otra piedra en el camino a la investidura

Génova prepara la renuncia de Barberá para evitar que su causa dinamite a Rajoy

Tras el escándalo de Soria, el líder del PP tiene complicado justificar la permanencia de la exalcaldesa de Valencia en el Senado. La apertura de la causa reactiva el expediente interno de Génova

Foto: Barberá, con Rajoy y Camps, en las Fallas de Valencia. (EFE)
Barberá, con Rajoy y Camps, en las Fallas de Valencia. (EFE)

A Mariano Rajoy se le acumulan los palos en las ruedas en su camino hacia la investidura, no ya porque siga sin contar con apoyos suficientes en el Parlamento con la resistencia del PSOE a propiciar el nombramiento, sino porque los líos internos van minando los argumentos de los socialistas para prestar su abstención. Primero ha sido el escándalo del frustrado nombramiento del exministro José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial. Ahora, la causa abierta por la Sala Segunda del Tribunal Supremo contra Rita Barberá abre otro frente con la rápida respuesta del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que ya ha advertido de que el pacto para hacer presidente a Rajoy será papel mojado si la exalcaldesa de Valencia sigue en su escaño de senadora.

Si Barberá no dimite, se la invitará a que lo haga en cuanto sea llamada a declarar. La alternativa es una expulsión como la de Pedro Gómez de la Serna

Formalmente, la situación procesal de Barberá no ha cambiado, pero se ha dado el primer paso para que declare como investigada. Lo lógico es que ahora el instructor, Cándido Conde Pumpido, envíe el suplicatorio al Senado, que la Mesa tendrá que aceptar, siguiendo la tradición política y jurídica. “Hay que tomar una decisión. Esto es una piedra más. Es verdad que no está formalmente imputada, pero la apertura de la causa es la antesala”, sostiene un alto responsable del Partido Popular en la Comunidad Valenciana. La presión es cada vez mayor en el seno del propio partido de la gaviota para que la senadora renuncie y rebaje la polémica mediática que la rodea y que salpica al PP. Cuadros regionales en Valencia, pero también en Madrid, están muy cansados con la polémica de Barberá. Creen que debería haber dado un paso atrás hace tiempo "para no perjudicar al partido".

El ex fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, instruirá la causa contra Barberá. (EFE)
El ex fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, instruirá la causa contra Barberá. (EFE)

Fuentes populares señalan que el expediente informativo abierto por el comité de derechos y garantías en Génova a Barberá y los concejales y asesores del grupo municipal imputados por blanqueo de capitales estaba en el congelador a la espera que ver qué pasaba con el Supremo. Ahora este expediente se reactivará. “En cuanto la imputen, el partido le pedirá que se vaya. Es lo mismo que ocurrió con Pedro Gómez de la Serna. No puede haber excepciones con esto, y más en estos momentos”, afirman las mismas fuentes en referencia a la interinidad de Rajoy y la necesidad de contar con apoyos parlamentarios.

En la dirección nacional parecen tener clara esta posición. En las conversaciones mantenidas entre Madrid y Valencia hay un consenso en que si Barberá no dimite, se la invitará a que lo haga. Tampoco se descarta su expulsión, aunque lo lógico es que ella abandone antes."Estoy convencida de que hará lo que sea mejor para el Partido Popular y para defender su inocencia, en la cual yo creo", ha señalado de forma sucinta la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que se encuentra en Galicia con motivo de la campaña por las elecciones autonómicas. Una frase que en las filas populares se ha interpretado como un distanciamiento de los que hasta ahora han sido los dos principales apoyos de la senadora, Cospedal y el propio Rajoy. De momento, hoy ya ha comunicado que no aparecerá por el Senado y que va a estudiar el auto del Supremo. Las cámaras de televisión han vuelto al portal de su casa para tratar de cazarla. 

En las filas del PP se especula incluso con una salida de Barberá al grupo mixto que le permita mantener el fuero y evitar el paseíllo en un juzgado ordinario

El problema para solicitar formalmente la salida de Barberá es que tiene que producirse la imputación (investigación) formal, algo que puede tardar todavía algunas semanas. Para adelantar la renuncia, tendría que producirse un acuerdo entre la exalcaldesa y Rajoy. Barberá se ha resistido como gato panza arriba a dejar su escaño, no solo porque ello supone un humillante cierre a su dilatada carrera política, sino porque significa que automáticamente su causa se fundirá con la que instruye el juez Víctor Gómez en Valencia contra el resto de concejales y asesores del PP de Valencia por blanqueo. Si hasta ahora la senadora observaba el baile judicial desde la altura del balcón de su casa, tendrá que bajar a la arena y someterse al turno de declaraciones en la Ciudad de la Justicia de Valencia, como el resto de los investigados, al haber perdido el fuero. Esta es una de las razones por las que hoy se especulaba incluso con una salida al grupo mixto del Senado que permitiese a Barberá conservar el aforamiento y a la vez distanciarse del PP para que Rajoy no resulte dañado.

Aunque la opinión generalizada en el PP es que Barberá debe irse, las declaraciones públicas siguen siendo ambiguas. El vicepresidente del Senado, el popular Pedro Sanz, instaba este martes a Barberá a dar las explicaciones oportunas tras analizar el auto y tomar las decisiones correspondientes. "Si esa decisión coincide con lo que piensa el partido y el grupo parlamentario, estupendo", ha recalcado el vicepresidente del Senado, quien ha añadido que, "si no coincide", el grupo tomará la decisión que corresponda después de "analizar la situación", recoge EFE.

El ministro Catalá la defiende

Por contra, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, parecía más partidario de exprimir el reglamento interno de los populares: "Nosotros hemos sostenido siempre que ser investigado, como lo denomina la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en una primera fase de la actuación procesal penal no es suficiente para llevar a cabo la exigencia de responsabilidades políticas sino que debe ser en la segunda fase, la de estar encausado, la de apertura de juicio oral, cuando se pueden exigir responsabilidades", ha dicho Catalá. Añadiendo: "En ese sentido, mantenemos ese planteamiento y por tanto yo creo que cuando hay una apertura del juicio oral es cuando hay que exigir responsabilidades a los políticos". 

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