LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

La cesión de senadores a los independentistas vuelve a incendiar al PSOE contra Sánchez

Los barones le reprochan duramente que dé pasos a sus espaldas hacia un pacto de Gobierno que creen que vulnera la línea roja sobre la unidad de España. Susana Díaz se resguarda en segunda fila

Foto: Pedro Sánchez conversa con su secretario de Organización, César Luena, el pasado 13 de enero en la sesión constitutiva del Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez conversa con su secretario de Organización, César Luena, el pasado 13 de enero en la sesión constitutiva del Congreso. (EFE)

Los rescoldos de la guerra interna del PSOE se han avivado hasta convertirse de nuevo en brasas. La tregua ha durado una semana y a duras penas. La decisión “unilateral” de Pedro Sánchez y su dirección de consumar en el Senado un préstamo de cuatro senadores para que ERC y Democràcia i Llibertat (DiL) pudieran tener grupo propio en la Cámara Alta prendió la mecha de nuevo. La noticia de la conversación de Sánchez con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su compromiso de abordar de forma urgente una reforma de la Constitución hacia un Estado federal siguió elevando el ruido interno.

Susana Díaz y el PSOE andaluz no han salido esta vez en público a arremeter contra esta maniobra del secretario general, pero no hace falta. Según pudo confirmar este periódico, la jefa de la Junta ha estado en contacto con el resto de barones del partido y comparte las valoraciones que sí han hecho en público los presidentes Guillermo Fernández Vara o Javier Lambán, que desde Extremadura y Aragón y sin medias tintas consideraron la concesión a los independentistas como “inexplicable” e "indeseable”.

Ferraz se afanó en aplacar las críticas internas y externas, remachando que se trataba de un gesto de "cortesía parlamentaria", una "práctica habitual" en las Cortes que no implicaba ninguna "negociación" para la gobernabilidad. Lo intentó a través de comparecencias públicas y entrevistas y con conversaciones con las federaciones, buscando que el incendio no llegase a más, aunque en el equipo de Sánchez se ha instalado la convicción de que cualquier elemento se convierte en una "excusa" para "desgastar" al secretario general. 

La cesión de senadores a los independentistas vuelve a incendiar al PSOE contra Sánchez

Desde Andalucía sólo habló el portavoz parlamentario, Mario Jiménez, uno de los hombres de confianza de Susana Díaz. “No tenemos nada que decir a ese respecto. Esa es una decisión que ha tomado la dirección del grupo y la dirección del partido a nivel federal y no tenemos nada que decir ni vamos a hacer ningún tipo de valoraciones”. En segundo intento: “Insisto, sobre eso no se pronunció el comité federal [el 28 de diciembre]. Es una decisión que ha tomado la dirección del grupo del Senado y el partido a nivel federal y que nosotros no vamos a valorar”. El mensaje era claro. La decisión ha sido unilateral de Ferraz, no la habían compartido con las federaciones y además consideran que vulnera la hoja de ruta, trazada a duras penas y ya en mitad de una dura guerra interna, en la reunión del pasado 28 de diciembre. “Que haga lo que quiera. Él sabrá. Ya llegará el momento de dar nuestra opinión”, advierten.

Ferraz maniobró sin avisar

La cesión de cuatro senadores a los nacionalistas en el Senado removió el PSOE la noche del jueves, cuando la mayoría de los barones se cenaron la noticia sin que Ferraz les hubiera advertido previamente. Algo que molestó profundamente a las federaciones críticas, quejosas por lo que entienden como "falta de información" permanente. En Andalucía no se sabía y eso que el número dos de Díaz, Juan Cornejo, es senador y los socialistas andaluces se han encargado de situar a una persona de total confianza, Francisco Menacho, en la dirección del grupo en la Cámara Alta. Para su indignación no se enteraron de nada. Ferraz había maniobrado a sus espaldas.

