en conjunto SUMABAN EL 3,5%, según el cis

Podemos ratifica su divorcio electoral de En Marea y Compromís: habrá listas dobles

De las tres confluencias territoriales que se constituyeron en las elecciones generales de 2015 y en la repetición electoral de 2016 solo se mantendrá inalterable la catalana En Comú Podem

Foto: Pablo Iglesias, junto a Mónica Oltra, candidata de Compromís a la Generalitat, y Xulio Ferreiro, candidato de Marea Atlántica para revalidar la alcaldía de A Coruña, en el cierre de campaña del 26-J. (Reuters)
Pablo Iglesias, junto a Mónica Oltra, candidata de Compromís a la Generalitat, y Xulio Ferreiro, candidato de Marea Atlántica para revalidar la alcaldía de A Coruña, en el cierre de campaña del 26-J. (Reuters)

La dirección de campaña de Podemos, constituida este mismo lunes, ha asumido ya que tanto "el partido En Marea" en Galicia como Compromís en Valencia tienen "hojas de ruta distintas" para las próximas elecciones generales del 28 de abril y las europeas del 26 de mayo. De las tres confluencias territoriales que se constituyeron en las elecciones generales de 2015 y en la repetición electoral de 2016, solo se mantendrá inalterable la catalana En Comú Podem. Este divorcio todavía no se refleja en las encuestas, que aglutinan a las distintas confluencias en una misma candidatura. En el último barómetro del CIS, las alianzas En Marea y A la Valenciana sumaban un 3,5% del total de votos de Unidos Podemos, mientras que en los últimos comicios obtuvieron cinco y nueve diputados respectivamente.

Los cuatro diputados de Compromís que formaron parte de la coalición valenciana con Podemos e Izquierda Unida decidieron al inicio de la legislatura mantenerse al margen de la disciplina de Unidos Podemos, integrándose en el Grupo Mixto, mientras que En Marea, con dos diputados de Podemos, dos de Anova y uno de IU, se mantuvo dentro del grupo confederal al igual que los comunes. Durante los últimos meses se han ido incrementando las diferencias internas, hasta el punto de que Podemos, IU y un amplio sector de Anova han roto con la dirección de En Marea, que lidera el juez en excedencia Luís Villares, también viceportavoz del grupo en el Parlamento gallego.

Las diferencias en la confluencia gallega en el Congreso han crecido en los últimos meses y han alejado a los morados de En Marea

Unas diferencias que acabaron de estallar en la votación de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, cuando la diputada de Anova Alexandra Fernández rompió la disciplina de voto de Unidos Podemos en consonancia con las directrices de la dirección en Galicia. El pasado sábado, En Marea aprobó el reglamento y el proceso de primarias para elegir la lista a las generales y europeas, insistiendo en que este espacio representa el paraguas de la unidad popular, mientras que Podemos e IU barajan su propia candidatura manteniendo abierto su conflicto con la dirección recientemente elegida en primarias. Anova explora un encaje con estos últimos.

Baldoví y Oltra, con Íñigo Errejón, cuando todos fueron juntos en las elecciones de 2016. (EFE)
Baldoví y Oltra, con Íñigo Errejón, cuando todos fueron juntos en las elecciones de 2016. (EFE)

Desde Podemos entienden que "si la confluencia en Galicia implica hacer algún cambio", en referencia principalmente a la marca electoral, "tendremos que asumir esa posibilidad". Los diferentes actores se reparten mutuamente responsabilidades ante la fragmentación de En Marea en dos candidaturas y desde el partido instrumental no se descarta tejer alianzas con formaciones soberanistas para las elecciones europeas.

Si Compromís ya había tomado la decisión de concurrir a las elecciones europeas sin Podemos, para liderar una lista con formaciones de la izquierda nacionalista como la Chunta Aragonesista o Més per Mallorca, ahora se consuma el divorcio con la formación morada también para las elecciones generales. El objetivo de Compromís, al igual que el de En Marea, es tener grupo propio en el Congreso. Los valencianos ni siquiera participaron de las conversaciones entre Podem y EUPV para buscar un acuerdo que ambas formaciones sellaron el pasado viernes.

