las cortes se disuelven el 31 de octubre

El órdago de Sánchez obliga a un casi imposible acuerdo exprés en solo cinco días

La propuesta de Sánchez para celebrar primarias el 23 de octubre obligaría a que la última oportunidad para una investidura y evitar así terceras elecciones tuviera lugar a finales de octubre

Foto: El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy (i), en su turno de réplica tras la intervención del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el debate de investidura. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy (i), en su turno de réplica tras la intervención del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el debate de investidura. (EFE)

"Hasta después de las vascas y gallegas, no se moverá nada". La afirmación salía sin excepción de todos los partidos políticos, que ahora miran con gran expectación el resto de fechas clave en el calendario, todas ellas bajo el sello del PSOE. Cuando apenas falta un mes para que los plazos constitucionales venzan, se disuelvan las Cortes y haya una convocatoria oficial de terceras elecciones en España, Pedro Sánchez lanzó una arriesgada propuesta que elevará al comité federal este fin de semana: celebración de primarias internas el 23 de octubre para elegir el nuevo secretario general del partido. Tanto si los dirigentes territoriales aceptan la proposición como si el PSOE decide fijar una nueva hoja de ruta y liderar una alternativa de gobierno... la maniobra de Sánchez deja prácticamente como única opción la última semana de octubre para intentar un último debate de investidura [consulta aquí en PDF el calendario aprobado por la ejecutiva socialista], porque las Cámaras se disolverían, si no hay nuevo presidente, el lunes 31 de octubre.

El órdago de Sánchez obliga a un casi imposible acuerdo exprés en solo cinco días

Con el futuro del Partido Socialista abierto en canal y el presidente en funciones decidido a no volver a una investidura sin los apoyos necesarios, la posibilidad de que los españoles acudan a las urnas por tercera vez en un año lidera ya todas las quinielas. Aun así quedaría una última bala para evitarlas, en caso de que hubiera un entendimiento entre las distintas fuerzas políticas, que conllevaría varias jornadas de verdadero estrés político e institucional. En primer lugar, porque para que el Rey designe un nuevo candidato a la investidura —a tavés de la presidenta del Congreso, Ana Pastor— necesariamente ha de producirse una ronda de contactos, como marca el artículo 99 de la Constitución. Inmediatamente después, Ana Pastor debería convocar el pleno de investidura. Aun así, sería posible cumplir con los pasos marcados en la Carta Magna en la última semana del próximo mes, ya que el reglamento del Congreso permite una flexibilidad hasta el momento no utilizada.

Todo dependerá de los acontecimientos próximos en las filas socialistas. Si el comité federal acepta la celebración de primarias y Sánchez rivaliza con otro candidato en las mismas, será decisión del próximo secretario general el rumbo que tome el partido. De la misma forma, si Sánchez revalidara su cargo como líder del PSOE y decidiera liderar una alternativa sabiendo que cuenta con los apoyos necesarios —Podemos y los nacionalistas, ya que Ciudadanos desecha un pacto en el que esté Pablo Iglesias—, se sometería a la confianza de la Cámara Baja en la última semana de octubre. Solo en caso de que el comité federal no aceptara la convocatoria de primarias y Sánchez terminara con las voces críticas, habría un mayor margen de actuación. Preguntado el equipo del jefe de Ferraz cómo va a armar un acuerdo en menos de una semana, responden lacónicamente: "Con voluntad, todo es posible y sobra tiempo".

Pedro Sánchez, en su rueda de prensa posterior a la reunión de la permanente del PSOE, este lunes. (EFE)
Pedro Sánchez, en su rueda de prensa posterior a la reunión de la permanente del PSOE, este lunes. (EFE)

El propio Mariano Rajoy compareció este lunes por la tarde al finalizar el comité ejecutivo del PP y se mostró prudente hasta ver cómo evoluciona el 'impasse' en el que está el Partido Socialista. Aun así, el presidente en funciones prometió "dar la batalla" y seguir en su intento por formar Gobierno con el acuerdo alcanzado con Ciudadanos y Coalición Canaria, que le permitió acudir al Congreso con el apoyo de 170 diputados, a solo seis de la mayoría absoluta.

Otro escenario inédito y los avisos del Rey

La mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo en Galicia y la amplia ventaja conseguida por Íñigo Urkullu en Euskadi confirman que los resultados de ambos comicios no tienen por qué afectar el actual escenario de bloqueo nacional. Sobre todo porque el candidato del PNV no necesita al PP ni al PSE para ser reelegido lendakari, aunque el PP volvió a ofrecer su apoyo en País Vasco a cambio del suyo en el Congreso de los Diputados. Cuando se cumple un año del Gobierno en funciones y con las terceras elecciones cerca de convertirse en una realidad, España camina de escenario inédito en escenario inédito.

Incluso el Rey ha dado dos avisos públicos a los partidos políticos alertando, como ya dijera en su discurso de la Nochebuena pasada, que el diálogo y los pactos son necesarios en la nueva forma de hacer política. Lo hizo a los pocos días de la fallida investidura de Rajoy, cuando lanzó una advertencia aprovechando un comunicado de Zarzuela en el que expresaba que de momento no abriría una nueva ronda de contactos hasta que los distintos líderes retomaran sus conversaciones en busca de un acuerdo. Aquel 'toque de atención', recordando que "la pluralidad emanada de las urnas", tanto en diciembre como en junio, conlleva "una nueva forma de ejercer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso", constituyó un paso más por parte del monarca.

El rey Felipe VI, durante su intervención en la ONU. (Reuters)
El rey Felipe VI, durante su intervención en la ONU. (Reuters)

Y lo volvió a hacer de alguna forma el pasado 21 de septiembre en el foro internacional de la ONU celebrado en Nueva York, donde pese a pronunciar un discurso tranquilizador por el bloqueo político existente en España, reconoció ante los principales dirigentes de las potencias mundiales "la conyuntura compleja" en el país, que deberá superarse "con diálogo, compromiso y sentido del deber".

Por el momento, Felipe VI decidió no reunir de nuevo en el Palacio de la Zarzuela a los líderes con representación parlamentaria, y previsiblemente no lo hará si no hay un acuerdo suficiente cerrado entre varias fuerzas políticas. En caso de que hubiera un último intento en la semana final de octubre, la presencia del Rey en la Cumbre Iberoamericana se vería amenazada, así como la del presidente en funciones. Una cita que, como tantas otras, la jefatura del Estado podría verse obligada a modificar por culpa del bloqueo político.

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