Desde el equipo de Sánchez no lo niegan. Aseguran que no hay que retransmitir cada paso en un contexto que requiere grandes dosis de prudencia y discreción. Admiten además que la desconfianza preside las relaciones y recuerdan que Díaz no radió cada paso en Madrid de las negociaciones de su Gobierno en Andalucía. Las conversaciones telefónicas entre Sánchez y la presidenta han vuelto a ser tensas y además cuentan que el secretario general ya no se anda con paños calientes. El líder del PSOE le ha dejado muy claro a la baronesa andaluza que piensa adoptar sus propias decisiones y actuar dentro de un margen legítimo sin rendir cuentas, aseguran fuentes de la dirección socialista.

Susana Díaz visita un centro de servicios sociales en Córdoba, el pasado 11 de enero. (EFE)
Susana Díaz visita un centro de servicios sociales en Córdoba, el pasado 11 de enero. (EFE)

 

La estrategia de Díaz es evidente. No piensa salir a dar la cara porque siente que ya se la han partido en la primera ofensiva. Ni ella ni el resto de líderes autonómicos, salvo contadas excepciones, como la de este episodio, porque creen que ha calado la imagen, "vertida desde Ferraz", de que Sánchez "es el héroe" y ellos, "los villanos". La baronesa andaluza, que incluso ha encargado una encuesta interna a escala nacional para evaluar cómo se vería su salto a Madrid y tomar pulso de cómo es ahora mismo su imagen pública, ha estado muy preocupada por esa imagen de mala de la película que se ha instalado en las últimas semanas. Le inquieta que medios y opinadores influyentes de la izquierda le hayan afeado sus prisas por descabalgar a Sánchez pero sobre todo le asusta que cale en la militancia socialista esa etiqueta de ‘killer’ que lleva mucho tiempo tratando de erradicar y que la acompaña desde las Juventudes Socialistas.

Díaz no piensa salir a dar la cara por el momento. La receta es clara: nada de ansiedad, paso a paso e intentar llegar al comité federal del 30 de enero

La receta ahora es clara. Nada de ansiedad, paso a paso y ya llegaremos al comité federal convocado el próximo 30 de enero, advierten desde el entorno de la presidenta. Claro que a este ritmo de presión interna no se sabe si la olla socialista podrá resistir sin estallar hasta esa fecha. Tampoco se conoce si esa decisión de Díaz de mantenerse en la retaguardia, que en realidad ya intentó tras las generales y no le salió bien, será consentida por el resto de barones. A la presidenta le empiezan a dejar muy claro sus propios valedores que tiene que decidirse y debe dar un paso en firme ya para despejar su futuro político.

Margen (temporal) a Sánchez

Los socialistas andaluces han trazado su propia hoja de ruta, paralela a las negociaciones emprendidas por Sánchez. En los últimos días habían tomado varias decisiones. Aflojar la presión interna, quitar el foco de Díaz y devolverlo al secretario general y retratar como el malo de la película a Podemos. En realidad, aunque hubieran decidido dejar margen a Pedro Sánchez, darle espacio para emprender negociaciones y tratar de formar Gobierno, están convencidos de que no es posible, no suma la aritmética parlamentaria y habrá que ir a nuevas elecciones. Ahí se destapan sus cartas, el PSOE andaluz no da su apoyo a Sánchez para que repita como candidato. Ahora todo se ha acelerado. Los socialistas andaluces empiezan a ver con temor que su secretario general ha pisado el acelerador en sus negociaciones con los nacionalistas y camina con paso firme hacia La Moncloa. Un escenario que no les gusta ni lo más mínimo. Eso sí, la consigna oficial es esperar y aguardar hasta el 30 de enero. Eso no significa ni mucho menos que Susana Díaz esté quieta.

