CRISIS EN LA CASA SOCIALISTA

Sánchez avisa a sus críticos: no dimitirá aunque le tumben su congreso en el comité

Da otra prueba de resistencia y subraya que "por supuesto" que no se irá aunque pierda el sábado, por lo que deja a los barones una sola bala: echarle. Añade que prefiere elecciones a Rajoy

Foto: Pedro Sánchez, en rueda de prensa este 26 de septiembre en Ferraz, tras la reunión de la permanente de la ejecutiva federal. (Reuters)
Pedro Sánchez, en rueda de prensa este 26 de septiembre en Ferraz, tras la reunión de la permanente de la ejecutiva federal. (Reuters)

No contestó a esa misma pregunta por tres veces en la rueda de prensa en la que solemnizó su convocatoria automática de congreso con primarias el 23 de octubre. Pero hoy sí. Hoy Pedro Sánchez sí dejó bien claro que no dimitirá aunque los críticos le tumben su propuesta en el comité federal del sábado. Un aviso para navegantes, puesto que los barones manejan esa posibilidad como alternativa si no consiguen derribarle antes. El secretario general está dispuesto a resistir los embates de sus detractores. Su desafío se agranda. 

Sánchez fue muy taxativo este martes en la Ser, igual que cuando dijo que prefería ir a terceras elecciones antes que facilitar el Gobierno de Mariano Rajoy. Fueron dos de las ideas nucleares que dejó en la primera entrevista de Sánchez en un medio de comunicación desde las elecciones del 26-J. La última se la dio también a la cadena de Prisa, a 'Hoy por hoy', en el último día de campaña de las generales. Sus respuestas eran a su vez la réplica a los planes de decapitación que sopesan los barones y la insistencia a que hablen "claro" si tienen otro proyecto mejor para el PSOE. 

Pepa Bueno le preguntó directamente si pensaba dimitir en caso de que los críticos vetaran por mayoría este sábado en el cómite federal su propuesta de congreso. "Por supuesto que no", espetó. O sea, que dará la batalla hasta el final, y eso quiere decir que si las federaciones más lejanas de Ferraz quieren destronarle solo tienen una única bala, precisamente la más difícil: la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, puesta esta sí que forzaría su caída automática. En efecto, la pérdida de una votación en el comité es una desautorización al secretario general del máximo órgano de poder socialista, pero no conlleva, estatutariamente, ninguna dimisión. Y a ese hecho él se agarra para defender que no se irá. Les venía a decir que si quieren que se vaya, le tendrán que echar. 

Le intentan "imponer" una decisión

Sánchez defendió que al celebrar el congreso, él está asumiendo su "responsabilidad política" y ahora le gusaría saber "qué propuesta tienen y qué solución dan" los barones a los militantes si rechazaran ese cónclave. Dirigiéndose a ellos, les inquirió "por qué se llama reflexión", la que los críticos vienen demandando desde hace semanas, y tambiés después del desastre del 25-S, "cuando quieren decir abstención" al PP para desbloquear el escenario político. El líder argumentó que esa cuestión "esencial" para la vida del partido, debe ser abordada por el PSOE "de una vez por todas". Y el planteamiento que él hace a su organización es decir no a Mariano Rajoy e intentar formar un Gobierno alternativo. "Como líder del PSOE, lo que no se puede hacer es que se me intente imponer una decisión que no comparto para administrarla", añadió para justificar por qué en ningún caso está dispuesto a permitir la investidura del presidente en funciones. 

El líder socialista pregunta a sus detractores por qué hablan de "reflexión" cuando quieren decir "abstención" al PP, y les emplaza a que hablen claro

Ayer Sánchez afirmó que el proyecto que defendería ante las bases sería el de un PSOE "de izquierdas" y no "subalterno" del PP. Hoy precisó que no quería decir que sus críticos estén dispuestos a someterse a Rajoy. "Estoy planteando un debate de fondo político. No digo que Susana [Díaz], Guillermo [Fernández Vara] o Emiliano [García-Page] defiendan esa posición, faltaría más. Digo que la abstención al PP llevaría a esa posición y yo no la quiero". Así que aspira a convencer a los barones en el comité del sábado de que la abstención sería "un error, no táctico, sino de fondo", pues es vital para el futuro del partido, como lo fue, comparó, la decisión de Felipe González de abandonar el marxismo en la década de los 70 del siglo pasado. Porque precisamente el castigo electoral infligido al PSOE, razonó, viene de la percepción de parte de los votantes de que se ha "asemejado" al PP en ciertas materias. 

Sánchez avisa a sus críticos: no dimitirá aunque le tumben su congreso en el comité

Así que "ha llegado la hora de votar", defendió, porque en estos cuatro años —los dos últimos con él de secretario general— ha habido una "pluralidad de voces" que trasladan a la opinión pública la "certeza" de que no hay una "autoridad", una "única voz" dentro del partido, la sensación de que cuando se adopta una decisión "se cumple". Sánchez echaba así la culpa a sus críticos por desestabilizarle y cuestionar sus decisiones. Él no hizo autocrítica. Todo lo contrario, recalcó que con él al frente el PSOE ha resistido un "embate muy duro" como el intento de 'sorpasso', que visto con "perspectiva", se verá como uno de sus "principales logros". 

