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Los excluidos de la reforma laboral: "Teníamos esperanzas y ha sido un mazazo"
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LA LETRA PEQUEÑA DEL CONTRATO

Los excluidos de la reforma laboral: "Teníamos esperanzas y ha sido un mazazo"

Desde las Kellys hasta los teleoperadores pasando por las trabajadoras del hogar o los investigadores, la reforma deja dudas en unos cuantos sectores precarios

Foto: Protesta de las Kellys en Málaga, 2018. (Reuters/Jon Nazca)
Protesta de las Kellys en Málaga, 2018. (Reuters/Jon Nazca)
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El pasado tres de febrero, un abrazo entre el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y sus dos vicepresidentas, Yolanda Díaz y Nadia Calviño, simbolizaba el punto y final a una larga travesía que ha terminado con la convalidación de uno de los grandes proyectos del ejecutivo, la reforma laboral. Ese mismo día, el ambiente en la calle había sido menos optimista. Frente al Congreso de los Diputados, distintas organizaciones encabezadas por el sindicato anarcosindicalista CGT habían convocado una concentración en contra de la reforma.

"El gobierno se ha doblegado ante las exigencias de la patronal", lamentaban. En la concentración figuraban distintos colectivos que lamentan que no se haya contado con ellos para la elaboración de la reforma, o que consideran que su situación no va a verse mejorada. Entre ellos, algunas de las asociaciones de Kellys, como la de Sevilla o Benidorm, uno de los colectivos que más reservas han manifestado respecto a la utilidad de la presente reforma. También figuraban otras organizaciones como el sanitario MATS o el comité Contact Center GDA-Grupo Assista.

"El problema es que nuestros contratos son parciales, nadie tiene más de cinco horas"

La reforma no va a servir de demasiado a las Kellys, por mucho que los contratos temporales pasen a indefinidos en seis meses. "Las empresas externas ya hacen contratos indefinidos, ya hay esa estabilidad laboral. El problema es que nuestros contratos son parciales, no hay mujer que tenga más de cuatro o cinco horas por contrato, aunque trabaje más", explica Esther Salinas, portavoz de la asociación Kellys Sevilla, que representa a las limpiadoras de los hoteles de la región, un sector también fuertemente feminizado.

"Teníamos muchas esperanzas puestas en esto. Sabíamos que era muy difícil acabar con la externalidad, aunque Yolanda Díaz nos lo prometiese, pero nuestro principal problema son los convenios", continúa. "El otro día dijo en 'Salvados' que ahora ya prima el convenio sectorial, pero no es cierto. Al convenio al que se tienen que ajustar las empresas externas es al de su actividad. Aunque sus trabajadores trabajen en un hotel, no tienen que estar en el de hostelería, sino al que se dedica la empresa externa, y todos eligen el de limpieza. Ahí está la trampa".

Solo en Islas Baleares y Canarias la externalización de las camareras de piso en la hostelería no es posible. El principal problema no es ni siquiera el salario (aunque puede llegar a variar hasta en 400 euros), sino las condiciones de unos y otros. "Si tenemos que coger una baja laboral, cobramos la mitad, algo que no pasa si estuviésemos en el convenio de hostelería", añade Salinas.

De hecho, desde esta asociación creen que la reforma legitima todavía más esta forma de contratación y que van a tener que acudir a los juzgados para interpretar la ambigüedad de la norma. "Esperábamos algo más de la ministra de izquierdas, otra implicación. Teníamos muchas esperanzas puestas y ha sido un mazazo. Nos sentimos engañadas".

Triple desventaja

La reforma laboral tampoco aporta grandes cambios al que es, seguramente, el colectivo con menos derechos laborales, el de las trabajadoras del hogar y los cuidados familiares. Estos profesionales, en más de tres cuartas partes mujeres, sufren una doble o triple desventaja. A las dificultades para controlar el cumplimiento de las normas por parte de los empleadores (la Inspección de Trabajo tiene vedado el acceso a los domicilios), se une la situación irregular en la que se encuentran muchas empleadas inmigrantes que trabajan sin contrato, lo que dificulta la defensa de sus derechos.

La Asociación de Profesionales del Hogar y los Cuidados estima que más de un 30% de las más de 600.000 trabajadoras (casi 390.000 sí están inscritas) prestan sus servicios sin contrato en España.

"Nos quieren convertir en temporeros del teléfono con el fijo discontinuo"

La nueva norma establece la obligación de transformar contratos temporales de más de seis meses en indefinidos. Pero su impacto en el colectivo de cuidadoras y limpiadoras será muy relativo. Las que están empleadas legalmente siguen sin cotizar y regirse por Régimen General de la Seguridad Social. Lo hacen por uno propio que no reconoce el derecho a la prestación por desempleo y que en la práctica fija la opción del empleador al despido libre por la figura del "desistimiento", que no obliga a declarar las causas de la rescisión de contrato y establece una indemnización de apenas doce días por año trabajado, con un límite de seis meses. Tampoco tienen derecho a baja remunerada por enfermedad.

"No nos afecta nada la reforma. Los sindicatos han hecho algunos aportes, pero nunca nos han tenido en cuenta. No nos sentimos representadas", señala Marcela Bahamón, portavoz de la asociación.