La cesión de senadores a los independentistas vuelve a incendiar al PSOE contra Sánchez

Ella no lo está, ni tampoco los barones que se alinean con ella. Explícito fue Guillermo Fernández Vara: "Tengo muy claro que en política, aunque las cosas sean difíciles de explicar, si se explican, se pueden entender, y luego hay cosas que son inexplicables, y yo esto no lo entiendo". Javier Lambán, uno de los presidentes que han vuelto a situarse detrás y muy cerca de la jefa de la Junta, fue si cabe algo más duro. Sería "indeseable cualquier tipo de colaboración con grupos independentistas". Además, el presidente de Aragón apostó por "erradicar de forma definitiva" determinados hábitos como el préstamo de parlamentarios. El valenciano Ximo Puig, algo más transigente, señaló que esa cesión, aunque es una tradición, "no deja de ser una situación anómala" que habría que enmendar en los reglamentos de Congreso y Senado. 

Vara: “Hay cosas que son inexplicables, y yo esto no lo entiendo“. Lambán: “Sería indeseable cualquier tipo de colaboración con grupos independentistas“

A ellos tres se sumó, públicamente, Jesús Gutiérrez, secretario de Organización de la Federación Socialista Asturiana (FSA): "La persona que marca la posición en el seno de la FSA es su secretario general y presidente del Principado, Javier Fernández, que dirá lo que tenga que decir cuando corresponda y donde corresponda, en los órganos del partido. La posición es de sobra conocida y se definía en la resolución del comité federal", que indicaba que no se podría iniciar el diálogo con fuerzas que defiendan el referéndum de autodeterminación o sean, directamente, independentistas. 

"Hablaremos y actuaremos muy clarito"

El tono duro de las declaraciones públicas no era más que la punta del iceberg del malestar extendido en las federaciones de mayor peso, y la prueba fehaciente de que se quería hacer llegar a Sánchez "un toque de atención" muy claro. "El partido está ardiendo otra vez", expresaban gráficamente desde el entorno de un barón muy reconocido en el PSOE. Altos mandos repetían su "sorpresa" e "incredulidad" por la decisión de Ferraz. "El resultado es que nos dan palos por la izquierda y por la derecha. Los primeros, porque no hemos accedido a los grupos parlamentarios que quería Podemos y los segundos, porque hemos iniciado la ruptura de España. Pedro está saltándose lo que acordamos en el comité federal", indican con dureza fuentes de la cúpula asturiana a El Confidencial. "Cuando intenten explicarnos lo que han hecho, nos pronunciaremos. Hablaremos y actuaremos muy clarito", advierten a su vez desde el entorno del presidente manchego, Emiliano García-Page

El presidente del Senado, Pío García-Escudero, felicita a Ramón Espinar (Podemos), tras tomar posesión de su escaño, este 13 de enero. (EFE)
El presidente del Senado, Pío García-Escudero, felicita a Ramón Espinar (Podemos), tras tomar posesión de su escaño, este 13 de enero. (EFE)

 

Las federaciones refutan el argumento, utilizado por Ferraz, y explicitado por el portavoz en el Senado, Óscar López, de que la cesión de senadores "se ha hecho siempre" -incluso por el PP- y que en esta situación tan convulsa, es mejor que ERC y DiL estén en las instituciones. En Asturias, Valencia o Castilla-La Mancha subrayan que el momento no es comparable a otros del pasado, porque nunca la tensión con Cataluña había llegado a tal punto, ni estaba tan cerca el peligro de secesión de una parte del Estado. "La decisión no puede ser neutra. A Artur Mas incluso en su día le apoyó el PP. ¿De qué vale eso ahora? Las cosas en política tienen el significado que les da el momento", explican. 

