EL SEGUNDO TIEMPO DE DIÁLOGO TRAS EL FRACASO DE RAJOY

Sánchez usa el caso Barberá como ariete para llamar al acuerdo a Podemos y C's

El líder socialista pregunta a Iglesias y Rivera qué más "razones" necesitan para levantar sus "vetos" y construir juntos un Gobierno "regeneracionista" que ponga fin a la era Rajoy

Foto: Pedro Sánchez, acompañado por el candidato socialista a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, este 13 de septiembre en Lugo. (EFE)
Pedro Sánchez, acompañado por el candidato socialista a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, este 13 de septiembre en Lugo. (EFE)

Otra vez la coyuntura viene a reforzar, o eso entiende el PSOE, los argumentos de Pedro Sánchez y su continua apelación a Podemos y Ciudadanos a que levanten sus "vetos" cruzados. Antes fue el caso de la promoción de José Manuel Soria al Banco Mundial minutos después de fracasada la investidura de Mariano Rajoy. Ahora es la apertura de la causa contra Rita Barberá. Una nueva mancha en el largo historial negro del PP que, para el líder socialista, debe convencer a los dos emergentes para construir juntos ese Ejecutivo "regeneracionista"

Sánchez pisó este martes Lugo, ciudad que su partido gobierna, e intervino junto al candidato a la Xunta, Xoaquín Fernández Leiceaga, pocos minutos después de que el Tribunal Supremo abriera causa contra la exalcaldesa de Valencia y todavía senadora por blanqueo de capitales. "¿Qué razones necesitan aquellos partidos que se presentaron el 20 de diciembre y el 26 de junio diciendo que iban a cambiar la vida política en España y que iban a regenerar la vida democrática en nuestro país para dejar atrás los vetos y poner en marcha un Gobierno regeneracionista y de cambio en nuestro país? ¿Qué más razones? Ninguna, ninguna", dijo el secretario general de corrido. En Madrid, el portavoz socialista en el Senado, Óscar López, consideraba "insostenible" la posición de Barberá, exigió su dimisión, advirtió de que la sucesión de investigaciones permiten hablar del "caso PP y caso Rajoy" e invitó a Rivera a que demande la salida de la exalcaldesa valenciana, algo que el jefe de la formación morada ya ha hecho.

El mensaje de Sánchez en esta campaña de las gallegas y vascas del 25-S es prácticamente calcado, con pequeñas modificaciones. Pero la presión va en aumento. Su apelación es cada vez más directa, pese a que es consciente de que no le será posible —al menos, si nos atenemos a las afirmaciones de Albert Rivera y Pablo Iglesias— dar vida a su sueño porque los dos partidos emergentes se repudian. El llamamiento al diálogo, a que las nuevas formaciones se avengan a sentarse y hablar, es continuo. El líder del PSOE entiende que hay un elemento que les une y que puede ser la piedra angular a partir de la cual construir un consenso de mínimos: la regeneración democrática. Razón por la que siempre coloca la corrupción del PP en el frontispicio de sus discursos, sabedor igualmente de que a Génova le espera un otoño judicial muy caliente. Y aunque reciba el no de Iglesias y Rivera, siempre podrá alegar, así lo cree Ferraz, que ambos han "bloqueado" un Ejecutivo y condenado al país a nuevas elecciones. 

Sánchez usa el caso Barberá como ariete para llamar al acuerdo a Podemos y C's

No eran así antes del 20-D

"Antes se llevaban muy bien y no sé qué les ha pasado", deslizó Sánchez durante su mitin en Lugo, para recalcar que antes del 20-D los jefes de Podemos y C's tenían más puntos de conexión y se decían opuestos a la vieja política. "Con sus vetos, bloquean ese cambio, bloquean la regeneración democrática. Yo les digo a Iglesias y a Rivera que sé que el camino del cambio es difícil, que exige de cesión, de renuncia, del entendimiento de tres partidos. Yo les insto, les pido que emprendamos juntos el camino del cambio, porque son muchas cosas las que podemos cambiar para bien, que se dejen atrás los vetos y comencemos a trabajar juntos para cambiar este país y poner fin al Gobierno de Rajoy. Eso les pido públicamente". 

"Les pido que emprendamos juntos el camino del cambio, porque son muchas cosas las que podemos cambiar para bien", argumenta el líder socialista

Sánchez, además, reiteró su no a Rajoy, después de casi presumir de que la derecha esté "disgustada" con él y con su partido y de que el presidente en funciones le eche la "culpa de todos los males". Como ya hiciera el sábado, el secretario general subrayó que no es una cuestión de veto personal a Rajoy. Es más que eso, afinó: el "adversario" de los socialistas "no tiene nombres y apellidos", y se llama "corrupción, desigualdad y desempleo". "Y por eso votaremos y votaremos siempre no a Mariano Rajoy como candidato a la Presidencia del Gobierno". Sánchez aseguró que su partido se había probado responsable todo este tiempo: tras el 26-J, dijo, reconoció la victoria del PP y fue "respetuoso" con los movimientos y los tiempos del jefe del PP. A renglón seguido enfatizó que la "responsabilidad" no es "reforzar" aquello que el PSOE quiere combatir, sino ser fiel y leal a los votantes de izquierdas que le dieron su confianza en las urnas. 

Pedro Sánchez, durante su intervención en Lugo. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su intervención en Lugo. (EFE)

Por lo demás, Sánchez dedicó el resto de su intervención en la plaza de Anxo Fernández de Lugo a proyectar la figura de Leiceaga y criticar al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, el cual practica "la política de brazos cruzados" de su jefe de filas, Rajoy. Así que "la única papeleta que garantiza el cambio" es la del PSOE y "solo Xoaquín sacará a Galicia de la parálisis", frases que eran recicladas de sus mítines de campaña de las generales.

El secretario general afeó a Feijóo que diga que su comunidad es una "isla", cuando allí, como en otros lugares donde gobierna el PP, hay "recortes, corrupción y mentiras". También le presentó como un dirigente que no está entregado a su tierra porque piensa más en su carrera en la arena nacional. "El proyecto de Xoaquín se llama Galicia, y el de Feijóo, Madrid". 

El secretario general también reivindicó su partido frente al "conglomerado de silas que representan un sumatorio" como es, a su juicio, En Marea, y que sirve para "esconder la presencia de Pablo Iglesias y de Podemos". Sánchez pidió a los electores que elijan a su formación como primera fuerza de la izquierda: "El cambio es como una nave, y el rumbo es el progreso y la justicia social, y el timón debe ser el PSdeG. Así de sencillo". Una llamada, pues, a que no se consume el 'sorpasso' que pende como amenaza, según algunas encuestas. 

Sánchez usa el caso Barberá como ariete para llamar al acuerdo a Podemos y C's

Ferraz, a Fernández Vara: "Que levante el teléfono y llame a Sánchez"

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, reconoció el lunes en 'Espejo público' que llevaba dos meses sin hablar con Pedro Sánchez, desde el anterior comité federal. 

La dirección socialista vino a expresar que esa incomunicación se rompe tan fácilmente como descolgando el auricular. "No entiendo esas declaraciones y esa denuncia pública de ausencia de conversación cuando es tan fácil como levantar el teléfono" y llamar a Sánchez, dijo Isabel Rodríguez, portavoz adjunta del Grupo Socialista, en 'Las mañanas de RNE'. Según la número tres del partido en el Congreso, Vara sabe que "puede llamar en cualquier momento al secretario general", informa Efe. 

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