a solo 48 horas del 8-M

Prisas y "errores" de diseño: el polémico cartel de Iglesias que define una era política

La fecha de la reaparición de Iglesias se había convertido en una pregunta recurrente y su ausencia en la precampaña, para asumir el cuidado de sus hijos, alimentó especulaciones varias

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en un mitin en la plaza del Museo Reina Sofía. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en un mitin en la plaza del Museo Reina Sofía. (EFE)

El anuncio de la vuelta de Pablo Iglesias a la primera línea política, tras cumplir su permiso de paternidad, ha venido cargado de polémica. En pocos minutos se viralizó el tuit desde la cuenta del partido con el cartel que anunciaba el mitin en el que regresará a la vida pública el candidato del partido para el 28-A, siendo tildado de machista o, entre los más comedidos, de poco apropiado en la semana de la huelga feminista del 8-M. Se trataba de una foto de Iglesias, de espaldas y brazo en alto sobre un escenario, encabezado por la palabra 'vuelve'. La sílaba 'el' destacaba con otro color. Y, por si fuera poco,en primera fila aparecía Carmen Lomana...

Se identificaba la vuelta de Iglesias a la vida pública tras tres meses asumiendo el cuidado de sus hijos con un gesto de heroísmo, en lugar de normalizar el reparto de los cuidados. Además, indirectamente se situaba a la portavoz Irene Montero, quien durante estos casi tres meses ha llevado las riendas de la formación, nuevamente en un plano más secundario por la vuelta del líder del partido. "Se ve que Irene Montero estaba entreteniendo al público a la espera de que regresara Rocky. A dos días del 8-M, vuelve ÉL", resumía un tuitero. Los responsables de comunicación del partido decidieron borrar el tuit e Iglesias reconoció que no se identificaba con el polémico cartel.

Cartel difundido en las redes y luego borrado.
Cartel difundido en las redes y luego borrado.

"Quiero deciros que no me siento identificado con el cartel con el que lo hemos anunciado", explicaba Iglesias en referencia al mitin de precampaña en el que participará el próximo 23 de marzo en la plaza del Museo Reina Sofía. "Reconocer los errores es siempre el primer paso para hacer las cosas bien", añadía el líder de Podemos.

Desde la formación, achacaron la polémica generada a las "prisas" por realizar un cartel para difundir el mitin a través de las redes sociales. La coportavoz en el Congreso de Unidos Podemos, Ione Belarra, adelantó en una entrevista en el programa 'Al Rojo Vivo' de La Sexta que Iglesias se reincorporaría el 23 de marzo y que lo haría participando en un mitin "multitudiario" y "muy emotivo". Fue entonces cuando se precipitó todo.

Se imputa también desde el partido a un "error" de los diseñadores del cartel, poco habitual en un equipo que siempre ha recibido halagos de propios y extraños y convertido en un ejemplo a imitar desde otras organizaciones políticas. Un "error" evitable y encadenado, lamentaban desde el entorno del secretario general, puesto que entienden que no era necesario anunciar con tanta antelación dicho mitin. Más aún a dos días del 8-M, fecha en la que se pretendía que Irene Montero asumiese todo el protagonismo, como durante las últimas semanas y en el arranque de la precampaña, con el objetivo de relanzar el movimiento feminista como muro de contención frente al denominado 'bloque reaccionario' que formarían PP, Ciudadanos y Vox, y como elemento movilizador de sus votantes.

A pesar de este escenario, la fecha de la reaparición de Iglesias se había convertido en una pregunta recurrente por parte de periodistas y su ausencia para asumir el cuidado de sus hijos, una anomalía debido al adelanto electoral —se trata del candidato del partido a la presidencia del Gobierno—, pero sobre todo ha sido fruto de especulaciones varias. Entre ellas, la de que Iglesias no fuese el candidato del partido en las próximas elecciones y que cediese el testigo a la portavoz y número dos por Madrid, Irene Montero. Una especulación que durante las últimas horas habían realizado tertulianos y hasta el director de opinión de un medio de tirada nacional. Las 'fake news' son otro de los elementos que mejor definen la actual era política.

La formación no se podía permitir que se difundiese la idea de que su candidato a la presidencia del Gobierno iba a renunciar a siete semanas de las elecciones. Unas especulaciones que venían alimentadas por otras declaraciones previas de Irene Montero asegurando que una mujer "pronto" ocuparía la secretaría general del partido, y que se quisieron cortar de raíz. El resultado no fue el esperado, si bien las cotas de difusión del cartel y del acto de regreso de Pablo Iglesias han roto todos los medidores de impactos. La 'conversación' traspasó la burbuja de Twitter impactando de lleno en el mundo real y en el ánimo del electorado.

Liderazgo, personalismo y estética

En el momento en que se borró el tuit con el cartel ya se había convertido en caldo de cultivo de 'memes' y generado una conversación en las redes sociales que puso de relieve la primacía de lo estético sobre lo material. La política camina hacia la caricatura, una eficaz arma comunicativa, y en las redes sociales ya es la caricatura de sí misma. La presencia de Lomana expectante en la primera fila ante el escenario sobre el que aparece Iglesias completa el 'collage'.

La dictadura de lo estéticamente correcto, de la corrección estética, máxime en las redes sociales, donde prima la imagen y que se prestan como el hábitat por excelencia para amplificar las batallas culturales —tres 'trending topics' durante toda la tarde—. Lo estético por encima de lo que se dice, lo que se hace, se defiende en un programa electoral o en las instituciones a través de iniciativas legislativas y debates. Un error de diseño que deja en un segundo plano todo un trabajo de fondo. Un error que borra de la retina hitos comunicativos y de diseño de la formación ampliamente aplaudidos, como el programa electoral plasmado en un catálogo al estilo Ikea. Tiempos de aceleración y afición a las polémicas emocionales frente al debate racional.

Más allá de la polémica de que un diseño sea más o menos machista, más o menos oportuno por la cercanía del 8-M, lo que también pone de relieve la polémica es el desgaste del liderazgo de Pablo Iglesias y, quizá, de la apuesta por los personalismos en política, lo que para muchos siempre fue un oxímoron. Esto es, del momento populista, al menos en el campo progresista. Todo ello cuando no paran de promocionarse hiperliderazgos al margen de las siglas, con plataformas electorales personalistas abriéndose paso en detrimento de las organizaciones clásicas, como la de Manuel Valls en Barcelona o la de Manuela Carmena en Madrid. El polémico cartel y las reacciones que ha suscitado definen los atributos de la actual era política.

Elecciones Generales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
97 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios