España se consolida entre los países con mayor SMI en paridad de poder adquisitivo
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España se consolida entre los países con mayor SMI en paridad de poder adquisitivo

El Ministerio de Trabajo propone una nueva subida para el año próximo que podría situarse cerca del 1,5%, un incremento leve, pero que tras la caída de precios de 2020 consolida el avance de los últimos años

placeholder Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

El salario mínimo interprofesional (SMI) volverá a subir en 2021. El Gobierno ha descartado congelarlo, como pedían los empresarios, y, aunque apunta a una subida leve (probablemente no superará el 2%), la caída de precios en 2020 y una inflación muy baja en 2021 consolidarán las importantes subidas de los últimos años. España se asentará entre los países europeos con un salario mínimo más elevado medido en términos de capacidad de compra.

Los datos en paridad de poder adquisitivo (EPA) difieren de forma significativa en algunos países respecto a su salario mínimo en euros. Sin embargo, es la mejor forma de analizar este indicador, ya que muestra cuál es la verdadera capacidad de compra que otorga el SMI. Según las cifras de Eurostat, España se ha consolidado en el grupo de países que superan los 1.000 puntos de EPA, un club liderado por Luxemburgo y en el que también están Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia o Irlanda (datos medidos en salario mensual en 12 pagas). Por detrás, se encuentran otros países competidores de España por atraer inversiones, como son Portugal, Grecia, República Checa o Malta.

Foto: Un camarero, en una terraza de Valladolid durante el mes de agosto. (EFE)

Es importante tener en cuenta que en todos estos países, el SMI regula una parte menor de las relaciones laborales. La mayor parte de los salarios están fijados por convenios que fijan unos umbrales mínimos más elevados, en especial en los países del norte y oeste del continente. En España, según los cálculos del Ministerio de Trabajo, el SMI afecta a 1,8 millones de trabajadores.

Hasta el año 2016, España estaba muy lejos de los países líderes de Europa en términos de salario mínimo. De hecho, en los 11 años que van desde 2005 hasta 2016, el SMI subió un 26% acumulado en términos de poder adquisitivo. En los cuatro años siguientes, el SMI creció casi un 50%, el doble, situando el país cerca de los niveles de Irlanda y por encima de Eslovenia y Polonia. Solo en 2019, el SMI subió un 22%, hasta los 1.086 euros al mes, casi tanto como en la década anterior.

De esta forma, España ha pasado del vagón de cola de la UE al vagón cabecero. Todavía está por ver qué efectos económicos tendrá un movimiento tan contundente. Aquí, la clave no está en la destrucción de empleo en un año concreto, sino en el impacto que tendrá sobre la inversión a medio y largo plazo y sobre el consumo.

En los últimos 20 años, el SMI de España ha aumentado un 110%, una cifra que supera ampliamente al resto de países del centro y oeste del continente, pero que es claramente inferior a la subida aprobada por las repúblicas del este. En Francia, el SMI ha subido un 42%, en los Países Bajos, un 36%, y en Portugal, un 87%. El caso de Alemania es especial, porque introdujo recientemente el salario mínimo, que no existía a nivel federal.

En el año 2004, el salario mínimo de España era casi la mitad que el de Francia, en concreto, un 47% inferior. Esta distancia se recortó levemente hasta el año 2013, cuando se situó un 40% por debajo, una brecha todavía muy amplia. Desde entonces, la distancia se ha recortado de forma brusca, pasando a ser inferior al 15% este año 2020.

Si se compara con Portugal, el SMI de España al inicio de siglo era un 20% superior. Portugal redujo esta brecha hasta el año 2016 con sus subidas del SMI, llegando a situarse a menos de un 14% a favor de España. Sin embargo, en los últimos años, la distancia ha vuelto a ampliarse con las contundentes subidas que ha aprobado España, hasta el punto de situarse casi un 40% por encima en España.

Foto: Recogida de alimentos en el barrio madrileño de La Elipa. (EFE)

También es importante destacar que en estos años de fuerte subida del SMI en España, los precios se han mantenido contenidos. Por ejemplo, este año, el IPC de España será claramente negativo, empeorando el 0,5%, mientras que la media de la eurozona seguirá en terreno positivo. Esto significa que el SMI ha acelerado en términos de poder adquisitivo.

La comparativa del SMI respecto a los países vecinos es importante para comprender qué margen de subida le queda a España. El SMI de España está más cerca del salario mediano que en el grueso de los países del entorno, también medido en términos de poder adquisitivo. Por ejemplo, el salario mínimo de España es un 77% del SMI de Alemania, mientras que el salario mediano es más bajo, un 68% (último dato disponible de 2018). En comparación con Francia, el SMI de España es un 85% y el salario mediano es un 75%.

Esto significaría que el nivel del SMI de España es ya elevado y tendría poco margen de mejora. Sin embargo, si se compara con los países que van más rezagados, las cifras cambian. Por ejemplo, respecto a Portugal: el salario mínimo es un 107% del portugués y el salario mediano, un 114%. Estas diferencias responden, en buena medida, a la redistribución de rentas que hacen los países más desarrollados. En estos, el SMI está más cerca del salario mediano. Por el contrario, en las economías menos avanzadas, con mucho empleo de bajo valor añadido, la desigualdad sigue siendo grande incluso aunque se suba el SMI, lo que hace que la brecha sea persistente. De ahí que sean necesarias otras herramientas para combatir la desigualdad y la precariedad al margen del SMI.

El salario mínimo interprofesional (SMI) volverá a subir en 2021. El Gobierno ha descartado congelarlo, como pedían los empresarios, y, aunque apunta a una subida leve (probablemente no superará el 2%), la caída de precios en 2020 y una inflación muy baja en 2021 consolidarán las importantes subidas de los últimos años. España se asentará entre los países europeos con un salario mínimo más elevado medido en términos de capacidad de compra.

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