LA POLICÍA EJECUTA LA ORDEN JUDICIAL DE CIERRE

Fabra funde 'a negro' Canal Nou y pone fin por la fuerza a la resistencia de la plantilla

El 'apagón' definitivo de Canal Nou podría ser inminente, después de que la Generalitat haya designado ya a los liquidadores de la TV autonómica

Foto: Trabajadores de RTVV en el plató de informativos junto a representantes de los partidos de la oposición y la presidenta de la Asociación Victimas del Metro, Bea
Trabajadores de RTVV en el plató de informativos junto a representantes de los partidos de la oposición y la presidenta de la Asociación Victimas del Metro, Bea

Canal Nou ya es historia. Casi un cuarto de siglo después de arrancar sus emisiones, la Radio Televisión Valenciana (RTVV) se ha fundido a negro al filo de las 12.30 del mediodía, poniendo fin a 12 horas de resistencia numantina de los trabajadores en las instalaciones de la cadena, tomadas por la policía por orden judicial.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Paterna ordenó por la mañana el desalojo "inmediato" de la sede de RTVV en Burjassot, en el extrarradio de Valencia, advirtiendo a la plantilla de que, si aquél no se producía de manera voluntaria, la orden se ejecutaría "por la fuerza policial". La decisión judicial ha contado con el informe favorable de la Fiscalía, que ha respaldado a su vez las medidas cautelares solicitadas por la comisión liquidadora nombrada ayer mismo por el Ejecutivo autonómico de Alberto Fabra.

La Generalitat logró cortar la señal de Ràdio Nou, la radio pública, poco antes de la pasada medianoche. La televisión, en cambio, siguió encendida hasta que, a las 12.19 minutos de este viernes, la imagen se ha congelado antes de fundirse a negro. Atrás quedaban más de 12 interminables horas en las que los trabajadores, pese a la presencia policial en las instalaciones de Burjassot, se hicieron dueños de la programación y retransmitieron en directo todo lo que sucedió en esa tensa madrugada.

Un "golpe de estado mediático" ejecutado "con nocturnidad y alevosía". Así comenzaba a relatar en directo el periodista Frederic Ferri, pasada la medianoche, el apagón de la radio pública valenciana y la toma por la Policía Nacional de las instalaciones de Canal Nou. A esas horas, su hermana pequeña, Ràdio Nou, ya era historia.

Fabra había ordenado cortar antes de las 00.00 horas la señal de la radio autonómica, y se esperaba que de un momento a otro se produjese el cierre definitivo de Canal Nou, el primero de una televisión autonómica en España. Pero éste se ha hecho esperar. El cese de las emisiones radiofónicas se produjo sólo unas horas después de que el presidente de la Generalitat nombrase, a última hora de la tarde de ayer, al triunvirato de liquidadores que procederá a disolver la cadena y poner en la calle a sus casi 1.700 trabajadores.

La Policía bloquea la entrada de RTVV
La Policía bloquea la entrada de RTVV

La policía había tomado desde primera hora de la noche la sede de la radio pública, en el centro de Valencia, y las instalaciones de Canal Nou en Burjassot, a las afueras de la capital, donde buena parte de la plantilla permanecía atrincherada precisamente por temor a una desconexión inminente. Al conocer la noticia, otros muchos trabajadores se dirigieron a Burjassot con la intención de unirse a sus compañeros, pero los agentes les cerraron el paso. A las doce de la noche, cuando el programa radiofónico La taula esportiva (La mesa deportiva) estaba a punto de arrancar, la señal se cortó abruptamente.

El desenlace se había precipitado en poco más de 24 horas. El miércoles, las Cortes valencianas aprobaron, con los únicos votos favorables del PP, la ley que daba carta blanca a la extinción de la radiotelevisión pública. Y ayer jueves, entrada ya la noche, el Ejecutivo autonómico, reunido en sesión extraordinaria bajo la presidencia de Fabra, acordaba el cese del consejo de administración de la cadena y el nombramiento de los liquidadores. 