El fijo discontinuo, un regalo envenenado

El sector de los 'call center' iba a ser uno de los más beneficiados por la nueva reforma laboral. Tanto que lo llegó a citar la propia Yolanda Díaz. "Se acabó que trabajadoras y trabajadores de la limpieza, de la seguridad, de los 'call center' o de empresas auxiliares se vean condenados a tener un contrato temporal por trabajar en una empresa que presta servicios a otra". Pero lo que se esperaba que ayudase a uno de los sectores tradicionalmente más precarizados y castigados por la temporalidad puede ser un regalo envenenado.

placeholder Teleoperadores.
Teleoperadores.

El pasado 2 de febrero, los sindicatos mayoritarios del sector sacaron varios comunicados alertando de que la patronal, CEX, pretendía aprovechar la reforma para saltarse la obligación impuesta el pasado verano por la Audiencia Nacional y que anulaba los contratos de obra y servicio en estas compañías por considerar que el modelo no cuadraba para estos trabajos. Ahora, según los sindicatos, las empresas querrían aprovechar las figuras de fijo discontinuo y los nuevos contratos por circunstancias de la producción para evitar tener que convertir a las plantillas en indefinidas en el nuevo convenio colectivo que se negocia en estos momentos.

Así lo explica Santi Alonso, responsable estatal del sector de 'telemarketing' del sindicato CGT, el mayoritario en esta actividad. "Esto puede sonar extraño, pero sin la reforma estaban obligados a hacer indefinidos a todos con la sentencia de la Audiencia Nacional, ahora quieren retorcer la nueva situación para volver a extender la temporalidad usando los nuevos contratos y el cambio les ha ofrecido una nueva bala. Básicamente, nos quieren convertir en temporeros del teléfono con el fijo discontinuo", comenta. "Quieren mandarnos a casa cuando no haya picos de llamadas y cogernos de nuevo cuando lo crean conveniente".

Ha dado una excusa a la patronal: "Por algo dieron el visto bueno"

Desde su punto de vista, consideran que lo acordado y aprobado por el gobierno puede ayudar a reducir la temporalidad en muchos sectores y mejorar las condiciones, pero en el suyo ha dado una excusa muy peligrosa a la patronal en un momento clave. "Está claro que los modelos de contratos aprobados no buscan la intención que quieren darles estas empresas, pero lo cierto es que lo han presentado tal cual, agarrándose a ello para no cumplir con lo dictado. Y es la primera vez que vienen con algo concreto desde hace más de dos años que llevamos negociando el convenio. Por algo la patronal dio el visto bueno a la reforma".

Según el sindicalista, el problema de la reforma está en la poca concreción de los modelos, la falta de detalle en los casos posibles de uso. Al dejar un espacio abierto a justificaciones y situaciones esto provoca que cada uno interprete el caso a su manera y, llegado el caso, si se aprueba, se tenga que pasar de nuevo por los tribunales. "Es pronto, y solo estamos empezando a negociar, pero es un peligro. Si se hubiera concretado más no se daría espacio a estas intentonas. Eso sí que creo que ha sido un fallo y que lo sabían porque ya advirtieron antes de aprobar el texto que llegado el momento los tribunales ya irían perfilando todo".

Foto: Imagen de archivo de una manifestación de 'kellys' en Málaga. (Reuters/Jon Nazca)

Por último, habla de otro posible agujero. Al dar tanto peso a la negociación colectiva, sectores tan precarizados como el 'telemarketing' pueden acabar cayendo en propuestas que empeoren su situación laboral o retuerzan la intención de la legislación a cambio de alguna mejora. "Al final, a algún sindicato le puede temblar la mano si ofrecen, por ejemplo, subidas salariales a cambio de aceptar ciertas condiciones".

Flecos con los que nadie contó

Otro ejemplo de ángulo muerto que no se contemplaba en la reforma laboral es el de los investigadores universitarios. Como ya anunció la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) poco antes de la aprobación de la ley, la mayor parte de investigadores de estos centros (alrededor de 25.000, según las estimaciones de esta organización) tienen un contrato de obra y servicio, una figura que la reforma ha eliminado "sin incluir una alternativa de contratación que dé respuesta a las necesidades del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación", como señalaba el organismo.

Las contrataciones de investigadores se encuentran paralizadas

El problema se encuentra en la imposibilidad de realizar nuevos contratos indefinidos en el sector público más allá de las tasas de reposición, algo que se contempla en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, lo que provoca que los investigadores hayan caído en un limbo. Mientras tanto, las contrataciones se encuentran paralizadas.

"Estamos en negociaciones, a través de la CRUE, para tener alguna solución temporal mientras no se solucione la Ley de ciencia porque puede ser un atranco estos meses", ha explicado esta semana el rector de la Universidad de Vigo, Manuel Reigosa, donde abría una puerta a la posibilidad de que todos esos contratos se convirtiesen en indefinidos.

El pasado tres de febrero, un abrazo entre el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y sus dos vicepresidentas, Yolanda Díaz y Nadia Calviño, simbolizaba el punto y final a una larga travesía que ha terminado con la convalidación de uno de los grandes proyectos del ejecutivo, la reforma laboral. Ese mismo día, el ambiente en la calle había sido menos optimista. Frente al Congreso de los Diputados, distintas organizaciones encabezadas por el sindicato anarcosindicalista CGT habían convocado una concentración en contra de la reforma.

Reforma laboral Yolanda Díaz Convenio colectivo
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