Motor, turismo y ganadería: el Gobierno cuestiona sectores estratégicos en plena crisis
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Señala la insostenibilidad de estos sectores

Motor, turismo y ganadería: el Gobierno cuestiona sectores estratégicos en plena crisis

El Ejecutivo ha señalado varias de las industrias que más PIB aportan a la economía española en un momento de máxima incertidumbre. Las reacciones en contra no se han hecho esperar

placeholder Foto: Un carnicero se dispone a cortar unos chuletones. (EFE)
Un carnicero se dispone a cortar unos chuletones. (EFE)

El Gobierno quiere reducir el consumo y la producción de carne por razones medioambientales. Así lo ha propuesto el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que este mismo miércoles lanzaba la recomendación de rebajar la ingesta de productos cárnicos para mitigar las emisiones de CO₂. El mensaje ha provocado una durísima reacción de una industria, la cárnica, que asegura dar empleo a más de 80.000 personas de forma directa.

No es el único sector económico con gran contribución al PIB al que ha criticado el responsable del departamento gubernamental desde que estalló la pandemia. En plena primera ola, cargó contra el modelo de turismo español, al que considera "precario y con bajo valor añadido".

Foto: EC.

Además, desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez, hay otras voces que han cuestionado la sostenibilidad de sectores estratégicos con una aportación clave a la riqueza nacional, entre los que destaca la automoción, que atraviesa una situación de debilidad crítica en la actualidad, dado el hundimiento de las ventas.

Garzón: #MenosCarneMásVida

El anuncio de Garzón de este miércoles en redes sociales cuestiona el modelo de consumo y producción cárnica. El dirigente comunista carga contra la ganadería, las macrogranjas y lo que considera un excesivo consumo de carne por parte de los españoles.

Esta opinión no es un argumento aislado del responsable de Unidas Podemos. El pasado 20 de mayo, el Gobierno ya advirtió de la necesidad de que la población española redujera la ingesta de productos de origen animal en su propuesta de futuro 'España 2050' como medida para luchar contra la emergencia climática. En su apartado dedicado a la conservación del medioambiente en el largo plazo, el informe encargado por Moncloa pide disminuir también el consumo de electrónica o ropa, entre otros productos que considera van contra la sostenibilidad del planeta.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del proyecto España 2050. (EFE)

La propuesta lanzada por Garzón supone un golpe sobre la ganadería y la industria cárnica, uno de los sectores económicos estratégicos de la economía española. El propio Garzón recuerda en su vídeo que España es uno de los países que más produce. Además, según el ICEX, es el mayor exportador europeo, solo por detrás de Países Bajos, que cuenta en Róterdam con uno de los puertos más activos del mundo, y por delante de países como Alemania, Polonia o Dinamarca.

En carne de porcino, por ejemplo, España es el primer país en exportación desde el Viejo Continente. El jamón genera actividad y empleo en zonas rurales con problemas de despoblación. En suma, el sector cárnico español genera 26.000 millones de euros anuales, lo que se traduce en un 2,32% del PIB. La actividad se concentra, en gran medida, en zonas amenazadas por la despoblación.

La propuesta #MenosCarneMásVida de Garzón ha suscitado este miércoles una dura respuesta por parte del sector. UPA ha calificado el vídeo, donde se acusa a España de ser el mayor consumidor de carne de Europa, de "inaceptable". Asaja lo ve un ataque "innecesario", "alarmista", y considera al ministro un "caradura" por el manejo de los datos que hace en su exposición. En la parte minorista, carniceros y algunos usuarios de sus tiendas rechazaban también esta medida.

Contra el turismo

Esta no es la única industria estratégica para España contra la que se ha significado el ministro y líder de Izquierda Unida durante la crisis económica provocada por el covid-19. En mayo de 2020, con una parálisis absoluta del turismo por las restricciones impuestas derivadas de la pandemia, Garzón calificaba el turismo español de "precario, estacional y con bajo valor añadido". De nuevo, suscitaba un aluvión de malestar y críticas por parte del sector.

Pero, también en este caso, no es el único cuestionamiento que desde el Gobierno ha recibido un sector económico que produce más del 12,4% del PIB. El informe 'España 2050' también recogía la necesidad de reducir los viajes. La población "también tendrá que volverse más comedida en sus desplazamientos", justifica el estudio, por razones medioambientales. Dada la necesidad que tiene el turismo de los viajes, parte consustancial del negocio, este es un punto que atenta directamente contra sus intereses.

