SÉPTIMO COMITÉ FEDERAL DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

Sánchez rompe su silencio ante un comité marcado por la división por la investidura

El líder interviene después de 13 días de mutismo para fijar la posición del PSOE tras haber recibido a los barones. El no a Rajoy está claro, pero no la hoja de ruta a seguir si no logra los apoyos

Foto: (Ilustración: Raúl Arias)
(Ilustración: Raúl Arias)

Ya no puede resguardarse de la tormenta en la madriguera ni reflexionar bajo el sol de su lugar habitual de veraneo, en Mojácar. Pedro Sánchez sale de su escondite, de su mutismo, en el que se instaló desde la noche del 26-J, hace 13 días. Ha aguantado casi dos semanas sin responder a preguntas, sin fijar posición, sin adelantar qué hará con los 85 escaños que le dieron las urnas, con la investidura, con el Gobierno. Pero la veda se rompe este sábado.

Hoy se celebra el séptimo comité federal de los socialistas desde las generales del 20 de diciembre. Otra reunión del máximo órgano de poder del partido marcada por una tensión interna que no se resolverá hasta el siguiente congreso, otra cita que llega precedida por una enorme expectación y en la que el PSOE debe cincelar su hoja de ruta, siquiera provisional, para las próximas semanas. Ya han hablado todos los poderes del partido, hasta Felipe González y Alfonso Guerra. Ahora falta que lo haga el secretario general, y lo hará a partir de las nueve y media de la mañana.

Ferraz y la mayoría de barones descartan que se pueda intentar un "Gobierno alternativo" en caso de que el presidente en funciones no logre su reelección

Entonces se sabrá si se limita a anunciar el no rotundo a la investidura de Mariano Rajoy o si se saca un as de la manga, como la consulta a la militancia o la posibilidad de que ensaye un pacto alternativo en caso de que el presidente en funciones se choque contra la pared y no logre reunir los apoyos suficientes. Dos opciones que han agitado el debate interno en los últimos días y que han sido defendidas con mayor o menor ahínco -o cuando menos, toleradas- por sus acólitos, los barones que le guardan lealtad y que creen que el PSOE no puede abjurar del rechazo total al PP para pasar a la abstención. Los críticos no contemplan, en cambio, que Sánchez deba ni pueda optar a ningún Gobierno, porque su único sitio es el de la oposición.

Sánchez rompe su silencio ante un comité marcado por la división por la investidura

La puerta de Armengol, Iceta y Tudanca

En principio, no se prevé que el líder socialista se acoja a la vía patrocinada por sus fieles. Varios barones que este viernes procesionaron hasta su despacho se llevaron la impresión de que el jefe no tiene entre sus manos tentar una segunda investidura, según confesaron a la salida. Pero las alarmas entre los críticos existen, porque el poso de desconfianza en él se ha reactivado tras las apuestas públicas y nítidas a favor de un "Gobierno alternativo" de la presidenta balear, Francina Armengol; el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y el secretario general castellanoleonés, Luis Tudanca.

Sánchez criticará la "parálisis" de Rajoy que, tras casi dos semanas después del 26-J, sigue "esperando a que otros les solucionen los problemas"

Ferraz, no obstante, ha cerrado la puerta a ese plan b. Al menos, eso hicieron ayer los portavoces de Congreso y Senado, Antonio Hernando y Óscar López, ambos hombres de la confianza de Sánchez. La opción de volver a intentar un acuerdo con las dos formaciones emergentes, esgrimieron, se ha evaporado porque ambas fuerzas se rechazan mutuamente. "Pudo ser. Pero hoy ya no es posible. Los vetos entre Podemos y Ciudadanos hacen imposible a transversalidad", apuntó Hernando, quien añadió que cree que el líder comparte su planteamiento. "Nada ha cambiado" desde el 20-D y "no parece que Podemos y Ciudadanos dejen de vetarse", señaló por su parte López.

Según adelantaron fuentes del entorno del secretario general, Sánchez trasladará en su intervención la posición "unánime" de los barones, puesto que todos, "sin excepción, coinciden en la necesidad de votar no a la investidura de Rajoy, en caso de que decida presentarse a ella, algo que está por ver". También criticará la "parálisis" del presidente del Gobierno que, casi dos semanas después del 26-J "continúa esperando a que otros les solucionen los problemas".