Asume la distancia con los notables

Sí asumió "toda la responsabilidad" por el hecho de que seis de los siete presidentes autonómicos (todos menos la balear Francina Armengol), los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero o el ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba se hayan distanciado de él. "Es una constatación, es evidente", admitió. Pero de nuevo su fuerza, repitió, se halla en las bases: "Si hay un congreso, se verá si tengo el apoyo o no de los afiliados". "Es hora de que pongamos encima de la mesa las cartas y digamos a los militantes y los votantes cuál es la posición del partido", sostuvo, antes de recordar a los barones que él no les puso "cortapisas" a sus acuerdos en sus comunidades. "¿Por qué ellos sí y yo no?".

"Si hay un congreso, se verá si tengo el apoyo o no de los afiliados", contesta sobre la falta de respaldo de la dirigencia. "Pongamos las cartas encima de la mesa"

Pese a que ha encadenado dos derrotas consecutivas en las generales, y pese al batacazo en las vascas y gallegas del domingo, Sánchez demostró que no tiene miedo a unos nuevos comicios. Bueno le preguntó qué ocurriría si se cumple el guión previsto: que Albert Rivera mantenga su veto a Pablo Iglesias, y viceversa. ¿Permitiría un Gobierno del PP o iría a elecciones? ¿Dañaría más a España unos terceros comicios o Rajoy? "Para un país, unas elecciones no son una mala solución", y es peor, alegó, que desde la izquierda se intente "indultar a un presidente del Gobierno" acosado por la corrupción. Y añadió: "Creo que Mariano Rajoy no puede seguir siendo ni un cuarto de hora más presidente del Gobierno". 

La presidenta andaluza, Susana Díaz, el pasado 19 de septiembre en Moriles, Córdoba. (EFE)
La presidenta andaluza, Susana Díaz, el pasado 19 de septiembre en Moriles, Córdoba. (EFE)

Pero la progresión del PP, recordó Bueno, es ascendente: 123 escaños el 20-D, 137 el 26-J, mayoría absoluta en Galicia el 25-S. El líder socialista confesó que le "preocupa" que el Mariano Rajoy de los "recortes" y la "corrupción" siga obteniendo esos resultados, pero con ellos "no ganó las elecciones" porque no le han permitido gobernar, y España está dotada de un sistema parlamentario. 

En cualquier caso, los partidos emergentes habrán de asumir la "responsabilidad" si perpetúan sus rechazos mutuos. Y él, por su parte, les ofrecerá una propuesta "generosa", como ya enunció el sábado desde Gavà, Barcelona: Eso quiere decir "hablar de todo", de la opción de un Gobierno de coalición, con "independientes de prestigio", que a los dos años "se plantee una cuestión de confianza"... En definitiva, lo mismo que ofertó, sin éxito, en la agonía de la pasada legislatura

Hablará con los independentistas

Los tiempos serán muy ajustados, según el calendario aprobado ayer lunes por la permanente. Sánchez, no obstante, insistió en que hay tiempo de sobra, porque el 11 de octubre acaba la recogida de avales y en los días 12 y 13 se resuelven la proclamación de los candidatos a las primarias internas y los recursos. Si nadie más se enfrenta contra él —que es lo que busca, ya que Susana Díaz tendría que activar ya los mecanismos de sucesión en la Junta de querer competir contra él—, no haría falta llegar a la votación del 23 de octubre, por lo que el tiempo disponible para negociar sería mayor. Pero "si hay voluntad", subrayó, se puede cerrar un pacto "en días". Pero antes necesita tener "a todo el partido detrás", y no que ocurra como ahora, que le falta "credibilidad" para ir a hablar con Rivera o Iglesias pues estos le echan en cara el debate interno en las filas socialistas, que también hace que el PP no se mueva. 

La hoja de ruta que defiendo es sí a un Gobierno alternativo. Necesito al partido detrás. Si no lo tengo, difícilmente se podrá lograr

Su alternativa, en consecuencia, es un Gobierno transversal con Podemos y Ciudadanos y "con capacidad de hablar con las fuerzas nacionalistas". Con los independentistas conversará, aseguró, y les dirá el planteamiento del PSOE, y "que cada cual decida". Sánchez de nuevo criticó a sus detractores por no quejarse cuando el PP pactó con CDC y PNV para garantizarse la Mesa del Congreso y vieran bien que gobernase con su apoyo. Porque si lo que dejan entrever es que después de la abstención el PSOE tendría que apoyar los Presupuestos y otras leyes del PP, él diría "no". Se pregunta, por tanto, "qué ofrecen para Cataluña" los que no están de acuerdo con él en sus filas. 

El secretario general añadió que para él no cambia nada que el Govern ponga encima de la mesa el referéndum unilateral, "no cambia" su "hoja de ruta", porque ese desafío lo que evidencia es "la urgencia" de abordar el conflicto con Cataluña, ya que cuatro años de mayoría absoluta del PP no han servido para "nada". 

"Tengo ganas. Es hora de plantear un debate en serio, decirnos las verdades, cuando la militancia vote, tenga una única voz, la de su secretario general". Porque las "discrepancias" son las que han lastrado al PSOE. Faltan días para saber si esa hoja de ruta que tiene en mente la podrá llevar a cabo o no. 

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