NUEVA ETAPA EN LA CASA SOCIALISTA

Fernández: "Un Gobierno en mayoría de Rajoy es peor que uno en minoría del PP"

El jefe de la gestora advierte a quienes creen que es mejor ir a terceras elecciones que es "evidente" que no tendrían un mejor resultado, sobre todo si son vistos como "culpables" de provocarlas

Foto: Javier Fernández, este 3 de octubre en Ferraz, en su primera rueda de prensa como presidente de la gestora del PSOE, tras su primera reunión. (EFE)
Javier Fernández, este 3 de octubre en Ferraz, en su primera rueda de prensa como presidente de la gestora del PSOE, tras su primera reunión. (EFE)

Será el comité federal del PSOE el que decida, pero es evidente que el presidente de la dirección provisional del PSOE, Javier Fernández, es partidario de la abstención al PP, aunque sea cauto. Porque las terceras elecciones serían "la peor" de las soluciones tanto para el país como para el partido, porque ello reforzaría al PP, y "peor que un Gobierno en minoría" de Mariano Rajoy es uno en el que tenga la mayoría. Sobre todo si a esos comicios los socialistas llegaran como "culpables" de haberlas provocados

Fernández fue elegido el sábado presidente de la gestora socialista por el comité federal, ayer lunes presidió la reunión constitutiva en Ferraz y hoy concedió su primera entrevista, a la cadena Ser. Una conversación con Pepa Bueno radicalmente diferente a la que hace justo semana mantuvo con el que entonces mantuvo con el que era aún secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. De camino, la dimisión de la mayoría de su ejecutiva y la traumática expulsión del poder, acentuando el paisaje de un partido en llamas. Eso explica el comportamiento sereno y tempaldo mostrado tanto ayer como hoy por Fernández, intentando sortear los charcos pero también evidenciando que su posición es otra y el viraje que debe dar el PSOE respecto a la investidura, si finalmente lo consuma, no será sencillo. 

Fernández: "Un Gobierno en mayoría de Rajoy es peor que uno en minoría del PP"

El jefe del Ejecutivo asturiano tiene su opinión, aunque en su nuevo cargo, como siempre se encarga de resaltar, ha de ser prudente, "lo más imparcial posible" en un tema crucial que "divide al partido". Y su parecer es que el PSOE no se puede permitir el lujo de ir a nuevos comicios. Fernández argumentó el PSOE debe dialogar, debatir sobre una cuestión, la investidura, que no es "ideológica" (como decía Sánchez), como sería pensar sobre el mercado laboral, la fiscalidad o la provisión de los servicios públicos, sino que se trata de un asunto "político" y "táctico". Un debate sobre "qué conviene" al país y al PSOE. Y añadió una reflexión que ya expresó en el comité federal del 9 de julio y que mejor manifiesta su opinión: hay que decirle a Rajoy que busque acuerdos con otras formaciones. Pero también advirtió entonces a sus compañeros y también hoy: "No vayamos tan lejos [en el no] que no podamos volver, porque hay una cosa peor que un Gobierno en minoría de Rajoy, que es un Gobierno en mayoría" del PP.

Podemos ir a terceras, pero seamos conscientes de que el PP va a tener un mejor resultado, porque hay antecedentes evidentes

El jefe de la gestora se preguntó retóricamente "quién no cree" que los populares vayan a salir reforzados de una nueva contienda electoral. "Eso lo sabe todo el mundo. Nosotros podemos ir a terceras elecciones, pero seamos conscientes de que el PP va a tener un mejor resultado, porque además ya tenemos antecedentes evidentes, sobre todo si llegamos a elecciones como culpables de que efectivamente se produzcan", argumentó. En el PSOE, hay barones críticos con Sánchez como él que prefieren otros comicios que la abstención, por el enorme desgaste que podría ocasionar entre los militantes y los votantes. 

No a un Gobierno alternativo

Fernández convino que aunque el partido no ha "hablado" de la investidura en profundidad, o al menos "no de forma clara", las opciones sobre la mesa se han reducido. La primera, la de un Gobierno con Podemos y los independentistas, que los barones entreveían en las intenciones de Sánchez y que él descarta tajantemente, porque aunque se pueda acordar con los nacionalistas en una comunidad autónoma, no es posible hacerlo para acceder a La Moncloa, porque ahí están en cuestión la política general del Estado, más aún si esas formaciones están en un proceso de desconexión con España. La segunda, la de un Gobierno transversal con Podemos y Ciudadanos. Esa alternativa es "en sí compleja", porque hay "muchos compañeros", entre ellos la presidenta andaluza, Susana Díaz, que creen que no se puede gobernar con 85 escaños, sobre todo a la vista de la situación del país. Él admite ese Ejecutivo con los partidos emergentes, pero el problema es que estos se rechazan. "Y cuando algo no es posible en política es que es falso", subrayó, acusando veladamente a Sánchez de haber creado falsas expectativas. 

