¿Salud o economía? El roto de España está en su modelo de crecimiento
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ESTUDIO DEL BANCO CENTRAL EUROPEO

¿Salud o economía? El roto de España está en su modelo de crecimiento

Los modelos de crecimiento no son neutrales. Determinan el impacto de las crisis. También cuando ocurren fenómenos como una pandemia. Los cálculos los ha hecho el BCE

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Foto: EFE.

El modelo de crecimiento de la economía española no es neutral. Ni, por supuesto, indiferente a los vaivenes del contexto económico. Ni, incluso, a la llegada de una pandemia. Muy al contrario, es el factor principal que explica que la crisis actual esté siendo especialmente severa con la economía española, que fue, precisamente, la que más cayó en 2020 en la Unión Europea. En concreto, un 11% frente al -6,3% de la UE.

¿La causa? Las numerosas restricciones de la movilidad aprobadas por los gobiernos desde hace un año para luchar contra la pandemia están afectando, sobre todo, a los sectores más dependientes de la interacción social, que normalmente son las de menor valor añadido. Y España, en este sentido, se lleva la palma debido a que su tejido productivo tiene un sesgo evidente hacia las actividades recreativas.

Esta elevada exposición al turismo, la hostelería o el transporte ya era conocida, y así se ha reflejado en numerosos informes del Banco de España y de otros institutos de coyuntura, lo relevante es que ahora el Banco Central Europeo (BCE) no solo ha puesto las cifras, sino que, además, ha comparado el modelo de crecimiento de la economía española con el de las principales economías europeas. Y el resultado no puede ser más adverso. Debido a la composición sectorial de la economía nacional, el retroceso de la actividad es mayor. O expresado de otra forma, el coronavirus pasa una factura mayor.

En concreto, sostiene el BCE, las menores pérdidas económicas totales se registraron en Alemania y Países Bajos, ya que los servicios recreativos tienen menos peso en el valor añadido bruto (VAB) real total en Alemania (un 20% en 2019, frente a un 22,5% en la zona del euro en su conjunto). Por el contrario, el retroceso de la actividad fue especialmente intenso en España e Italia, mientras que en Francia estuvo básicamente en línea con el conjunto de la zona del euro. Ahora bien, sugieren los economistas del BCE, las “pérdidas relativamente elevadas” de Italia han sido compensadas parcialmente con el mayor peso de su industria, en cuya naturaleza está que es menos vulnerable a las restricciones en la movilidad social. Entre otras razones porque buena parte de la actividad se dirige a los mercados exteriores.

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Bajo mínimos

Esto puede explicar, y aquí está la principal contribución del estudio, que España tardará más que otras economías en salir del agujero. Mientras que la industria se recupera pronto, las actividades recreativas, que exigen presencia física, tardarán más, ya que aunque la vacuna se esté expandiendo —en unos países más y en otros menos— las actividades recreativas, que exigen desplazamiento, permanecen bajo mínimos.

Según el BCE, “se espera que la recuperación de la actividad económica siga siendo heterogénea en los distintos sectores durante la primera mitad de 2021”. En concreto, se espera que los servicios relacionados con el ocio o recreativos seguirán siendo los más afectados por la pandemia en el corto plazo, con un retroceso de alrededor del 10% con respecto a los niveles anteriores a la crisis.

Foto: Las terrazas de los bares y restaurantes de la plaza Mayor de Madrid, el pasado miércoles. (EFE) Opinión

Muy al contrario, sostiene el BCE, el sector industrial continuará evolucionando de forma favorable en la fase actual de la crisis sanitaria y en el segundo trimestre de 2021 se situará en torno a un 1% por encima del nivel del cuarto trimestre de 2019.

Es decir, vienen a explicar los economistas del banco central, la industria es el mejor remedio contra un tipo de 'shock' pandémico como el actual, cuyo control desde el punto de vista de la salud pública pasa por la distancia social. En palabras del BCE, aunque los confinamientos iniciales también afectaron a las plantas de producción, el impacto medio sobre las manufacturas de las restricciones impuestas en 2020 fue “comparativamente pequeño”, ya que la actividad de este sector está determinada relativamente en gran medida por la evolución de la demanda externa. De hecho, sostienen, la elevada elasticidad de las manufacturas a la demanda externa “refleja el alto grado de apertura de este sector al comercio internacional”. No es el caso de España.

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Para hacer su análisis, el BCE utiliza el llamado Oxford Stringency Index (OSI), que es un indicador que refleja el rigor empleado por cada Gobierno a la hora de restringir la movilidad en aras de luchar contra la expansión del virus. Ese índice es el que se relaciona con la estructura productiva de cada país, y el resultado muestra de qué manera un determinado patrón de crecimiento es más o menos vulnerable en unas circunstancias como las actuales. El modelo utilizado, incluso, tiene en cuenta la posibilidad de que el impacto económico de las medidas de contención del covid-19 varíe a lo largo del tiempo.

El sector servicios, como se ha dicho, que incluye el comercio, el transporte, la hostelería y las actividades artísticas y de entretenimiento, muestra con diferencia las mayores elasticidades, es decir, que es el más castigado a la pandemia y, por lo tanto, a las medidas de contención del virus decretadas por los gobiernos. La evidencia reciente, de hecho, sugiere que las medidas de distanciamiento social han afectado más a sectores con menos posibilidades de trabajo en remoto. Es decir, presenciales. Ahí está el problema.

El modelo de crecimiento de la economía española no es neutral. Ni, por supuesto, indiferente a los vaivenes del contexto económico. Ni, incluso, a la llegada de una pandemia. Muy al contrario, es el factor principal que explica que la crisis actual esté siendo especialmente severa con la economía española, que fue, precisamente, la que más cayó en 2020 en la Unión Europea. En concreto, un 11% frente al -6,3% de la UE.

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