RIVERA DEFIENDE SU ESPACIO ATACANDO al "POPULISMO" Y CORRUPCIÓN

El debate entierra a Pedro Sánchez y afianza la polarización entre PP y Podemos

Se cumplió el guion. Rajoy presumió de experiencia en gestión, Iglesias polarizó para desplazar a Sánchez, que se 'reactivó' muy tarde. Rivera encontró un espacio para destacar

Foto: El debate a cuatro entre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, este lunes por la noche. (Reuters)
El debate a cuatro entre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, este lunes por la noche. (Reuters)

Dos corbatas y dos emergentes. Los cuatro candidatos a la presidencia coincidieron en un plató televisivo por primera vez el lunes por la noche a solo 13 días para que se celebrasen las elecciones generales. Los expertos lo advirtieron: el encuentro se convertiría en una "campaña exprés" de dos horas y media, y los dirigentes políticos no se salieron ni un ápice del guion previsto. Mariano Rajoy defendió su gestión al frente del Gobierno durante los últimos cuatro años poniendo en valor los logros económicos, mientras Pablo Iglesias consumó la polarización entre ambas formaciones que desde hace semanas las dos persiguen: "Solo hay dos opciones. Un Gobierno con el Partido Popular o uno en el que estén Unidos Podemos y el Partido Socialista".

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La consigna de Iglesias se convirtió en la clave del debate, repetida en muchas ocasiones, y que vino a poner negro sobre blanco lo que -como confirman las últimas encuestas- puede ser una realidad aritmética. El jefe de Génova tampoco evitó contribuir al 'entierro' de Sánchez cuando espetó "el PSOE va tercero en las encuestas y después de su intervención, creo que se va a quedar ahí". El candidato socialista fue, con toda claridad, de menos a más, y aunque tardó en activarse durante el debate por seguir su estrategia de no bajar al barro, consiguió plantar cara a Iglesias bajo el reproche de haber bloqueado su investidura en marzo. Pedro Sánchez apostó por reiterar la "pinza" de PP y Podemos en los meses de negociaciones para que su pacto con Ciudadanos no prosperara, aunque el coste para los últimos fuera "mantener a Rajoy y sus políticas" en el Ejecutivo en funciones. Iglesias, sin embargo, se desmarcó y zanjó el debate con cierta comodidad al proponer "no mirar al pasado" y concentrarse en el futuro.

El debate entierra a Pedro Sánchez y afianza la polarización entre PP y Podemos

En el caso de Albert Rivera, fue creciendo en el trascurso del encuentro a cuatro y logró un espacio en el que destacar pese al escaso margen de maniobra que dejaban Rajoy e Iglesias. El líder de centro se abalanzó contra la política "de derogación" de Iglesias, su propuesta de "alza masiva de impuestos" y sus referentes políticos internacionales -más centrado en Grecia que en Venezuela en esta ocasión-, y protagonizó a la par la mayor confrontación del debate con el candidato popular en el bloque de regeneración. Aprovechando su programa 'estrella' para combatir la corrupción, no dudó en señalar la presencia de Rajoy en los papeles de Bárcenas, e incluso pidió al presidente en funciones "una reflexión" sobre si "España necesita un nuevo Gobierno, porque sin autoridad moral ni confianza no podrá haberlo", afirmó. Duros ataques a los que el dirigente conservador respondió pidiendo a su rival "humildad y modestia", tras acusarle también de tener una "mentalidad inquisitorial". 

Como ya ocurriera en el último cara a cara entre Iglesias y Rivera, el debate a cuatro no contó con grandes tintes de nueva política y los candidatos apostaron por intervenciones completamente tradicionales. El bloque económico sirvió para recitar las principales propuestas de cada programa. Rivera defendió el contrato único como garantía de empleo estable e hizo su habitual guiño a los autónomos (proponiendo una cuota proporcional a la facturación), Iglesias insistió en la necesidad de subir el salario mínimo y garantizar el derecho a la vivienda, Sánchez sacó a colación la precariedad y pobreza causadas a raíz de la reforma laboral del PP, y Rajoy enumeró una retahíla de datos sobre sus políticas de empleo y fiscal con un claro mensaje: "El próximo Gobierno debe conseguir que se creen dos millones de empleos en la nueva legislatura".

