Adiós a la convergencia: el PIB per cápita de España es un 30% inferior al de la eurozona
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El peor dato desde 1998

Adiós a la convergencia: el PIB per cápita de España es un 30% inferior al de la eurozona

La crisis del coronavirus ha ampliado la brecha de producción con el resto de la eurozona, acabando así con la convergencia lograda en los primeros años de entrada en el euro

placeholder Foto: Banderas en el Parlamento Europeo. (EFE)
Banderas en el Parlamento Europeo. (EFE)

La entrada de España en el euro fue un gran éxito económico para el país. Durante la década posterior, se logró una gran convergencia con los países punteros del continente gracias a un crecimiento económico desbocado, impulsado por los bajos tipos de interés y la entrada ingente de capitales internacionales. La historia fue claramente feliz hasta 2008, cuando estalló la burbuja y salieron a la luz todos los desequilibrios que había acumulado el país. Desde entonces, la brecha con Europa ha ido aumentando lentamente, hasta el punto de que en esta crisis del coronavirus ha vuelto a los niveles existentes cuando se introdujo el euro.

En el segundo y tercer trimestre de este año, el PIB per cápita de España fue casi un 30% inferior al de la eurozona, un dato que no se veía desde el año 1999 (para hacer la comparativa, se utilizan los 19 países que conforman la eurozona actualmente), año de la introducción del euro como moneda financiera (su circulación comenzó en 2002). De esta forma, en poco más de una década, se ha perdido todo el proceso de convergencia logrado hasta 2008, cuando el PIB per cápita de España llegó a situarse un 15% por debajo del de la eurozona. Desde entonces, la brecha se ha duplicado hasta regresar a 1999.

Foto: Imagen de un billete de 20 euros. (iStock)

Durante los primeros años del siglo, parecía que el ‘milagro del euro’ llevaría España a igualar los países europeos en nivel de renta, pero hoy los economistas saben que esa fue una foto irreal, un espejismo de la burbuja financiera. En 2020, España se situará con un PIB per cápita que es casi un 30% inferior al de la eurozona, dato que también está magnificado por la crisis, pero que pone de manifiesto que la convergencia con la eurozona ha sido también un espejismo. El primer revés severo a la convergencia se produjo durante la crisis del euro, en los años 2011 y 2012, ya que los países del sur del continente volvieron a sufrir una recesión, mientras que el norte evitó la recaída. El segundo se ha producido durante la crisis del coronavirus, ya que los Estados miembro más afectados han sido justo los que tienen unas economías más precarias, muy dependientes de los servicios de bajo valor añadido.

La convergencia se recuperó levemente durante la fase de recuperación previa a la pandemia del coronavirus, desde mediados de 2013 hasta 2019. Sin embargo, a pesar de ser un periodo largo (más de un lustro), España apenas logró recortar la brecha de PIB per cápita con el resto de Europa. Y eso a pesar de que el crecimiento de España fue superior al de la eurozona desde 2014, con cifras que incluso llegaron a duplicar las del euro durante algunos años. El problema para España es que el crecimiento de los últimos años (a partir de 2018) se debió a un aumento del empleo y no de la productividad. En otras palabras, fue necesario aumentar el número de trabajadores, gracias a la inmigración, para estimular el crecimiento, para lograr ese crecimiento diferencial. De ahí que el avance del PIB no se tradujese en una mejora de la convergencia.

Entre 2016 y 2019, no se produjo ninguna mejora en la convergencia, haciendo estéril todo el crecimiento diferencial de España. Un golpe mortal para quienes esperaban regresar a los niveles de 2008. Y ahora, con esta nueva crisis, el país sufre otro retroceso que lo devuelve al punto de partida, a 1999. Desde el año de introducción del euro, el PIB per cápita de España ha crecido en algo más de 2.600 euros trimestrales (algo más de 10.000 euros anuales), hasta situarse en el entorno de los 6.100 euros. Sin embargo, en este periodo, el PIB per cápita de la eurozona ha aumentado en más de 3.300 euros (13.000 euros anuales), lo que amplía la brecha a más de 2.000 euros por habitante al trimestre, esto es, unos 8.000 euros anuales.

Estos datos muestran con crudeza que la entrada de España en el euro no ha generado un crecimiento diferencial respecto al resto de socios, y tampoco ha servido para mejorar la estructura del tejido productivo. De hecho, la industria ha perdido peso en el PIB durante estas décadas cediéndolo a los servicios, en muchos casos, de bajo valor añadido y empleos precarios.

Foto: Foto: iStock.

Pero la comparativa con la Unión Europea es incluso peor (medida también con los 27 países actuales). Ahí entran países que no forman parte del euro del este de Europa que han crecido con fuerza en los últimos años. Desde mediados de los noventa y durante todos los años de la burbuja, España logró una convergencia acelerada hacia los niveles de PIB per cápita de la UE. Sin embargo, la brecha comenzó a ampliarse a partir de la crisis financiera y se ha disparado como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

El PIB per cápita de España este año será muy similar al del año 2008 (datos en precios corrientes), con un crecimiento del 1% en el mejor de los casos. Sin embargo, en este periodo, el PIB per cápita de la Unión Europea ha crecido casi un 20%. La brecha con la UE, que en 2008 era inexistente, en la actualidad supera los 1.400 euros trimestrales (más de 5.600 euros anuales).

Estos datos confirman que España ha sufrido con especial dureza los golpes de las dos últimas crisis (la Gran Depresión y el coronavirus), con datos mucho peores que los de la Unión Europea, lo que confirma que la pertenencia al club del euro tampoco ha servido para otorgar más estabilidad al país en las fases recesivas. Al contrario, en todos esos periodos, se ha situado a la cola de Europa, mostrando una gran vulnerabilidad ante las crisis.

Y la comparativa es incluso peor si el país de referencia es Alemania. Su PIB per cápita ha crecido en unos 4.000 euros, mientras que en España apenas ha avanzado en 2.600 euros. Y si se compara con el año 2008, el PIB per cápita de España se ha mantenido plano, mientras que en Alemania ha crecido en más de 2.000 euros. Una gran diferencia que es un indicio más que confirma que los países más beneficiados por el euro son precisamente los que partían de una posición más sólida.

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