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La alianza con Rusia provoca una fuga de capitales sin precedentes en China
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RIESGOS GEOPOLÍTICOS

La alianza con Rusia provoca una fuga de capitales sin precedentes en China

Febrero y marzo han supuesto un vuelco en la inversión extranjera en China. Los analistas lo achacan, en parte, a la alianza implícita de Pekín con Moscú. Crece el riesgo por las consecuencias geopolíticas de la guerra

Foto: Foto: Reuters/Florence Lo.
Foto: Reuters/Florence Lo.
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La invasión de Ucrania por Rusia no solo ha puesto patas arriba la economía mundial, también está cuarteando uno de los mitos de las últimas décadas: los ingentes flujos de capital exterior con dirección China. Un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) ha revelado que en el primer trimestre de este año se ha producido una fuga de capitales “sin precedentes”, como lo califica IIF, que reúne a más de 400 instituciones financieras del planeta. En el primer trimestre, en concreto, la fuga de capitales en bonos del Gobierno fue equivalente al 1% de la posición que tenían los inversores no residentes en diciembre de 2021. El instituto no ofrece datos concretos.

La salida de capitales afectó a todo tipo de activos, tanto de renta fija como variable, en particular en el sector inmobiliario, lo que explica la fuerte depreciación del renminbi, la moneda china, que cotiza respecto del euro en niveles no vistos desde diciembre de 2015. Ese año, el Banco Popular de China devaluó la moneda nacional, lo que llevó a EEUU a considerarlo un caso claro de proteccionismo comercial que siempre han negado las autoridades de Pekín.

La situación es totalmente opuesta a lo que sucedió en 2020 y 2021, cuando en medio de la pandemia la economía china se vio favorecida por la entrada de fuertes flujos de capital. En ambos ejercicios, la demanda de bonos chinos creció a ritmos del 30-40%.

Este año, sin embargo, con las principales bolsas cayendo alrededor de un 20%, sucede lo contrario y los inversores internacionales han acelerado los reembolsos. En particular, desde la invasión, lo que IIF achaca a varios factores. En primer lugar, por razones geopolíticas. Ante el aumento de las tensiones entre Occidente y Rusia, muchos inversores han optado por deshacer posiciones en China en busca de mercados de menor riesgo. Pekín, como se sabe, es un aliado de Moscú y no ha tomado ninguna iniciativa de embargo a la economía rusa.

Foto: Vladimir Putin y Xi Jinping. (Reuters) Opinión

China logró entrada neta de capitales en enero, pero febrero y marzo han sido los peores meses desde que hay series históricas. A ello han ayudado los crecientes aumentos de rentabilidad de los bonos de EEUU, lo que ha provocado un eclipse de los activos denominados en renminbis. En todo caso, hay un mar de fondo debido a que en los últimos años las autoridades económicas han reforzado el control de algunas compañías por razones de seguridad en la política de datos, en particular relacionadas con internet, lo que ha acabado por desincentivar la inversión extranjera en algunos sectores.

Repatriación de divisas

Otra de las explicaciones tiene que ver, precisamente, con el hecho de que Rusia, ante el embargo de la mitad de sus reservas de divisas, haya optado por repatriarlas, al menos parcialmente, para así poder hacer frente a sus necesidades de moneda extranjera. Rusia tendría depositados, antes de la guerra, unos 70.000 millones de dólares de sus reservas en China. Los analistas de IIF estiman que parte del superávit por cuenta corriente ruso por la venta de gas, petróleo y otras materias primas puede haber acabado en bonos chinos, que no están sometidos a ningún embargo.

Foto: Vladimir Putin (i) y Xi Jinping. (Reuters/Sputnik/Aleksey Druzhinin)

“Creemos”, sostiene el informe de IIF, “que una combinación de bloqueos a causa del covid, la depreciación del renminbi y el riesgo percibido de invertir en países cuyas relaciones con Occidente son complicadas, explica las salidas de capital de China”. El resultado es que la moneda china aún está lejos de convertirse en uno de los principales activos de reserva mundial. Entre otras razones, porque la economía china registra hoy el crecimiento económico más bajo de las últimas tres décadas, apenas un 4,8%, una tasa que se considera baja para un país que necesita un enorme esfuerzo inversor. El objetivo de Pekín es alcanzar un 5,5% este año, pero no será fácil lograrlo debido a la política de covid cero, que mantiene todavía restricciones en algunas grandes ciudades.

Aunque China, según la Unctad, continúa siendo el segundo receptor de inversión extranjera directa del mundo, tras EEUU, el descenso en la inversión de cartera es muy significativo porque refleja, con datos de alta frecuencia, la posición de los mercados ante el conflicto armado. Y todo indica que las tensiones geopolíticas ocupan un papel central en sus preocupaciones. China, en todo caso, continúa teniendo un extraordinario superávit comercial, alrededor de 145.000 millones de dólares en el primer trimestre, que le permite ingresar ingentes cantidades de divisas, pese a la evidente desaceleración de la actividad económica.

El Instituto de Finanzas Internacionales, de hecho, sugiere que no hay riesgo de inestabilidad. Lo que está sucediendo es simplemente una señal de que las tensiones geopolíticas se han trasladado a la percepción de los mercados, pero China, como recoge el último informe de la Unctad, continúa siendo el mayor inversor del mundo, 133.000 millones de dólares, gracias a sus multinacionales y a la iniciativa Ruta de la Seda.

La invasión de Ucrania por Rusia no solo ha puesto patas arriba la economía mundial, también está cuarteando uno de los mitos de las últimas décadas: los ingentes flujos de capital exterior con dirección China. Un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) ha revelado que en el primer trimestre de este año se ha producido una fuga de capitales “sin precedentes”, como lo califica IIF, que reúne a más de 400 instituciones financieras del planeta. En el primer trimestre, en concreto, la fuga de capitales en bonos del Gobierno fue equivalente al 1% de la posición que tenían los inversores no residentes en diciembre de 2021. El instituto no ofrece datos concretos.

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