Pedro Sánchez, en su última intervención pública, en la noche del 26-J en Ferraz. (Reuters)
Pedro Sánchez, en su última intervención pública, en la noche del 26-J en Ferraz. (Reuters)

Todos, es cierto, están de acuerdo en que del comité federal de este sábado salga un no a Rajoy y al PP. Pero la hoja de ruta sigue sin estar clara, y ahí es donde afloran las diferencias ostensibles, que se cruzan asimismo con las distintas trincheras que siguen intactas en la pugna interna, en la que se ventila el poder y el cetro del PSOE y la continuidad de Sánchez. Porque quienes creen que, si la investidura del jefe del Ejecutivo en funciones embarranca, el líder socialista podría dar un paso al frente son los barones que le son más cercanos, así como los miembros de su dirección (aunque en minoría) que integran su círculo de confianza. Ellos son los que sostienen también que el no a los populares debe ser definitivo.

La tramontana de por medio

El exponente más claro de esta corriente de opinión es Armengol, la que abrió el debate el miércoles tras su encuentro con Sánchez. Iceta compartió su planteamiento, con matices, porque entendía que un "Gobierno alternativo" es una más de las diversas opciones posibles en caso de un batacazo de Rajoy en su búsqueda de la reelección. La divergencia de ambos con la línea que se iba asentando con el paso de los días -no ahora, pero abstención posible en el futuro- puso en guardia a los críticos. La crispación quedó patente con el rejonazo del presidente aragonés a Armengol: la acusó de tener la "mente alterada" por "la tramontana". Declaraciones por las que se disculpó incluso este viernes. "Será que la tramontana también sopla en Burgos, pero yo creo que si Rajoy vuelve a fracasar, Pedro tiene el derecho y el deber de intentarlo por el bien de los españoles", señaló Luis Tudanca para mostrar su alineamiento con Armengol.

Los líderes más cercanos se apuntan al no definitivo al PP. De entre ellos, unos creen posible ensayar un pacto, otros prefieren no adelantar escenarios

Otros barones cercanos a Sánchez coincidieron en ese no definitivo a Rajoy, sin que quepa la abstención de última hora, pero no defendieron explícitamente que Sánchez pruebe por segunda vez la investidura. Fue la postura de los líderes de Murcia y Cantabria, Rafa González Tovar y Rosa Eva Díaz Tezanos, más la presidenta de la gestora gallega, Pilar Cancela. Las secretarias generales de Euskadi y Madrid, Idoia Mendia y Sara Hernández, también de la cuerda del jefe, no se situaron en la hipótesis de un Ejecutivo alternativo. Pero ambas acudieron a Ferraz en la primera jornada de la ronda de contactos, el martes, antes de que plantearan esa hoja de ruta Armengol e Iceta.

Sánchez rompe su silencio ante un comité marcado por la división por la investidura

Los barones críticos, que son los de mayor peso orgánico porque además presiden las comunidades en manos de los socialistas más pobladas, plantean otro itinerario. No a los populares de entrada, pero con la posibilidad de que se revierta si Rajoy logra reunir más apoyos que los propios (137 escaños) y suma a su proyecto a otras formaciones de derecha, como Ciudadanos (32), PNV (5) o Coalición Canaria (1). Ellos no anuncian la abstención futura -término ya tabú por ahora- porque entienden que es darle el trabajo hecho al PP, ponerle en bandeja que se acomode en la fórmula "cómoda", la del "acoso" a los socialistas para que le presten sus votos sin tan siquiera forjar un acuerdo con sus afines ideológicos. Pero sí dejan entrever que puede ser el escenario inevitable, "muy de vértigo" -en palabras del manchego Emiliano García-Page-, aunque no deseado para ninguno.

No hay "nada definitivo"

"El PSOE irá a resolver problemas cuando Rajoy sea activo, no diletante", "lo que no se nos puede pedir es que eso [la abstención para evitar unas terceras elecciones] sea el primer plato", "que Rajoy como mínimo dé un pasito para intentar conformar gobierno", apuntó el extremeño Guillermo Fernández Vara, que matizó su posición inicial -la "abstención mínima"- para amoldarse a la senda marcada por el resto de presidentes socialistas críticos, que prefieren no descubrir todas las cartas ahora. "En la vida nunca se puede decir 'definitivo' a nada", verbalizó Page. "Lo que tiene que hacer el PP es trabajar", abundó Lambán, sin querer situarse en escenarios ulteriores. "No hay que correr más que el futuro", había afirmado el miércoles el valenciano Ximo Puig.

Sánchez rompe su silencio ante un comité marcado por la división por la investidura

En idénticas tesis están Susana Díaz y Javier Fernández. Los dos pasaron este viernes por la tarde en Ferraz y los dos rehusaron hacer declaraciones. La presidenta andaluza se remitió a la opinión que ella misma ha ido recalcando en los últimos días: nada de ser "cómplice" del PP, no a la gran coalición... pero el PSOE debe estar en la oposición, sí o sí, para desde allí "reconstruirse". De hecho, esta es la línea argumental constante de los críticos: los socialistas -o sea, Sánchez- deben asumir el papel dejado por las urnas el 26-J y no acariciar ni remotamente el Gobierno, pues perdieron votos y escaños respecto al 20-D.

