LA PLÁCIDA SEMANA DE PRECAMPAÑA EN MONCLOA

Pactos, aborto y armas: Sánchez adopta perfil bajo ante los enredos de la oposición

El PSOE reserva a Sánchez mientras disfruta de los errores no forzados de la oposición. Illana enreda a los populares con el aborto en vez de aprovechar el fallo de Iceta

Foto: Pedro Sánchez busca una imagen presidencial. (EFE)
Pedro Sánchez busca una imagen presidencial. (EFE)

Está todo en las memorias de Andre Agassi. Allí, el tenista cuenta que era muy brillante, muy buen jugador, pero que no terminaba de ganar un Grand Slam porque en algún momento de los torneos cometía algún error fatal. Entonces cambió de entrenador y fichó a Brad Gilbert, un extenista con fama de perro. Cuando lo conoció, Gilbert le explicó en qué fallaba: "No tienes que ser el mejor del mundo cada vez que sales a la pista. Solo tienes que ser mejor que el tipo que está al otro lado de la red. En lugar de triunfar tú, haz que falle. O mejor, déjale que falle. Eres de Las Vegas y en los casinos la banca siempre gana. ¿Sabes por qué? Porque las probabilidades están de su parte, así que conviértete en la banca. Ahora intentas hacer el golpe perfecto en cada bola y asumes demasiados riesgos". Agassi dejó de buscar la línea en cada punto y se disparó como jugador. Brad Gilbert acabó escribiendo un 'best seller' sobre cómo ganar jugando feo al tenis.

Asesorado por Iván —Gilbert— Redondo, Pedro Sánchez el audaz, antes conocido como Pedro Sánchez el resistente, ha optado hasta el momento por ser Pedro Sánchez el comedido. Los socialistas asumen desde la atalaya de las encuestas que actualmente es mejor contemplar los errores no forzados que les está deparando la oposición, con las disputas entre PP, Ciudadanos y Vox (de Podemos incluso esperan cierta recuperación). En la semana que termina, PP y Ciudadanos se han enzarzado sobre quién va a ser ministro de quién y siguen en su particular competición con y contra Vox.

En campaña los partidos crean unos "equipos de unidad de mensaje". Antes de que amanezca, los responsables se reúnen y deciden cuál es el lema del día con el que martillear al adversario. El pasado miércoles, Miquel Iceta regaló a la oposición la posibilidad de volver a hablar de Cataluña, su tema fetiche. El líder del PSC entró en el jardín que quiere evitar a toda costa el PSOE —ni se menciona en el programa electoral—. En una entrevista en el diario 'Berria' afirmó: "Si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso". Las declaraciones eran de la mañana pero tardaron unas horas en llegar a Madrid y se popularizaron por la tarde.

Ese era el error no forzado que tanto esperaba la oposición para martillear a Sánchez. Cataluña parecía que iba a ser el eje de la campaña pero no la está marcando tanto. Los votantes siguen el juicio con interés pero con normalidad y no hay ambiente de felonía. El miedo está siendo un vector más poderoso. Pero que el líder de los socialistas catalanes hablara de una eventual independencia futura era perfecto para que los populares salieran en tromba al día siguiente.

El número dos de Pablo Casado, Adolfo Suárez Illana. (EFE)
El número dos de Pablo Casado, Adolfo Suárez Illana. (EFE)

Por la mañana, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, acudió a una entrevista a la SER. En varias ocasiones le preguntaron por el aborto pero insistió en que no iba a entrar a lo que llamó el trapo de la izquierda. El aborto no es un buen negocio para el PP. Vox le gana en ese flanco y además no va a haber mayorías para reformar la ley en el próximo Congreso porque Ciudadanos no quiere. La web de la SER recoge el titular que dejó García Egea: "El 155 sería lo más conveniente para restablecer el orden en Cataluña". Solo el tercer subtítulo aludía al aborto: "Deja sin respuesta la pregunta de si derogarán la actual ley de plazos del aborto". Unidad de mensaje.

Esa misma mañana, el número dos de Pablo Casado en Madrid, Adolfo Suárez Illana, flamante fichaje, daba en Onda Cero una de sus primeras entrevistas. Ante la pregunta de si estaba en contra de la ley de plazos, Suárez Illana se enredó respondiendo que los neandertales abortaban después de que hubieran nacido los bebés como ahora ha aprobado el estado de Nueva York. Rectificó por la noche pero poco importó. La unidad de mensaje había saltado por los aires y, sobre todo, al error no forzado de los socialistas con Iceta había sido respondido con otro error quizá mayor —como mínimo, comparable—.

