Señales desde Berlín: ¿tabú fiscal roto o malas noticias para España?
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DEBATE SOBRE EL 'FRENO DE DEUDA'

Señales desde Berlín: ¿tabú fiscal roto o malas noticias para España?

La última semana ha mostrado que el ambiente en Berlín sigue tensándose cuando toca hablar de disciplina fiscal, lo que tiene su impacto en el debate europeo

placeholder Foto: Merkel, junto a su jefe de gabinete durante el Consejo de Ministros semanal en Berlín. (Reuters)
Merkel, junto a su jefe de gabinete durante el Consejo de Ministros semanal en Berlín. (Reuters)

Cuando se trata de hablar de deuda y de alejarse de la disciplina fiscal, en Berlín sigue siendo necesario hacerlo susurrando y sin que nadie te vea o te oiga. Los democristianos de la CDU siguen siendo el partido del cero negro, es decir, de la balanza fiscal. Sigue siendo su rasgo característico. Intentar romper el tabú puede pagarse caro. Lo sabe bien Helge Braun, jefe de gabinete de la canciller alemana, Angela Merkel.

La semana pasada, Braun publicó un artículo en el periódico económico alemán 'Handelsblatt' en el que escribió que, debido a la situación económica, Alemania no podrá cumplir durante años con la regla del llamado 'freno de deuda', que está incrustada en la mismísima Constitución alemana para evitar que los Gobiernos germanos se endeuden en exceso (desde una perspectiva germana del exceso). La norma inscrita en la carta magna alemana establece que no se puede superar un déficit presupuestario del 0,35% del PIB. Dicho 'freno' está suspendido para que el Gobierno pudiera hacer frente a la crisis del coronavirus. A Braun se le ocurrió sugerir en el artículo del 'Handelsblatt' una reforma constitucional para reformar la forma en que se aplica dicho límite. Inmediatamente, el estrecho colaborador de Merkel fue sometido a duras críticas, que llegaron en primer lugar desde la cúpula de la CDU.

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel, en una reunión de su gabinete. (Reuters)

Abrió el camino Paul Ziemiak, secretario general de la CDU, que despejó dudas sobre si los democristianos se planteaban cambiar el llamado 'freno de deuda'. Armin Laschet, recién elegido líder de la familia, criticó que Braun decidiera escribir dicho artículo sin haberlo consultado con la CDU y la CSU. Precisamente el líder de la CSU, la 'hermana bávara' de la CDU, Markus Söder, uno de los favoritos para liderar el tique electoral de la familia conservadora en las elecciones alemanas del próximo 26 de septiembre, criticó también las ideas de Braun. “Se necesita un concepto económico coherente. Alemania es sinónimo de seriedad financiera y deberíamos seguir así”, señaló la semana pasada Söder. El propio portavoz de Merkel se desvinculó del artículo y señaló que eran opiniones personales.

En realidad, Braun abrió a nivel doméstico un debate que se está celebrando a nivel europeo. En 2020, la Comisión Europea activó la cláusula de escape general del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la regla de disciplina fiscal europea, el 'freno de deuda' para la Unión que tiene como objetivo que los países no acumulen un déficit presupuestario superior al 3% y que el nivel de deuda pública no se vaya más allá del 60% del producto interior bruto (PIB). Lo que señalaba Braun era que debía reformarse la forma de reintroducir la disciplina fiscal en Alemania, porque apretar de forma rápida el cinturón puede tener efectos negativos. Es prácticamente un reflejo del debate a nivel europeo: obligar a los Estados miembros a tomar medidas de ajuste demasiado pronto puede traducirse en un empeoramiento de la situación económica.

La reacción rápida y cortante de la cúpula de la CDU y del Gobierno alemán muestra hasta qué punto es un tabú. Hay sectores moderados de la familia democristiana molestos con Braun, porque ha roto un silencio que permitía cubrir un tupido velo sobre un debate que divide profundamente a la formación, justo en un momento extremadamente delicado. La velocidad con que se escondió el debate en un cajón es una muestra también del miedo que tienen los moderados a que el asunto se mediatice y el candidato a las elecciones de septiembre tenga que hacer promesas a este respecto, evitando una resolución del conflicto que no conlleve un choque frontal entre ambas facciones.

