Tras un ciclo completo de crecimiento

Madrid y Cataluña concentraron la mitad del crecimiento de España en el último ciclo

No solo la actividad económica se concentra en torno a las dos grandes capitales, también la población: entre las dos suman el 56% de los habitantes ganados por España desde 2008

Foto: 'Skyline' de Madrid.
'Skyline' de Madrid.
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España cerró en 2019 un ciclo económico completo que empezó en 2008 con el inicio de la recesión económica posterior a la quiebra de Lehman Brothers. Desde entonces ha vivido toda la crisis, la recuperación, el auge del ciclo y la desaceleración antes de volver a entrar en recesión en 2020 de forma súbita como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Estos 12 años de ciclo económico han servido para concentrar más la actividad económica y la población en torno a las dos grandes capitales y, sobre todo, para aupar a Madrid como el gran polo español de crecimiento.

En este ciclo económico completo, Madrid y Cataluña han concentrado nada menos que el 50% de todo el crecimiento. En otras palabras, uno de cada dos euros de PIB adicional se ha generado en torno a las dos grandes capitales. Unos datos que duplican el peso de las dos comunidades sobre el PIB. En el año 2008, Cataluña y Madrid sumaban juntas el 36,9% del PIB del país. Esto significa que su contribución al crecimiento ha sido un 35% superior al que habría tenido en una situación en la que todo el país hubiese crecido al mismo ritmo.

El INE publicó el lunes los datos de contabilidad nacional del año 2019 de las diferentes comunidades autónomas. Entre Madrid y Cataluña sumaron ya el 38% del PIB nacional. Casi dos de cada cinco euros de España se generan en las dos comunidades. Datos que muestran cómo la actividad económica se concentra más en torno a las grandes ciudades como consecuencia del 'efecto capital'.

Se trata de una tendencia que se observa alrededor del mundo como consecuencia de la 'servitización' de la economía, esto es, el auge del sector servicios y la globalización. En torno a las grandes ciudades se genera un círculo virtuoso: las grandes ciudades atraen inversión de empresas y capital humano de modo que van vaciando al resto del territorio de capital. Se trata del nuevo 'éxodo urbano' del siglo XXI, que ya no solo vacía al mundo rural, sino que también afecta a las capitales de provincia.

Este efecto de atracción del capital financiero y humano hacia la gran ciudad es especialmente intenso en Madrid. La comunidad se encuentra, año tras año, entre las regiones que más crecen. En 2019 fue la segunda, solo por detrás de Navarra, con un crecimiento del 2,5%. Y en el acumulado desde el año 2008 es la segunda que más ha crecido, solo por detrás de Baleares que ha sufrido el gran 'boom' del turismo.

[La llegada de trabajadores cualificados a Madrid expulsa a las clases populares]

Cataluña creció rápido durante la recuperación económica, mostrándose como uno de los territorios más resistentes a la crisis gracias a su potente sector exterior (exportaciones y turismo). Sin embargo, en los últimos años ha sufrido una desaceleración más intensa que la media nacional como consecuencia de la incertidumbre generada por el 'procés', que ha restado inversión a la región. El resultado es que su peso en el PIB nacional ha retrocedido desde el año 2016.

Pero las grandes urbes no solo crean la diferencia durante los ciclos expansivos, sino que la brecha crece más durante las contracciones. Al ser economías más dinámicas superan con mayor fortaleza las crisis económicas y agrandan su brecha con el resto del territorio.

El peso de Madrid y Cataluña en el PIB es muy superior a su participación en la población del país. Entre las dos suman el 30% de los habitantes, ocho puntos menos que su aportación al PIB. Eso significa que su renta per cápita es también más elevada que la media española. Situación que se explica si se tiene en cuenta que la inversión y el capital humano se concentran en las dos capitales, lo que hace que los salarios sean más altos y también el coste de la vida.

Madrid tiene el PIB per cápita más alto de España con casi 35.900 euros por habitante. Esto es nada menos que un 35,5% superior a la media nacional, cuyo PIB per cápita es de 26.400 euros. Por su parte, Cataluña tuvo en 2019 un PIB por habitante de 31.100 euros, un 17,7% superior al de la media nacional.

El crecimiento económico de las dos regiones atrae cada vez a más población. De hecho, muchos empleos solo están disponibles en las dos grandes capitales, lo que contribuye a la acumulación de capital humano altamente cualificado. El resultado es que están vaciando al resto del territorio y acaparando la inmigración.

Desde el año 2008 España ha ganado algo más de 1,1 millones de habitantes. De estos, nada menos que el 56% se han asentado en Madrid o Cataluña. Por el contrario, hay comunidades que en estos años han perdido población, principalmente como consecuencia del éxodo urbano.

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