Las declaraciones de Iceta sentaron muy mal en el PSOE, que critican que no aprende y que ya tiró su campaña electoral de diciembre de 2017 cuando anunció un indulto a los presos si ganaba, lo que hizo que mucho voto constitucionalista se decantara por Ciudadanos. Pero respiraron aliviados al ver que en el debate al día siguiente al menos se diluían. El PSOE le había dejado una bola a media pista al PP y estos la habían lanzado a las nubes. La escena de Borrell perdiendo los nervios en una entrevista en Alemania tampoco fue apenas usada. Casado, que controla hasta la iluminación de los mítines, no había atado a su número dos en un asunto tan sensible.

Si cuando convocó elecciones solo los muy tezanistas podían augurarle 130 escaños al PSOE ahora ese es el consenso en las encuestas

No ha sido solo el aborto. PP y Ciudadanos tienen varias competiciones entre sí y, a la vez, con Vox. Así que esta semana Albert Rivera propuso una coalición a Casado y este le respondió al día siguiente que le haría ministro de Exteriores. Antes han tenido polémicas sobre en qué circunscripciones debería presentarse qué partido y si en el Senado podrían compartir candidaturas. Dos partidos de oposición enzarzados entre sí es el escenario ideal para Sánchez. Si cuando convocó elecciones solo los muy tezanistas podían augurarle 130 escaños al PSOE ahora ese es el consenso en las encuestas. Y los que mencionaron los 130 diputados antes que nadie ya hablan de 140.

Quedan cuatro semanas de campaña y pueden cambiar muchas cosas. La gente cada vez decide el voto más tarde y habrá más errores no forzados. Pero viendo el viento de cola que llevan, Moncloa ha decidido reservar a Sánchez: actos de partido abarrotados con militantes, presentaciones sobrias y eludir entrevistas no presidenciables, en las que consideran que hay mucho que perder en un desliz y poco que ganar. No irá a 'El Hormiguero' ni al Programa de Bertín Osborne. Difícilmente habrá un debate cara a cara con Pablo Casado. Los socialistas creen que no lo necesitan. Juegan a conservar como antes hicieron Rajoy o Aznar. Al tran-tran.

Casado admitió que Sánchez está muy cómodo en la precampaña porque la derecha está enredada en temas como las armas

La estrategia no es tan diferente de la de Abascal, que sí que rechaza todas las entrevistas salvo breves apariciones en medios sectoriales como 'Jara y sedal' en las que apela a su nicho. Vox es el quinto pasajero, el que más desconcierta al resto por su campaña rupturista, más de WhatsApp que de Twitter. El jueves pasado hubo un debate entre responsables de redes de los partidos organizado por la escuela de negocios ISDI en el que Javier Pereira, del equipo Redes de Ciudadanos, confesó que Vox pasó desapercibido en Andalucía hasta los últimos días de campaña: "Vox hizo una campaña brutal en WhatsApp. Ninguno de los partidos nos dimos cuenta de lo que estaba haciendo hasta la última semana. Cuando faltaban tres o cuatro días nos dimos cuenta de que la gente hablaba del granjero de Vox. '¿Pero tú has visto ese vídeo?', nos preguntábamos".

¿El anuncio de Vox de facilitar la tenencia de armas fue un error o una genialidad? La opacidad del partido de Abascal está alimentando el misticismo, como si fueran genios de la campaña y todo estuviese medido, pero hay quien lo ve más como un fallo. PP y Ciudadanos saltaron a responder que las armas tienen que estar en manos de la Guardia Civil y no de los españoles. En cualquier caso, el PSOE estuvo al margen. Y tan tranquilos.

El jueves, en una entrevista en Esradio, Casado coincidió en público con lo que dicen los socialistas en privado. Admitió que Sánchez está muy cómodo en la precampaña porque la derecha está enredada en temas como las armas. El PP se ha conjurado para hablar de economía a partir de ahora y que sea su primer eje de campaña. Queda campaña. Basta por ver si será contra Sánchez o entre la derecha.

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