LA CAIXA EXIGE UN "BUEN PRECIO"

Fabra ‘intercede’ en Aguas de Valencia para que Fainé tire la toalla y venda a Calabuig

Alberto Fabra no quiere perder el último bastión empresarial que le queda a la Generalitat Valenciana. La Caixa venderá pero "no a cualquier precio"

Foto: El president de la Generalitat, Alberto Fabra. (Efe)
El president de la Generalitat, Alberto Fabra. (Efe)

Después de un intenso tira y afloja que se ha prolongado prácticamente a lo largo de todo 2013, el año nuevo aventura también vida nueva en Aguas de Valencia. La mediación, por decirlo suavemente, del presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, ha surtido efecto en el seno de La Caixa. La entidad de crédito catalana ha dado su brazo a torcer y ahora se muestra dispuesta a vender su participación en la utility regional a su socio local y hasta ahora encarnizado rival por el control de la empresa, Eugenio Calabuig.

Fuentes de La Caixa han reconocido que sus intereses en Aguas de Valencia no tienen ningún carácter estratégico, recordando a tal efecto que la posición accionarial adquirida en la empresa es una herencia derivada de la compra del Banco de Valencia a finales de 2012. Para el grupo bancario que preside Isidro Fainé la solución de futuro de Aguas de Valencia depende, única y exclusivamente, del importe de la transacción, porque lo que no está dispuesta a aceptar La Caixa es la venta “a cualquier precio”.

El desenlace del conflicto depende ahora del laudo que ha de ratificar el derecho de tanteo del Grupo Calabuig sobre la participación en manos de la entidad de crédito. Ambas partes actúan como socios en la empresa patrimonial que controla el 60,7% de las acciones de Aguas de Valencia. Dicha compañía instrumental, creada en 2007 con el nombre de Inversiones Financieras Agval, tiene distribuido su capital entre un 50,01% en manos del citado empresario local y un 49,99% bajo control de La Caixa.

Eugenio Calabuig (Efe).
Eugenio Calabuig (Efe).
Calabuig ha ido reforzando su posición en la sociedad holding de Aguas de Valencia a raíz de la salida de otros accionistas fundadores del proyecto como eran la constructora Lubasa y el conocido empresario naviero y antiguo presidente del Real Madrid, Vicente Boluda. El otro socio constituyente fue el propio Banco de Valencia, por lo que en estos momentos La Caixa se ha convertido en la piedra de toque indispensable para asegurar que la empresa de abastecimiento de aguas siga vinculada al patrimonio político del Gobierno regional.

El 'nacionalismo empresarial' del tocayo Núñez Feijóo

Ahí es precisamente donde le duele a Fabra, cuyo liderazgo presidencial no atraviesa los mejores momentos dada la pérdida sistemática de las entidades empresariales con mayor arraigo dentro de su comunidad autónoma. Sin olvidar el fracaso de Canal Nou (RTVV), la Generalitat Valenciana se ha visto despojada de las grandes joyas financieras de su particular corona, como eran Bancaja o la CAM. Todo ello sin contar el desastre inmobiliario del llamado ‘Bronx del Mediterráneo' o la desafección social que puede producir la obligada venta a inversores extranjeros del Valencia Club de Fútbol.

Todo este agregado de frustraciones suma muy en contra de la imagen política del presidente de la Generalitat Valenciana e incluso también de su credibilidad interna dentro del grupo de los llamados ‘barones’ del Partido Popular. Con las elecciones autonómicas a un año vista, las tensiones van a ir en aumento y “Fabra se ha cansado de hacer el canelo”, tal y como aseguran en los cuarteles generales de la calle Génova.

Estación depuradora de Aguas de Valencia.
Estación depuradora de Aguas de Valencia.
El jefe del Ejecutivo regional ha decidido cambiar el paso para emular el ejemplo de su tocayo y homólogo en Galicia, Alberto Núñez Feijóo. El caso paradigmático de lo ocurrido con NCG Banco indica el camino a seguir dado el papel descarado que la Xunta de Galicia ha ejercido para que las antiguas cajas de ahorros regionales no cayesen en manos de intereses foráneos. Curiosamente el damnificado del ‘nacionalismo empresarial’ en ambos casos es La Caixa, que perdió sus opciones sobre el banco fusionado gallego en beneficio de los venezolanos de Banesco y que ahora tendrá también que ceder sus acciones de Aguas de Valencia a Calabuig.

De esta forma, el controvertido empresario valenciano podrá asegurar el paquete accionarial mayoritario de la empresa de servicios y dar calabazas a los franceses de Suez Environment. La multinacional gala cuenta con una participación del 33% en Aguas de Valencia y confiaba en que sus amigos y socios de La Caixa pudieran en algún momento favorecer una posición de dominio al estilo de lo que ha ocurrido en Aguas de Barcelona.

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