Los barones críticos subrayan que el PSOE debe irse a la oposición y dejan entrever que se puede abstener siempre y cuando Rajoy mueva ficha y "trabaje"

Y es que los contrarios a Sánchez le recriminan en privado que, debido a la estrategia "coordinada" de Armengol, Iceta y Tudanca, se ha resituado el debate de la investidura para opacar el análisis de los pésimos resultados de las últimas generales. Lambán lo sacó a relucir, al recordar que la representación parlamentaria ha caído a la mitad en cinco años: de los 169 de la legislatura 2008-2011 a los 85 de junio. Más aún, los críticos interpretan que el secretario general quiere "alimentar" la expectativa ficticia de una investidura para "ganar tiempo" y poder retrasar el congreso federal ordinario, que debería haberse celebrado en febrero y que está aplazado 'sine die'.

Sánchez rompe su silencio ante un comité marcado por la división por la investidura

El gesto de distanciamiento más ostensible lo protagonizó Díaz. Su reunión fue la más corta de las 14 mantenidas hasta el viernes. Apenas 20 minutos. "Mi opinión ya la conocen, yo he venido a escuchar al secretario general y lo que él tenga que contar lo contará cuando estime adecuado, hoy o mañana [por este sábado]", se escurrió la presidenta andaluza a la salida. Díaz lleva días diciendo que ya le corresponde hablar al líder, no a los barones.

El enredo con la investidura no se entiende sin tener en cuenta que sigue pendiente la pugna interna y la batalla sobre la continuidad de Sánchez en Ferraz

Hoy es el día. Hoy se verá qué cartas descubre Sánchez y en qué términos, y si satisface a los barones. También se sabrá si la posición del partido se plasma en una nueva resolución que reemplace a las vigentes -las emanadas por el comité federal después del 20-D- o basta con el compromiso verbal del líder, que muchos creen que es suficiente. Y si un posible viraje queda en manos de él y de su dirección -como ha apuntado Page, para cargarle el muerto de una hipotética abstención- o bien se requiere otra reunión del máximo órgano del PSOE. El secretario general cuenta sus planes, pero algunos mantendrán la espada en alto por si se descuelga con una sorpresa.

El as en la manga: ¿consulta a las bases?

En los últimos días mucho se ha hablado de otra posibilidad: que Pedro Sánchez, ante la patente división interna en el PSOE sobre qué hacer, recurra a las bases para que deshagan el entuerto y, de paso, buscar un nuevo baño de ratificación como líder. La presidenta Francina Armengol se lo propuso directamente, y otros barones cercanos, como Luis Tudanca o Rafa González Tovar, aunque no creen necesario activar ahora el resorte de la consulta porque el partido está ahora mismo en el no a Mariano Rajoy, sí estiman que puede ser una ayuda "fantástica". 

No es lo que juzgan los críticos. El manchego Emiliano García-Page y el extremeño Guillermo Fernández Vara, de hecho, señalaron las contraindicaciones. "No soy contrario a que se consulte, pero no hay que esconderse detrás de los militantes", censuró Page, quien rechazó el "modelo de partido test". Vara, por su parte, reprobó que se esté "preguntando todos los días a la militancia" para "eludir" la "responsabilidad" de los dirigentes. 

A falta de saber qué dirá Sánchez hoy, uno de sus portavoces oficiales, Antonio Hernando, no lo descartó, "ni mucho menos", este viernes en la Ser. El hermetismo es total. Pero si el líder activara de nuevo el botón de las bases, no sorprendería. La duda, no obstante, es si esta vez encontraría oposición de algunos barones. Las federaciones críticas sospechan que, de recurrir a la militancia, Sánchez pretende "blindarse" en el cargo. "Claro que a lo mejor te blindas en un ataúd", señalaba uno de los líderes territoriales que pasó por Ferraz. Es decir, que tentar al fuego dos veces puede provocar la rebelión contra él

Según el entorno de Sánchez, este "realizará un análisis del resultado de las elecciones y de la situación a la que ha conducido las estrategias" de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias "para mermar las opciones electorales del PSOE, del mismo modo que José María Aznar y Julio Anguita lo intentaron, fracasando, en los años noventa".

Las mismas fuentes indican que todo el discurso del líder "destila un profundo homenaje y agradecimiento a todos las personas que han permitido que el PSOE continúe liderando la izquierda, y en especial, a todos los militantes que trabajaron en una campaña que intentaba desmovilizarlos".

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