"Estamos dando por supuesto que lo que se va a hacer es una abstención, y yo no lo doy. Hay un comité que es soberano y es el el que va a decidir, o las bases"

Otra alternativa es que el PNV acabe apoyando al PP, que los nacionalistas vascos rechazan. Así que, concluyó, solo quedan dos salidas: o que gobierne "la lista más votada" (o sea, el PP) o elecciones, y el PSOE "debe plantearse cuál es la menos mala". A su juicio, la menos gravosa es la primera, precisamente porque otros comicios solo contribuirían a reforzar al PP y debilitar más al PSOE. Aparte de que no tendría candidato. El presidente manchego, Emiliano García-Page, uno de los defensores del mantenimiento del no, retaba al PP a no apostar "frívolamente" por terceras, porque en ese caso los socialistas presentarían un cabeza de cartel "potente". ¿Quién?, le preguntó Bueno, citando por ejemplo la figura del exministro Ángel Gabilondo. "Debería preguntárselo a Emiliano", respondió lacónico.

La presidenta andaluza conversa con una joven en Almonte, Huelva, este 3 de octubre. (EFE)
La presidenta andaluza conversa con una joven en Almonte, Huelva, este 3 de octubre. (EFE)

En todo caso, no hay ninguna decisión tomada. "Estamos dando por supuesto que lo que se va a hacer es una abstención, y yo no lo doy. Hay un comité que es soberano y es el el que va a decidir, o las bases". Así, Fernández no descartaba de plano que se consulte a los militantes, que "son los que mandan en el partido", aunque de nuevo, como avisó ayer, deberá plantearse en el comité y ganarse esa votación. 

Aún no hay fecha para esa reunión del máximo órgano de poder de los socialistas, pero añadió que se convocará "independientemente de que Rajoy dé una señal o no" de acercamiento a su partido, porque además el tiempo apremia: el 31 de octubre, si no hay presidente, se disolverán las Cortes. Esta misma mañana, en la Cope, el ex vicesecretario general del PSOE y eurodiputado Pepe Blanco afirmaba que su partido no cambiará su no si el PP "no mueve ficha", "destapona" la situación y "hace un esfuerzo".

El partido "se ha 'podemizado'"

Así las cosas, el PSOE, dijo Fernández, está "reflexionando", porque lo prioritario es, antes de tomar una decisión sobre la investidura, "rebajar tensiones", puesto que "toda la organización" es consciente de que no puede "volver a ocurrir" lo que pasó el sábado, un comité federal convulso y que mostró descarnadamente la división del partido. Ojalá la tragedia vivida el día 1, señaló, haya servido, como decía el valenciano Ximo Puig, de "big bang", para que todos los dirigentes se den cuenta de que no se puede llevar la tensión "hasta extremos insoportables". El presidente de la gestora admitió que "nadie es culpable en exclusiva" de lo sucedido, y él menos que nadie lo hará por su posición de árbitro, y porque además urge pasar página, ya que si el PSOE no mira "al futuro" después de un episodio "traumático" y "bochornoso" no será capaz de solucionar el problema. Sí contó que ayer llamó al ex secretario general, "estaba comunicando" y finalmente no pudieron hablar. El presidente asturiano quería saludarle, saber "si necesitaba algo" o tenía algo que decir. 

Pedro Sánchez, tras su última comparecencia, el sábado, una vez presentada su dimisión como secretario general del PSOE. (Reuters)
Pedro Sánchez, tras su última comparecencia, el sábado, una vez presentada su dimisión como secretario general del PSOE. (Reuters)

Por eso mismo, aunque "lo primero es España" y deba ser lo que más preocupe a los socialistas, también estos han de velar por la "supervivencia" y "coherencia" internas, porque lo que ha faltado en estos meses es "debate". Un discurso en total sintonía con lo que afirmaba este lunes Susana Díaz. "Ha habido una especie de espiral del silencio porque las bases del partido, lo que están viendo, la corrupción oceánica del PP, genera una natural repugnancia a permitir por omisión que gobierne la lista más votada". Pero los dirigentes, añadió, están "obligados" a pilotar el partido con racionalidad. 

"Ha habido una especie de espiral del silencio porque las bases del partido ven la corrupción oceánica del PP, que genera una natural repugnancia", explica

Fernández rechazó la tesis de Sánchez de que hay un conflicto entre las élites del PSOE y sus bases. Advirtió de que el problema radica en que "se ha 'podemizado' el partido", haciéndole responder de una forma semejante a como lo hace la formación morada, que tiene una cultura distinta. El PSOE, defendió, es una fuerza política con casi 140 años de recorrido, y tiene una forma de "entender la vida y la sociedad" diferente a la de Podemos. "Somos otra cosa".

El reto de la formación, en consecuencia, es volver a ser "un partido de mayorías", y no solo aspirar a hegemonizar la izquierda, y para ello ha de recuperar a "las capas medias" que les ha abandonado. 

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