Este posicionamiento entronca directamente con la intención del Ejecutivo de meter mayores impuestos a los billetes de avión con el objetivo de desincentivar este medio de transporte por las emisiones que provoca, así como vetar vuelos de corto radio.

Foto: Foto: iStock.

No es la única queja del sector turístico hacia el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos. Claudia Dörr-Voss, secretaria de Estado del Ministerio de Economía alemán, señalaba el pasado mes de octubre a El Confidencial la gran omisión de Sánchez en su discurso de presentación del plan de reformas europeo: el turismo. Ni una sola vez mencionó el sector el presidente del Gobierno en su discurso del pasado 7 de octubre.

El sector sigue siendo duramente castigado. Este mismo lunes, con toda la temporada estival por delante, el 'Financial Times' abría su edición digital con el fuerte crecimiento de contagios en España y subrayaba que ya es el país con la peor situación epidemiológica, tal y como adelantaba horas antes el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).

En este contexto, el Ejecutivo ha sacado a licitación esta misma semana los viajes del Imserso con la menor oferta de plazas de la década. El propio Gobierno estima que el impacto económico del programa destinado a mantener este sector estratégico muy estacional en temporada baja será un 20% inferior a cualquiera de los diez últimos años.

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Foto de archivo de un hotel de vacaciones.

Fuentes del sector critican la brusca desescalada e incluso consideran que se precipitaron algunas medidas, como el fin de las mascarillas en exteriores o la vuelta de público a los estadios, que se llevaron al mismo Consejo de Ministros de la concesión de los indultos a los líderes independentistas del 'procés'.

Por si todo esto fuera poco, a la hostelería no se le escapa que el ataque de Garzón a la carne también supone un desincentivo a su actividad. La primera ola de la pandemia ya demostró que una parte importante del consumo de carne (chuletón, cordero, lechazo, cochinillo) está muy vinculada a la restauración y menos al consumo doméstico.

Malestar de la automoción

Al margen de lo anterior, otro sector que se siente agraviado por la actitud del Gobierno es el de la automoción. Diversos actores destacados del mismo creen que el modelo de futuro que pretende el Ejecutivo atenta directamente contra sus intereses. Un conflicto que afecta a un sector que aporta casi el 15% del PIB en España.

Desde su perspectiva, aunque valoran las propuestas de fondos europeos dirigidas hacia esta actividad, los ataques al diésel, la intención de subir la fiscalidad del gasóleo, el incremento del impuesto de matriculaciones, la creación de un fondo para subir el coste de carburantes y gas o la falta de ayudas para transitar hacia modelos de automóvil más sostenibles ponen en riesgo una industria que exporta el 90% de su producción y es el sostén económico de varias regiones dentro de España.

Foto: La vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, en el Congreso. EFE

Una actitud que desde la industria automovilística creen que es peligrosa, ya que todas las grandes plantas, que generan miles de empleos, tienen sus centros de decisión fuera de España. Según señalan, el cierre de Nissan debería haber sido un toque de atención.

Las diversas propuestas, no obstante, no han logrado una voz unánime dentro del propio Gobierno. Algunas de las medidas han provocado el enfrentamiento entre el Ministerio para la Transición Ecológica y el Ministerio de Industria. Ahora está por ver si la ofensiva contra la ganadería y la industria cárnica desplegada por el Ministerio de Consumo que lidera Alberto Garzón supone un cisma con el departamento de Agricultura, dirigido por Luis Planas.

Un malestar que va 'in crescendo'. Máxime, cuando muchos de estos sectores cuestionados mantienen la debilidad provocada por la crisis y se enfrentan, además, a un encarecimiento de costes por la subida de luz, gas y carburantes actual, así como un potencial incremento de costes laborales por la potencial subida del salario mínimo interprofesional.

El Gobierno quiere reducir el consumo y la producción de carne por razones medioambientales. Así lo ha propuesto el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que este mismo miércoles lanzaba la recomendación de rebajar la ingesta de productos cárnicos para mitigar las emisiones de CO₂. El mensaje ha provocado una durísima reacción de una industria, la cárnica, que asegura dar empleo a más de 80.000 personas de forma directa.

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