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Rusia recuperará este año el 83% de sus divisas embargadas vendiendo gas y petróleo
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INFORME DEL INSTITUTO DE FINANZAS

Rusia recuperará este año el 83% de sus divisas embargadas vendiendo gas y petróleo

El sistema financiero ruso camina hacia la estabilización pese a los embargos. Esto se debe a que Moscú tendrá este año un ingente superávit exterior gracias al gas y al petróleo. Unos 250.000 millones

Foto: Foto: Reuters/Hannibal Hanschke.
Foto: Reuters/Hannibal Hanschke.
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Las cifras son extraordinarias y reflejan lo que significa para Rusia el hecho de que las sanciones a su economía —además de las de carácter político— excluyan, por el momento, la compra de gas y petróleo. Rusia, en concreto, ingresará este año, en ausencia de embargo, unos 250.000 millones de dólares (unos 227.000 millones de euros) por venta de materias primas. Tan solo en enero y febrero, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) el Estado ruso ha logrado un superávit por cuenta corriente de 39.000 millones de dólares, mientras que en marzo el excedente se habrá situado entre los 30.000 y 40.000 millones de dólares.

De cumplirse estas previsiones, significa que Rusia recuperará al final de este año alrededor del 83% de sus reservas embargadas en los bancos centrales tras la invasión de Ucrania, y que suman unos 300.000 millones de dólares. Por lo tanto, algo menos de la mitad de las que tenía en su poder antes de la guerra (unos 604.000 millones).

A ello habrá contribuido de forma significativa el precio del petróleo, que, de situarse en torno a los 100 dólares barril tipo Brent inmediatamente antes de la guerra, llegó a alcanzar los 128 dólares dos semanas después. Hoy ha regresado a niveles cercanos a los que había al comenzar la guerra (99 dólares). Y una evolución parecida ha sucedido con el precio del gas, que este jueves, en el mercado holandés TTF, acabó la sesión en 104 euros megavatio, muy lejos de los 217 en que llegó a cotizar el pasado 7 de marzo. Sin contar algunas lagunas legales que permiten a Rusia vender hidrocarburos sin problemas.

Foto: Foto: Reuters.

El cálculo lo han hecho los economistas de IIF, que reúne a 450 instituciones financieras de 70 países, lo que refleja su representatividad. En su opinión, esto explica que, tras el impacto inicial, que llevó a establecer corralitos para impedir que los rusos pudieran sacar dinero, el sistema financiero se ha podido estabilizar gracias a que el Banco Central de Rusia (BCR) —que acaba de nombrar presidenta a Elvira Nabiullina— garantiza la liquidez necesaria a los bancos. De hecho, asegura el informe, el sistema “podría volver a alcanzar un superávit estructural en los próximos días”. El instituto destaca que el sistema financiero ruso está muy fragmentado, lo que obliga a los bancos, habida cuenta de su pequeño tamaño, a depender en gran medida del banco central.

El margen que tiene Occidente para actuar contra las finanzas rusas, sin embargo, todavía existe, como recuerda el informe. Se recuerda, en concreto, que el banco más grande de Rusia, Sberbank, ha sido excluido hasta ahora de las sanciones de bloqueo total de EEUU. Sberbank tan solo ha sido desconectado como corresponsal bancario.

Presiones al sistema político

Hay que tener en cuenta, además, que la decisión de separar a los bancos rusos del sistema SWIFT, lo que en su día se consideró el ‘botón nuclear’ de las sanciones de Occidente contra Rusia, solo afecta a siete entidades que únicamente representan alrededor del 22% de los activos totales del sistema bancario. No hay que olvidar que la razón principal que esgrimió Occidente para excluir a muchos bancos de las sanciones fue que no se pretendía alterar la vida diaria de las personas, sino presionar al sistema político y financiero.

Aunque las condiciones económicas y financieras siguen siendo muy precarias, el informe destaca que el rublo está cerca de recuperar los niveles anteriores a la invasión, lo que se debe a los altos precios de las materias primas, al sólido superávit por cuenta corriente, a los controles de capitales que todavía existen y a una política monetaria muy exigente. El tipo de interés máximo de las 10 entidades más grandes del país (que influye en la cotización del rublo) se sitúa hoy en el 20,51%.

Los exportadores, por ejemplo, están obligados a convertir el 80% de sus ingresos en rublos, lo que contribuye a la entrada de divisas en el mercado local. Los ciudadanos, igualmente, no pueden convertir más de 10.000 rublos hasta el próximo 30 de septiembre, una cantidad que se considera elevada. Además, los brókeres rusos deben recibir el visto bueno del Gobierno para el pago de deudas a los no residentes. El banco central ruso, por último, y en aras de que no pierdan valor sus reservas, ha vuelto a comprar oro en los mercados internacionales, aunque a un precio fijo equivalente a 5.000 rublos por gramo.

Reserva de oro

Lo que pretende Moscú es estabilizar el precio de este metal hasta al menos el próximo 30 de junio. El precio del oro tocó máximos el pasado 8 de marzo (1.930 dólares la onza), aunque luego cayó de forma importante. Hoy se ha estabilizado en niveles elevados, que es lo que pretende Moscú. Hay que recordar que Rusia posee la quinta mayor reserva de oro en el planeta, con un valor a precios de mercado de unos 130.000 millones de dólares, aunque una buena parte está embargada.

Los economistas del IIF estiman que la exigencia de pagar en rublos las compras de gas y petróleo tiene un carácter más simbólico que real, ya que, en realidad, lo que quiere demostrar Moscú es que también tiene capacidad de hacer daño a las economías occidentales. Lo más preocupante para su economía, de hecho, sería la prohibición de importar hidrocarburos, pero eso supondría dar un golpe muy serio tanto a la industria europea como a los consumidores (escasez y subida de precios). Lo que se ha llamado el bumerán de las sanciones.

Foto: El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (Reuters/Mikhail Klimentyev)

Alemania, en concreto, vería como se detiene buena parte de su tejido productivo, y eso llevaría, muy probablemente, a la recesión en el continente. También, como es lógico, a sus principales socios comerciales, entre ellos España. El informe recuerda que Rusia —que no solo vende gas y petróleo— también podría apuntar a los suministros de fertilizantes, níquel, paladio, platino y titanio, materias primas esenciales que pondrían a la economía mundial al borde del abismo.

A la vista de lo que está sucediendo, la entidad que agrupa a las mayores instituciones financieras llega a la conclusión de que, a medida que la economía y el sector bancario de Rusia se van adaptando a un nuevo equilibrio de controles de capital, a los precios administrados y a la autarquía económica, “no puede sorprender que algunos de los mercados tiendan a estabilizarse”. Lo que sugiere para evitar que las sanciones pierdan su eficacia es aumentar las desconexiones de los bancos rusos al sistema SWIFT.

Las cifras son extraordinarias y reflejan lo que significa para Rusia el hecho de que las sanciones a su economía —además de las de carácter político— excluyan, por el momento, la compra de gas y petróleo. Rusia, en concreto, ingresará este año, en ausencia de embargo, unos 250.000 millones de dólares (unos 227.000 millones de euros) por venta de materias primas. Tan solo en enero y febrero, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) el Estado ruso ha logrado un superávit por cuenta corriente de 39.000 millones de dólares, mientras que en marzo el excedente se habrá situado entre los 30.000 y 40.000 millones de dólares.

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