ANÁLISIS DEL PARTIDO DE VUELTA ENTRE EMERGENTES

¿Vieja política? Iglesias se afanó en polarizar y Rivera abusó del 'cuerpo a cuerpo'

La formación morada está satisfecha con su líder, cuya estrategia pasaba por continuar con la polarización de la campaña. Rivera cumplió su papel insistiendo en ataques directos

Foto: Pablo Iglesias y Albert Rivera, durante el programa 'Salvados' de La Sexta. (EFE)
Pablo Iglesias y Albert Rivera, durante el programa 'Salvados' de La Sexta. (EFE)

Expertos en comunicación política y dirigentes de una y otra formación coinciden en que el segundo cara a cara entre emergentes se desarrolló en un contexto completamente diferente al de diciembre, en el que los 'nuevos políticos' pasaron a la acción, dejaron a un lado la inocencia y desplegaron toda una exhibición de ataques y reproches en un tono excesivamente bronco, más típico de los viejos partidos que de los nuevos. Así lo explica Daniel Ureña, socio y director de MAS Consulting, al asegurar que ambos candidatos emplearon "un tono conflictivo, basado en acusaciones y en el 'y tú más' que tanto critican a los políticos tradicionales, protagonizando un encuentro clásico con muchos ataques, algunas verdades y pocas propuestas".

En el seno de la formación morada, existe la percepción mayoritaria de que Pablo Iglesias ganó con holgura el debate. El cambio de estrategia que se llevó por delante el espíritu del bar Tío Cuco vino determinado por el actual contexto de polarización en el que, pretendidamente, se ha construido la campaña. La tensión que caracterizó el debate alimenta este escenario polarizador, favorable a Podemos, al situarlo como único contrapunto del PP y dejar en un plano más subsidiario a PSOE y Ciudadanos. Todo ello espoleado, además, por la beligerancia propia de un Rivera recién aterrizado de su viaje a Venezuela, donde se afanó en asociar a Podemos con el chavismo.

Sin admitir que se fue a buscar la bronca directamente, sí se argumenta desde el entorno del candidato morado que este resultado era muy difícil de evitar. Sobre todo tras haber jugado con un tono cordial en el debate de ida y salir perjudicado. La lectura del secretario político, Íñigo Errejón, es reveladora, al considerar que tras el debate quedó claro que hay solo dos opciones: “Un polo del miedo y del inmovilismo y un polo del cambio político”. Afirmar que Iglesias tenía más que perder que ganar es cuanto menos precipitado, a tenor de su calculada estrategia.

El cambio de estrategia que acabó con el espíritu del Tío Cuco vino determinado por el contexto de polarización en que se ha construido la campaña

En el lado de Ciudadanos, también se muestran satisfechos con el esfuerzo de su líder por el enfrentamiento a Iglesias -uno de los grandes ejes en la estrategia de los naranjas para esta campaña- y la solidez con que Rivera se mantuvo en el centro -entre guiños hacia el acuerdo firmado con los socialistas y las acusaciones al jefe de Podemos por "criminalizar a los votantes del PP"-. Algunos miembros del partido de centro reconocen sentirse sorprendidos por el excesivo tono bronco y apuntan a que debe ser el PP quien se postule también como el gran enemigo de Podemos.

Los líderes emergentes protagonizaron su segundo cara a cara en 'Salvados'. (EFE)
Los líderes emergentes protagonizaron su segundo cara a cara en 'Salvados'. (EFE)

Aunque la formación naranja temía que la etiqueta de 'vieja política' llegara también a los emergentes tras el debate, fue el propio Rivera quien al comenzar advirtió de que ya no eran dos candidatos individuales -como el pasado diciembre- que dicen lo que quieren, sino que representan a formaciones con decenas de diputados y cientos de personas en sus equipos que configuran la estrategia, el programa, los actos de campaña, etc. "Todo mucho más próximo a lo que ellos mismos siempre han calificado de 'vieja política", matiza Ureña en la misma línea.

Por su parte, Ignacio Martín Granados, politólogo y miembro del consejo directivo de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), insiste en que en el primer debate ambos candidatos "se presentaban inmaculados", abanderados de lo nuevo, y aspiraban a regenerar la política. Ahora, no solo el contexto ha cambiado, sino que "sus protagonistas han aprendido de los errores del anterior" debate. Según Granados, Iglesias "hizo esfuerzos por combatir las críticas y moderarse" -a pesar de su atuendo habitual, la novedad respecto a la campaña anterior será la corbata negra- y trató de demostrar rigor en sus palabras, "ayudándose de fichas con datos y declaraciones para aportar credibilidad".

A los expertos les llamó la atención el comportamiento de Rivera, más propio de una tertulia política, más agresivo que de costumbre

El reto del secretario general de Podemos, continúa el politólogo, "es atraer a todo el voto de izquierda" e intenta "no asustar" a potenciales votantes del PSOE. A Granados le llamó más la atención el comportamiento de Rivera, "más propio de una tertulia política, más agresivo que de costumbre, con interrupciones constantes y ataques cuerpo a cuerpo". El experto en comunicación política considera que el líder naranja "iba con la lección aprendida y sus intervenciones estaban trufadas de mensajes de campaña". Es decir: una comunicación política de manual.

El cara a cara ha servido sin lugar a dudas como un precalentamiento del debate a cuatro, la verdadera final donde se juega una parte de los votos indecisos, y Podemos ha seguido trabajando la estrategia de la polarización, al tiempo que ha puesto en cuestión la etiqueta de Ciudadanos como 'nueva política'. Iglesias ha abonado el terreno para que el debate a cuatro se convierta en un tres contra uno en la medida de lo posible, lo cual lo situaría como única alternativa a lo que denomina "inmovilismo", en detrimento de Sánchez y Rivera.

El líder naranja tiene el reto de combatir las dudas de sus electores y consolidar el espacio de centro. En el equipo de Rivera están convencidos de que el tiempo juega a su favor. "Teníamos un partido extraparlamentario. En estos cuatro meses ha habido tiempo para que la gente nos conozca más, no solo nuestras ideas sino nuestra forma de trabajar [en referencia al periodo de negociaciones que, según todas las encuestas, los ciudadanos premian]".

El hasta ahora desconocimiento de cómo funcionaba el partido era para Ciudadanos el mayor hándicap por no tener experiencia en la gestión de lo público. Las personas que dejaron de votar a un partido viejo y apostaron por C's lo hicieron, en teoría, por las ideas y el líder que las comunica. Según el CIS poselectoral, un 40% de los votantes encuestados que votaron al partido de centro cree que las ideas de la formación naranja representan las suyas propias. También la confianza en el máximo dirigente se hace más que visible en el caso de Albert Rivera. El 25,7% de los electores que se decantaron por el partido de centro lo hizo teniendo en cuenta al candidato en sí.

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