Foto: El presidente del Bundesbank (Reuters)

Porque lo que han provocado las palabras de Braun es que otra ala del partido despierte y señale que ya es hora de reintroducir el 'freno de deuda' para 2022. Es algo que la mayoría del partido considera muy arriesgado, pero lo es todavía más abrir este debate antes de las elecciones generales. Aunque muchos consideran improbable la reintroducción del 'freno de deuda' el próximo ejercicio, si los que lo defienden buscaban un buen momento para impulsar sus intereses, Braun les ha abierto la puerta: entre la espada de sus propuestas y la pared de las elecciones generales, la CDU podría tener que tomar una decisión, y ahora se hace más difícil mantener ese silencio cómodo.

Esto tiene su impacto a nivel europeo en dos dimensiones distintas. Por un lado, está el debate de si deben reactivarse o no las normas de disciplina fiscal a nivel europeo para 2022, algo que tiene que empezar a discutirse en un par de meses. Para 2021, fue un debate sencillo, pero puede no serlo tanto para el próximo ejercicio, especialmente si dentro de los propios Estados miembros se empieza a abrir esa discusión. Por otro lado, aunque directamente conectado al punto anterior, está el debate de la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento: la división alemana muestra que, al menos por ahora, no se va a poder contar con Berlín para ello, y seguramente sea así hasta después de las elecciones de septiembre de 2021.

Hay muchas voces en la Unión Europea que señalan que el pacto no debería reactivarse hasta que no se hayan reformado las normas de disciplina fiscal. Clément Beaune, ministro de Asuntos Europeos francés, señaló por ejemplo que es “inimaginable” su reintroducción sin que haya sido modificado. El Consejo Fiscal Europeo, un organismo consultivo, pidió también en octubre que no se demorara más una reforma que se lleva masticando desde hace tiempo. En febrero de 2020, la Comisión Europea abrió el debate de su reforma, pero todo quedó paralizado ante la crisis del coronavirus. Todavía no se ha comenzado a abordar este debate a nivel del Eurogrupo, pero España, como Francia o Italia, es uno de los principales interesados en que Berlín no sea demasiado riguroso en la reintroducción de las normas y que sea flexible cuando toque reformarlas.

placeholder Calviño charla con el comisario de Asuntos Económicos. (EFE)
Calviño charla con el comisario de Asuntos Económicos. (EFE)

Pero ¿qué pasa en Berlín?

Lo que ocurra en Alemania va a tener su impacto, y lo más probable es que no se pueda contar con Berlín para trabajar en la reforma hasta después de las elecciones, aunque en todo caso se esperaba que fuera durante la presidencia francesa del Consejo de la UE, de enero a junio de 2022, cuando intente acordarse. Pero la CDU no estará sola tras los comicios. El candidato democristiano, sea el que sea, necesitará de apoyo parlamentario, y sus dos principales opciones son o bien Los Verdes, con quienes se lleva allanando el camino desde hace tiempo, o con los socialdemócratas del SPD, que, de hecho, han celebrado las palabras de Braun.

Hay dos lecturas del movimiento del jefe de gabinete de Merkel: por un lado, hay quien cree que esto dificulta mucho la reforma tanto del 'freno de deuda' como del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Es la lectura que realiza Lucas Guttenberg, del Centro Delors de Berlín, que señala que el movimiento “no ha hecho imposible la reforma del 'freno de deuda' [y la reforma del Pacto de Estabilidad], pero la ha hecho más difícil. Ha cerrado puertas en lugar de abrir nuevas”.

Merkel charla con su ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz. (Reuters)

Hay quien considera que, en realidad, Braun ha lanzado un globo sonda, y ha sido un primer aviso para que el 'shock' sea menor para los votantes de la CDU cuando, pasados los comicios, la familia democristiana se decida a retocar el 'freno de deuda'. Christian Odendahl, economista jefe del Centre for European Reform, defiende esta teoría. “El artículo de opinión es bastante útil. Ni en mis sueños más locos me hubiera imaginado a un ministro principal [es el rango que tiene Braun] de la CDU sugiriendo en un artículo de opinión que el freno constitucional de la deuda podría ser enmendado. Esa línea está cruzada”, ha escrito Odendahl.

En todo caso, los acontecimientos de la última semana muestran que en Berlín la recuperación de la disciplina fiscal es una auténtica bomba de relojería política. Y lo que ocurra en Alemania tendrá un efecto sobre el debate europeo respecto al pacto. El Consejo Fiscal Europeo pidió que se comenzara a hablar de la reforma de las normas fiscales como muy tarde a principios de 2021, pero eso está ya completamente descartado. El debate real se concentrará ahora en si han de reintroducirse las normas europeas (y cómo aplicarlas) en 2022. Y, en todo debate sobre la eurozona, es fundamental tomar la temperatura a Berlín para saber en qué dirección irá.

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