La convocatoria de generales ha cogido a la coalición valenciana en pleno proceso de primarias internas para las autonómicas, de ahí que nadie haya levantado la bandera de tratar de acercar posiciones con Podemos para articular una lista pragmática. Y ello pese a que dirigentes tanto de Iniciativa (partido de Mónica Oltra) como del Bloc Nacionalista admiten que concurrir por separado tendrá consecuencias para ellos y para la formación de Iglesias. En 2016, la plataforma A la Valenciana obtuvo nueve escaños por las circunscripciones valencianas (cinco de Podemos y cuatro de Compromís), que podrían verse reducidos a la mitad si Vox, nuevo actor en el reparto, queda por encima, según estudios internos que manejan. Concurrir juntos podría acercar a la confluencia al segundo puesto en la Comunidad Valenciana, con un 20% de votos. Las doble lista tiene el riesgo de situarlos por debajo del 10%, lo que premiará a los de Santiago Abascal si superan ese porcentaje, un fenómeno que podría repetirse en otras circunscripciones españolas.

La decisión de Podemos y Compromís de no reeditar la confluencia tendrá consecuencias en el reparto de escaños. Y más si Vox logra superarles

La única opción que se ha barajado estos días en Compromís era la de conformar una nueva plataforma para el 28-A al estilo de Más Madrid, es decir, con personalidad jurídica singular que garantizase la conformación del grupo parlamentario propio sin ninguna duda ante la Mesa del Congreso, que vetó la escisión en dos grupos en 2016. Para lograrlo, en esa plataforma tendrían que integrarse los candidatos de Podemos sin que la formación morada firmase su inscripción ante el Ministerio del Interior. Pero se trata de algo que en Podemos no han llegado a contemplar, y que nadie en Compromís ha defendido tampoco con fuerza internamente.

Podemos sí espera volver a ratificar la alianza a nivel estatal con Izquierda Unida y la formación ecosocialista Equo, con quienes la formación liderada por Pablo Iglesias ya firmó un acuerdo marco para presentarse juntos a las generales. Falta ahora negociar los encajes y los puestos que corresponderán a los candidatos de IU y Equo en las listas definitivas.

Para lo que sí se negocia un acuerdo con Compromís es para presentar una candidatura unitaria al Senado. Una lista conjunta a la que incluso se intenta sumar al PSPV-PSOE. Esta operación ya se puso sobre la mesa en 2016, con el objetivo de maximizar la representación y frenar el rodillo de los populares en la Cámara Alta, pero fue directamente Pedro Sánchez quien desautorizó el preacuerdo. Ahora, en cambio, ni siquiera los de Ximo Puig están por la labor de pelear por esa Entesa valenciana. Los sondeos apuntan que los socialistas podrían ser primera fuerza también en la Comunidad Valenciana por la fragmentación de la derecha, lo que podría otorgarles nueve senadores de los 12 en liza en sus tres provincias. En 2016 perdieron los tres que tenían. El acuerdo Podemos-Compromís para el Senado solo sería útil para rascar tres senadores si logran superar a PP o a Ciudadanos y quedar segundos.

Al contrario que en 2016, Puig no está ahora por la labo de pelear la Entesa al Senado con Compromís y Podemos. El PSOE puede quedar primero

El tiempo de las confluencias de Podemos parece tocar fondo dejando entrever las complejidades que desde un principio se manifestaron a la hora de conjugar los intereses parlamentarios y el desarrollo orgánico de cada actor. Una fuente cercana a Villares critica la "irresponsabilidad" de Podemos al considerar que incumplió los acuerdos alcanzados al inicio de la legislatura con los grupos territoriales y que fueron "incapaces de negociar y mantener una relación de respeto y no de sumisión" con los actores que conformaron las confluencias. "Pretendieron homologar toda la pluralidad a su partido, además de mantener una práctica contraria a cualquier principio de confederalidad", añade esta misma fuente.

La ruptura de las confluencias territoriales, tal y como se articularon en las pasadas elecciones generales, abre un nuevo escenario para la formación morada que se suma a la crisis interna del partido generada por el distanciamiento de la alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, y su lanzamiento junto a Íñigo Errejón de la plataforma Más Madrid, con la que concurrirán a las elecciones municipales y autonómicas al margen de Podemos. Todo ello cuando las encuestas sitúan a Podemos muy por debajo de los cinco millones de votantes que obtuvo en las últimas elecciones generales y en un contexto de desmovilización del electorado progresista frente al auge del bloque formado por PP, Ciudadanos y Vox, como se reflejó en las pasadas elecciones andaluzas.

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