El debate entierra a Pedro Sánchez y afianza la polarización entre PP y Podemos

No hubo propuestas novedosas ni ideas rompedoras, aunque el tono empezó a subir cuando Iglesias -tras un turno de palabra de Rivera- arremetió contra su rival emergente recuperando el eslogan de "marca blanca del PP" al afirmar: "Entre el original y la copia, me quedo con el original". El secretario general de Podemos se refirió al líder de centro como "escudero" de los conservadores, ataques de los que Rivera ni siquiera se defendió. Mientras, Iglesias halagaba algunas propuestas de los socialistas, como "el recargo de solidaridad" a través del que las grandes fortunas españolas mantendrían las pensiones. Caricias que Sánchez no recibió en ningún caso con agrado y le sirvieron para coger impulso y debutar -por fin- en su ataque contra el candidato de Unidos Podemos.

"Agradezco que el señor Iglesias me tienda la mano, pero fue su intransigencia lo que bloqueó el nuevo Gobierno", soltó Sánchez, tras coger carrerilla. El segundo reproche llegó minutos después cuando la situación catalana aterrizó en el debate. Si Iglesias reconoció que la coalición que lidera defiende "encajes constitucionales a la diversidad de España", Sánchez echó en cara al de Podemos que fue "el derecho a la autodeterminación" el verdadero escollo en el entendimiento entre ambos los pasados meses. Rajoy y Rivera coincidieron en esta ocasión en defender la unidad de España sin fisuras. El líder conservador aprovechó para reprochar a los socialistas la falta de concreción en la reforma constitucional que proponen y Rivera cuestionó a Iglesias por los dirigentes de En Comú Podem (su confluencia catalana) que defienden la secesión. "La fábrica de independentistas está en sus listas", aseguró.

El debate entierra a Pedro Sánchez y afianza la polarización entre PP y Podemos

Aunque el careo entre Rivera y Rajoy acaparó el bloque sobre corrupción, también Sánchez y el conservador protagonizaron un cruce de acusaciones sobre el caso de los ERE falsos de Andalucía, "no le voy a hablar de dos expresidentes autonómicos de su partido" afirmó Rajoy, mientras el socialista sacudía el caso Bárcenas y la dimisión de José Manuel Soria por los papeles de Panamá. La política exterior contó solo con 10 minutos y los candidatos pasaron de puntillas por los temas más trascendentales del momento. Al inicio del debate hubo unas escuetas palabras en recuerdo de las víctimas del atentado en Orlando y, respecto al drama de los refugiados que se quedan a las puertas de Europa cada día, solo Iglesias habló de cifras concretas y criticó con dureza las decisiones tomadas por el Gobierno de Rajoy e incluso de la UE.

Los pactos poselectorales cerraron el debate y, aunque 'a priori' se trataba del tema primordial, no despejaron ni una sola duda. Pablo Iglesias sí fue, una vez más, transparente con Sánchez y no escatimó en recordarle la encrucijada en la que se encontrará tras el 26-J: "Va a tener que elegir. O el PP o nosotros", insistió, reconociendo que si las fuerzas de la izquierda suman, la presidencia debería recaer en la formación que más votos consiga. El jefe de Ferraz encajó el golpe pero no aclaró en absoluto cuál será su elección. "El PSOE está en condiciones de ofrecer cambio y un Gobierno progresista y haremos lo mismo seamos primeros, terceros u octavos", dijo.

Los cuatro candidatos en el único debate que protagonizarán todos los aspirantes a la presidencia del Gobierno. (Reuters)
Los cuatro candidatos en el único debate que protagonizarán todos los aspirantes a la presidencia del Gobierno. (Reuters)

Rajoy, exactamente igual que en diciembre, defendió que debe ser la lista más votada la que gobierne, aunque sí mencionó en una ocasión "la gran coalición" que tanto demanda, "como ocurre en otros grandes países europeos con fuerzas moderadas y sensatas". Y el candidato de Ciudadanos, que solo descarta el pacto con Unidos Podemos, aseguró que "no pondrá vetos" y tenderá la mano a las dos fuerzas constitucionalistas (PP y PSOE) para llegar a grandes acuerdos. Aunque una vez más evitó pronunciarse con claridad sobre la figura de Mariano Rajoy, el líder de centro sí insistió en la necesidad de "cambios y reformas" en los partidos. Pese a que los cuatro candidatos se comprometieron a esforzarse por llegar a un acuerdo, en vista de sus intervenciones en el debate, unas terceras elecciones tampoco son descartables.

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