La vieja gobernanza económica de la UE ha muerto, ¿larga vida a la nueva gobernanza?
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¿SON IRREVERSIBLES LOS CAMBIOS?

La vieja gobernanza económica de la UE ha muerto, ¿larga vida a la nueva gobernanza?

El último año de pandemia ha cambiado las normas en la gobernanza económica de la Unión, la pregunta es si será la base de una nueva gobernanza o únicamente un paréntesis

placeholder Foto: Líderes europeos discuten durante una cumbre en julio. (EFE)
Líderes europeos discuten durante una cumbre en julio. (EFE)

Hay dos ideas que luchan a la hora de plantearse el mundo tras la pandemia: la de que nada será igual y el deseo de que todo vuelva a ser como antes. Sin embargo, en lo que se refiere a la gobernanza económica de la Unión Europea (UE) hay la sensación de que nunca vuelva a ser como antes. Y en este caso también hay cierto acuerdo en que muchos de los estados miembros están contentos con que sea así.

Recientemente el Delors Centre ha publicado un nuevo documento titulado 'Todo será diferente: cómo la pandemia está cambiando la gobernanza económica de la UE', en el que defiende que el impacto del coronavirus ha provocado cinco cambios fundamentales en la gobernanza económica de la Unión. En realidad, lo que ha hecho ha sido avanzar cambios que estaban en marcha y, en algunos casos, hacer aceptables medidas antes revolucionarias.

El primer gran cambio al que apuntan los economistas Lucas Guttenberg, Johannes Hemker y Sender Tordoir es que, ahora sí, la "deuda europea es posible". Es, seguramente, la gran revolución (económica) de la pandemia. Los llamados eurobonos, que parecían imposibles de alcanzar hace solamente un año, son ahora una realidad. Como lo es también el segundo de los cambios a los que hacen referencia, que es la idea de un instrumento fiscal permanente.

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Hay más conclusiones, como la irrelevancia del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que los estados miembros se han negado a usar durante la pandemia a pesar de que se señaló una y otra vez que no habría ninguna condicionalidad más allá de usarlo en gasto sanitario. Los autores señalan que seguramente la mala fama del fondo de rescate europeo, que dejó cicatrices en países como Italia o Grecia en la anterior crisis, se disipe con los años, pero también explican que eso puede generar el riesgo de que en una situación financiera de riesgo algún Estado miembro, por cuestiones de coste político, tarde demasiado en asistir al MEDE. "El mero hecho de que esta toxicidad suponga una amenaza potencial para la estabilidad financiera europea la convierte en un problema para todos los estados miembros. Por lo tanto, también debería abordarse de forma conjunta", señalan.

Otra de sus conclusiones es que la idea de que la dimensión de la eurozona está perdiendo relevancia ante la Unión Europea en su conjunto, algo que se podía ver ya antes de la pandemia, cuando ya prácticamente todos los eurogrupos incluían a los ministros de Finanzas del resto de estados miembros que no comparten la moneda única. Los autores lo achacan al Brexit, que ha generado alianzas entre miembros del euro y aquellos que no tienen la moneda única (como la llamada 'Nueva Liga Hanseática' de países fiscalmente ortodoxos). "El formato del Eurogrupo ya ha perdido la mayor parte de su importancia; y hay buenas razones por las que no debería recuperarla. La agenda de reformas de la zona euro debería ser reemplazada por una agenda de reformas para la gobernanza económica general de la UE", señalan los autores.

placeholder Paolo Gentiloni, comisario de Economía (izquierda), junto a Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo (centro) y Christine Lagarde, presidenta del BCE (derecha). (Reuters)
Paolo Gentiloni, comisario de Economía (izquierda), junto a Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo (centro) y Christine Lagarde, presidenta del BCE (derecha). (Reuters)

Mirando hacia el futuro

"Las cinco lecciones de la pandemia ilustran que la vieja agenda de reformas de la eurozona –escriben los economistas– ha quedado obsoleta por los acontecimientos del año pasado. En cambio, se necesita una nueva agenda de reformas para la gobernanza económica de la UE". La gran pregunta, y queda también en el aire en su documento es ¿realmente se tratan de cambios irreversibles? ¿Realmente se puede decir que la vieja gobernanza ha muerto? ¿Lo que ha llegado se quedará?