Tras el apagón de Radio Nou, al que los trabajadores de la emisora autonómica asistieron impotentes, el fundido a negro de Canal Nou puede producirse en las próximas horas, porque Fabra y su equipo de gobierno no parecen dispuestos a prolongar la agonía de la televisión pública. Y la suya propia, que se visualiza desde esta madrugada cuando el personal que permanecía en el interior de la sede puso en marcha una programación especial que retransmite en directo la toma policial de las instalaciones y la resistencia, pacífica pero firme, de la plantilla.

En mitad de la noche, uno de los tres miembros del consejo de liquidación de Radiotelevisión Valencian presentó ante un juzgado una denuncia por ocupación ilegal para que se identificara y se desalojara a las personas que están dentro de la sede de la televisión, en Burjassot, si bien no ha sido aceptada. Los trabajadores recibieron con aplausos la noticia, y han proferido gritos de "RTVV no se cierra".

Gritos de ''golpe de Estado'' ante las cámaras
Gritos de ''golpe de Estado'' ante las cámaras

Las prisas de Fabra se justifican por que, cada día que pasa, la Generalitat debe pagar los salarios de los casi mil empleados que fueron readmitidos después de que el Tribunal Superior de Justicia valenciano anulase el ERE, y que actualmente están cobrando sin trabajar. Eso sin contar con que los informativos de Canal Nou son ahora un auténtico calvario para el PP, al que los trabajadores de la radiotelevisión pública han convertido en blanco de críticas feroces tras casi dos décadas de férrea censura, primero durante el mandato de Eduardo Zaplana y más tarde de Francisco Camps.

Los liquidadores, escoltados por la policía

Radio Televisión Valenciana (RTVV) ya está muerta, pero falta por fijar cómo y cuándo será el funeral. De eso se encargarán el interventor de la cadena, Antonio Hervás, y los abogados Pau Pérez y Carlos Cervantes, designados ayer apresuradamente por el Ejecutivo de Fabra. Los tres liquidadores se presentaron a las 2 de esta madrugada en las instalaciones de Canal Nou, escoltados por la policía, para proceder a la desconexión de la señal. Pero un nutrido grupo de trabajadores se lo impidió.

Esos tres liquidadores deberán ahora abrir un periodo de negociaciones con el comité de empresa, que se prolongará durante un mes, para pactar un nuevo ERE, esta vez de extinción. El éxito de esa negociación dependerá en buena medida de la generosidad de la Generalitat a la hora de fijar las indemnizaciones de la plantilla.

Las trabajadoras de limpieza denunciaron la ''dictadura''
Las trabajadoras de limpieza denunciaron la ''dictadura''

En el primer Expediente de Regulación de Empleo, sellado en 2012 y tumbado luego en los tribunales, la Generalitat ofreció a los afectados el mínimo legal: 20 días por año trabajado. Fabra sabe que esa propuesta sería ahora rechazada de plano por el comité de empresa, pero está por ver si tiene margen de maniobra para subir la apuesta hasta 45 días de indemnización, teniendo en cuenta que la radiotelevisión autonómica ya acumula una deuda de 1.200 millones de euros, que ha sido asumida por la Generalitat. Sólo en 2012, Canal Nou tuvo un agujero de casi 180 millones.

El tiempo corre en contra de Fabra. Pero el president no quiere volver a cometer los graves errores que dieron lugar a la sentencia de nulidad del anterior ERE. La Generalitat está ahora obligada a llegar a un acuerdo con los más de 1.600 trabajadores que sea satisfactorio para ambas partes. De lo contrario, se arriesga a que la plantilla recurra el expediente de extinción ante los tribunales y éstos le den otro revolcón. Un escenario de pesadilla para un Fabra cuyo liderazgo está muy debilitado, y a quien las encuestas auguran una derrota casi segura en las elecciones autonómicas de 2015.

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