace un año, cuando entró en el accionariado de FCC, se habría enfrentado a una oferta del entorno de los 2.000 millones, ya que antes de la ampliación con la que logró convertirse en el primer accionista del grupo, este contaba con 127,3 millones de títulos (frente a los 378,8 millones que tiene tras las dos ampliaciones) y cotizaba al borde de los 16 euros por acción.

No obstante, la principal diferencia es que este desembolso habría sido para hacerse con un grupo que ese mismo año 2014 presentó unas pérdidas de 724 millones de euros y necesitaba ampliar capital para evitar caer en las redes de sus bancos acreedores. Ahora, con el ejercicio de saneamiento llevado a cabo en el último año, incluidas las dos ampliaciones de capital, la nueva refinanciación, y la próxima integración de Portland Valderribas, hacen confiar al empresario en que, a pesar de los miles de millones pagados, tiene un grupo con futuro.

Se esperaba. La duda era el precio. Y este ha terminado siendo más elevado de lo que inicialmente quería Carlos Slim. Los 7,6 euros por acción que ha puesto sobre la mesa el inversor mexicano en la opa -oferta pública de adquisición- que presentó el pasado viernes sobre FCC es un 8,2% superior al importe inicialmente acariciado por el azteca, lo que, traducido al cheque final, significa haber tenido que elevar su puja en la nada desdeñable cifra de 155 millones de euros.

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