El futuro de la economía europea parece inmerso desde el pasado mes de marzo en un continuo "punto de partida" en el que cuando se salva una situación automáticamente aparece la siguiente. Y es así. Ahora el punto de partida más urgente consiste en cómo evitar un tsunami de insolvencias y sobre si se mantienen o no suspendidas las normas fiscales para el 2022.

Foto: Merkel, junto a su jefe de gabinete durante el Consejo de Ministros semanal en Berlín. (Reuters)

Sin embargo, la cuestión de si sobrevivirán las lecciones aprendidas durante la crisis del coronavirus es central, y será la clave que vertebrará la gobernanza económica de la Unión Europea en el futuro. No se está en un punto de no retorno. Más bien al revés: la cuestión es que la inercia llevará a que los principales logros de estos últimos 12 meses desaparezcan.

Alemania ha defendido una y otra vez que el Fondo de Recuperación es de un solo uso, lo mismo que la emisión masiva de deuda. Angela Merkel, canciller alemana, cruzó el Rubicón, pero su sucesor intentará, por puro instinto, volver a cruzarlo de vuelta hacia el lado en el que la política alemana se siente cómoda. España e Italia, y para esto Mario Draghi puede ser el mejor aliado con el que Madrid podía soñar, tienen que empezar a ser muy activos para lograr que los progresos alcanzados no sean revertidos. Son los principales beneficiados de que así sea.

El mantenimiento de un instrumento fiscal común es fundamental, y, como apuntan los tres autores del 'paper', ayuda a que la Unión Europea pueda invertir en otras prioridades ante la aparente incapacidad de modernizar el Marco Financiero Plurianual. Además, da "dientes" a la Comisión Europea a la hora de obligar a los estados miembros a hacer reformas e inversiones ambiciosas. Desmantelarlo sería un error y devolvería a la UE al callejón sin salida de los debates que quedaron sepultados por la realidad de la pandemia.

placeholder Mario Draghi, primer ministro italiano. (Reuters)
Mario Draghi, primer ministro italiano. (Reuters)

España e Italia tendrán un rol central no solo como agentes activos del debate, sino también como agentes pasivos: el principal argumento contra la permanencia del Fondo de Recuperación (o una herramienta similar) la darán Madrid y Roma si no son capaces de hacer un buen uso de la misma.

No son los dos únicos debates que darán forma al futuro de la gobernanza económica de la Unión Europea. El otro gran debate futuro, y que no es mencionado en el documento, será el dedicado a cómo devolver los cientos de miles de millones de euros que la Unión Europea tiene previsto captar en los mercados durante los próximos meses y los que ya ha captado para programas como el SURE para apoyo al empleo. La batalla de los recursos propios (impuestos europeos) será fundamental para evitar que la devolución del Fondo se convierta en un lastre financiero para la Unión Europea en el futuro.

El otro gran debate ya está aquí: la reforma de las normas fiscales. Era algo de lo que ya se hablaba y la Comisión Europea ya había iniciado una revisión de las mismas, pero el coronavirus ha cambiado completamente todos los cálculos. Los países más endeudados, como España, Italia o Francia, son los que defienden que las reglas fiscales no deberían reintroducirse (por ahora suspendidas hasta que finalice el año 2021) hasta que no hayan sido modificadas.

La reactivación de las normas fiscales sin reforma obligaría a la Comisión Europea a estirar todavía más la interpretación laxa de las reglas y, como señalan los autores del documento, "socavaría aún más la credibilidad de las normas y el papel de la Comisión como guardiana de los tratados". La alternativa es mucho mejor: sentarse a negociar una gran reforma y simplificación de las normas. Pero para los autores no es una opción la reaplicación de las normas siguiendo al pie de la letra las normas porque establecería "un curso de consolidación tan drástico que constituiría un 'harakiri' económico".

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