Los barones aducen que la coyuntura es muy distinta a otras y ven a Sánchez “a la desesperada“ para formar Gobierno “con quien sea y como sea“

Además, los barones entienden que el guiño de Sánchez a los nacionalistas busca atraer su abstención en su investidura, que sería necesaria, junto con el apoyo de Podemos e IU, en caso de que Ciudadanos mantuviera su 'no'. "Cualquier observador ve que Pedro está a la desesperada para formar Gobierno con quien sea y como sea", aprecia un alto cargo próximo a Javier Fernández. "¿Aquí vale todo? Aquí subyace la investidura. Él sabe que su única tabla de salvación es ser presidente. Desde Valencia estamos por abrir puentes con Cataluña -completan por su parte en el entorno de Ximo Puig-. Si vendes bien ese gesto, vale. Pero no si lo haces de forma gratuita y táctica, porque se cree que es la política de conseguir el sillón. Es una torpeza estratégica". El PSPV se siente especialmente agraviado porque uno de los senadores cedidos a ERC es el castellonés Josep Lluís Grau, y no se consultó previamente a Puig. El otro es el expresident balear Francesc Antich. A DiL se prestó el lucense Ricardo Varela y el cántabro Miguel Ángel González Vega.

"No hay ninguna negociación en marcha"

La cesión de senadores a los independentistas vuelve a incendiar al PSOE contra Sánchez

En Ferraz, por su parte, no dan crédito al calibre tan desproporcionado que cobró la polémica. Óscar López compareció públicamente y se explicó en los medios (no lo hizo el líder), y conversó directamente con los barones o sus números dos para contarles qué había pasado. El portavoz en la Cámara Alta les insistió, en declaraciones a El Confidencial, en que no hay "ninguna negociación en marcha", y que sería "infumable" para el PSOE no permitir a ERC o DiL formar grupo, porque el partido siempre ha facilitado las cosas a otras fuerzas y es el partido "del diálogo". López recordó que PP y PSOE van a dar el visto bueno a los grupos de ERC y la antigua CDC en el Congreso, pese a no reunir el requisito de haber obtenido el 15% en todas las circunscripciones donde se presentaron el 20-D (no lo lograron en Barcelona). Los territorios 'rebeldes' no compran este último argumento: "Que el PP haga lo que quiera. No se trata de ir al 'y tú más', sino de que el PSOE actúe con coherencia", destacan desde Asturias. Sánchez, por su parte, ha reiterado que no va a "buscar" los apoyos de ERC o DiL. Sí los de Podemos y Ciudadanos.

Ferraz cree que los territorios usan este capítulo como arma de desgaste contra el líder e insisten en que sería “infumable“ que el PSOE no cediese escaños

En el equipo de Sánchez sostienen que los barones de mayor peso "van a criticar todo lo que él haga". "Pero están fuera de foco. No tienen nada que hacer y tienen a sus federaciones revueltas, porque no las controlan. Se agarran a cualquier cosa para lanzar una cortina de humo sobre lo importante. Esto hace que no hablemos de las 17 iniciativas parlamentarias que ya hemos presentado en el Congreso o de que un socialista, Patxi López, sea presidente de la Cámara baja, y de que así hayamos metido un gol en la escuadra", deploran desde la sede federal. 

El PSOE puede volver a apaciguarse en las próximas horas y agitarse de cara al comité federal del 30 de enero. O quizá no aguante hasta esa fecha. Las federaciones apuntan cada episodio en su libreta. "Es un elemento más", indica un alto dirigente del PSPV. Los barones críticos analizan el escenario y actúan coordinadamente, bajo la batuta de Susana Díaz. "Hay que dejarle hacer de momento y trabajar para que no pueda autojustificarse de su fracaso si no logra la investidura, y no eche la culpa a los barones. Nosotros debemos salir de esa trampa y evitar parecer como villanos", concluyen en uno de los territorios de mayor peso. En el fondo, está la misma pelea: qué hacer si el país se aboca a unas nuevas elecciones -los jefes autonómicos las ven como el escenario más probable-, y cómo y cuándo propiciar el relevo de Sánchez para evitar que sea él de nuevo el candidato a La Moncloa. La guerra sigue, aunque de cuando en cuando el PSOE se dé una tregua para no acabar destrozado.

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